Rafael González toma esta decisión sobre su futuro como alcalde de Toro

El mandatario municipal renuncia a la abogacía, a la que se ha dedicado durante 33 años, al negarse la oposición en bloque a una liberación parcial

Rafael González, en su despacho de abogado que cerrará para dedicarse a la Alcaldía

Rafael González, en su despacho de abogado que cerrará para dedicarse a la Alcaldía / MARIA JESUS CACHAZO

Nueve días después de que la oposición en bloque rechazara en pleno su liberación parcial, Rafael González ha adoptado la decisión de renunciar a la abogacía para dedicarse, en exclusividad, al cargo de alcalde de Toro.

Visiblemente emocionado, González ha hecho pública la decisión de cerrar su despacho en Toro, en el que ha ejercido la abogacía durante 33 años, para dedicarse en exclusiva a la Alcaldía, como así le había exigido la oposición en el pleno de organización del Ayuntamiento, en el que fue rechazada su propuesta de dedicarse al 80% a la Alcaldía y el resto a su profesión.

Sobre su decisión, que ha adoptado "con rabia contenida y con enorme dolor", González aclaró que no existe una normativa estatal, tales como la Constitución, la Ley de Bases de Régimen Local o el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, que obligue a ningún miembro de la Corporación a que desempeñe el cargo con dedicación exclusiva.

Sin embargo, “de forma sorpresiva”, como aclaró, un Reglamento de una entidad local, en este caso el del Ayuntamiento de Toro, “en contra de normas jerárquicamente superiores”, obliga con carácter general y obligatorio al alcalde a “regirse por un régimen de dedicación exclusiva”.

En opinión de González, el citado Reglamento “cercena la posibilidad de participar en asuntos públicos” a aquellas personas que realicen una actividad profesional, laboral o empresarial ajena a la política. Por este motivo, como subrayó, “la Alcaldía de Toro se convierte en una profesión, se priva de independencia económica ajena a la política, se obliga a aferrarse al sillón”.

Por otra parte, recordó que durante la campaña electoral otros candidatos a la Alcaldía de Toro mostraron su disposición a no abandonar su profesión ni su puesto de trabajo, motivo por el que se pregunta "por qué lo que era un derecho para ellos me es negado a mí”.

Compatibilidad

Para González, “injustamente se me ha puesto en la tesitura de optar por seguir siendo alcalde o por continuar con el ejercicio de mi profesión de abogado” cuando, en su opinión, “son perfectamente compatibles; se es alcalde las 24 horas”.

Además, reconoció que desempeñar el cargo de alcalde de Toro es un “auténtico orgullo y honor”, pero ejercer como abogado era su “razón de existir”. De hecho, precisó que “me ha costado mucho esfuerzo y sacrificios tener, más bien continuar, con el despacho que allá por 1955 inauguró mi padre, cuya labor he continuado dignamente”.

De otro lado, subrayó que otros miembros de la Corporación, en alusión a los socialistas Javier López y Vicenta Gil-Negrete, han tenido que solicitar la excedencia en sus puestos de trabajo porque “la ley les impide ser concejales y, al mismo tiempo, ser empleados del Ayuntamiento del que son ediles” aunque, por ley, “tienen reservado su puesto de trabajo cuando concluya su aventura política”, además de poder prestar servicios para otras administraciones públicas o empresas privadas.

El caso de González es diferente, ya que ejercer el cargo de alcalde “me obligaría a cerrar mi despacho, darme de baja como abogado y no podría trabajar en otra administración, ni empresa privada, en definitiva, “renunciar a lo que me ha costado 33 años labrarme”.

"Proyecto vital para Toro"

En este punto, aseguró que hasta el pasado viernes la opción por la que se decantaba era “dejar la política”, pero “una serie de circunstancias” le han llevado a reconsiderar su postura, en alusión a “la posibilidad de hacer realidad uno de los proyectos vitales para Toro”, del que no avanzó más detalles.

Otra de las razones que han inclinado la balanza para que decida mantener el cargo de alcalde es “el enorme cariño y la comprensión que me han trasladado mis vecinos; ellos son mi energía”.

Por todo lo expuesto, González ha decidido abandonar la abogacía y cerrar su despacho, no sin antes agradecer a todos sus clientes la confianza que han depositado en él en los últimos 33 años, además de “pedir perdón” a aquellos con asuntos en trámite que serán asignados a otros compañeros de profesión.

“Papá, te digo lo siento, me obligan”, remarcó el alcalde en un emotivo recuerdo a su progenitor, aunque también anunció que “lucharé con todas mis fuerzas” para que, en el futuro, la persona que sea designada alcalde de Toro “no se vea obligada a tomar una decisión tan traumática” como la que ha tenido que adoptar, cambio que pasa por una modificación del Reglamento Orgánico Municipal del Ayuntamiento.

Sobre el sueldo que recibirá por ejercer el cargo con dedicación exclusiva, tendrá que ser aprobado por el pleno, aunque ya ha anunciado que será inferior al que percibe el alcalde de Zamora, Francisco Guarido, y al de su antecesor en Toro, Tomás del Bien.