La Opinión de Zamora

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Luis Ramos

Lo lento y el silencio en la Pintura de José María Mezquita

Es una alegría saber que el pintor zamorano vuelve a mostrar sus acuarelas en Bilbao en una exposición titulada “La pintura silenciosa”

ACUARELA CASA DE PALOMARES

Después de estos tiempos tan tristes que venimos padeciendo es una alegría saber que el pintor zamorano José María Mezquita Gullón vuelve a mostrar sus acuarelas en Bilbao en una exposición titulada “La pintura silenciosa”.

Como paisano, amigo y amante de su obra quiero celebrar este hecho recordando que una de las claves de su pintura que define desde el principio y de manera esencial su modo de hacer, es iniciar de forma lenta y silenciosa diferentes caminos para luego irlos abandonando y seguir buscando a través de sus diferentes temas, cuadros y etapas; mientras que, poco a poco, va cambiando la técnica y la corrige con el fin de irla acomodando a las diferentes necesidades que le puedan ir surgiendo, pero nunca con la idea de ir dando rodeos o simplemente merodear sin un objetivo claro, sino intentando explorar las diferentes posibilidades para encontrar, al final de todo ese proceso, el camino que le lleve en línea recta hacia su objetivo. Así, el propio pintor explica: “Cada camino nuevo emprendido significa (por supuesto partiendo de todo el acopio de experiencia acumulado) acoplar todos los medios técnicos a esa nueva táctica, a la que uno debe acomodarse, y afinar todos los valores que maneja, y esto en períodos de tres o seis meses. O más…”.

Estas etapas y técnicas diversas desarrolladas a lo largo de los años han conformado un modo de hacer y de pensar sobre la pintura aprendido sin prisas y en silencio con el paso del tiempo y la experiencia; así, cuando el artista se encuentra instalado junto a su caballete comienza un proceso que siendo largo le va a convertir en un contemplador, en el que la vista se va a ir acostumbrando a la luz, y empiezan a aparecer, frente al recuerdo de la primera imagen de la percepción uniforme, colores perfectamente diferenciados, y, según sus palabras: “una sucesión de aconteceres que se manifiestan con nitidez, y que antes no tenían constancia o su presencia era muy difusa. Sólo un número reducido de elementos que configuraban la imagen de la memoria.”

Para este pintor de sensaciones, el objetivo de sus cuadros no es obtener un resultado fotográfico -de hecho jamás se vale de la fotografía como modelo de sus pinturas- sino el de transmitir sus sensaciones sobre la realidad

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Todo esto se ha podido visionar y disfrutar en las diferentes exposiciones que José María Mezquita ha venido haciendo en los últimos años y uno de los lugares especiales en los que se ha podido disfrutar es la reconocida y prestigiosa Galería Juan Manuel Lumbreras de Bilbao.

Así, haciendo memoria, cabe decir que en mayo de 2001 nuestro pintor comenzaba su periplo expositivo en esta Galería bilbaína, en la que más adelante y en el mes de febrero de 2005 tenía lugar una importante Exposición individual sobre la famosa serie de acuarelas de las Tiendas titulada “De la memoria”, que según las palabras del responsable de la Galería, Juan Manuel Lumbreras, se trataba de: “un testimonio vivo de los comercios modernistas en trance de desaparecer en su Zamora natal, colección que constituye un referente en la pintura realista contemporánea,”

En los meses de febrero y marzo de 2008 volvería a Bilbao con su tercera Exposición individual de acuarelas, en este caso con un tema diferente y no menos importante, y nuevas técnicas centradas en el mundo natural y el paisaje titulada “Explorando la naturaleza desde un taburete de Anea” , en la que sus reflexiones sobre el hecho de pintar son muy reveladoras y sugerentes cuando explica: “Es evidente que se pinta, se investiga, con la ilusión y la esperanza de la culminación en un resultado, pero no se dispone de una idea, ni se tiene una imagen preconcebida del resultado. Y cuando surge esa imagen sobre el soporte, se reconoce que su identidad responde al ser y al misterio del mundo vegetal: ¡Esto sí, esto si es lo que esperaba!”

De nuevo, en los meses de noviembre y diciembre de 2013 José María Mezquita volverá a esta galería de Juan Manuel Lumbreras con una nueva exposición individual de acuarelas altamente reveladoras titulada “Los márgenes de la realidad” en la que la temática se centra en las llamadas Pinturas Industriales trabajadas in situ en la Fabricas de Harina de Colino y sobre la que el responsable de la Galería explica: “vuelve José María Mezquita a encerrarse entre las paredes de tres antiguas fábricas de harinas, dos de ellas improductivas desde hace años, para plasmar el paso inexorable del tiempo en espacios vacíos o abandonados por la mano del hombre, en los que se amontonan de manera desordenada, maquinaria obsoleta, estanterías desquiciadas, instalaciones desmembradas, almacenes polvorientos y lúgubres bodegas pobladas de herramientas y útiles e inservibles, enmarcadas por paredes agrietadas, suelos desconchados, puertas y ventanas desvencijadas que golpea el viento y apenas dejan pasar algunos rayos de luz que inundan de misterio las estancias dormidas.”

Igual que el propio Mezquita en pintura y escultura, siempre he reivindicado y defendido la importancia de “lo lento” y “el silencio”, en el Arte en general y en la Poesía en particular, dos conceptos necesarios a tener en cuenta para vincular, como Goethe hiciera, la pureza con la tríada: formación ética, creación artística y contemplación de la naturaleza; tres aspectos fundamentales en la obra de cualquier autor que a la hora de pintar o escribir pretenda ser sincero con lo que contempla y con el mundo que vive. Desde estos presupuestos, y al estilo de nuestro pintor, en el poema “Mansedumbre” del libro Lo Lento escribí los siguientes versos: “Y otra vez más, aquí, /leyendo sin prisa entre las cosas, /entrando en su interior como ladrones, /como un fuego que tiembla en las palabras, /buscando la raíz, la ofrenda, / la incógnita que orea entre dudas su ser. // Y aunque a veces algunas se ofrecen, / otras callan, / para salvarnos desde su silencio, /para guiarnos, /con una mansedumbre de monte renovado,”.

Por eso, y como decíamos al principio de este artículo, es una alegría y una gran satisfacción celebrar que el querido José María Mezquita vuelva desde el 22 de abril al 2 de junio con algunas de las magníficas acuarelas de la serie La Casa de Palomares a la Galería de Juan Manuel Lumbreras en Bilbao en una exposición colectiva titulada “La pintura silenciosa” en la que estarán diez artistas actuales pertenecientes, según el gran crítico Juan Manuel Bonet a “la estirpe de los pintores parcos, escuetos, despojados y ascéticos”, y que, en palabras del responsable de la Galería: “por lo general llevan una vida silenciosa, apartada del ruido contaminante del mercado del arte, que posibilita la creación de una obra silenciosa y pausada, intelectual y poética.” Estos pintores son: Carlos Marcote, Carlos Morago, Damián Flores, Gonzalo Sicre, José María Mezquita, Juan Carlos Lázaro, Marcelo Fuentes, Melquiades Álvarez, Miguel Galano y Rosa Artero.

Es interesante destacar en este sentido las palabras de presentación que la Galería hace en su web, pues: “Con La Mirada Lenta invitamos a todos los amantes de la buena pintura a desviarse de la visualidad de ese torrente de imágenes digitales ante las que nadie se detiene a observar, acudiendo a la galería para recuperar la mirada presencial sobre la pintura, un mirar lento y sosegado que nos permita establecer un diálogo íntimo y personal, gozoso y gratificante.”

A comienzos del año que viene y a propuesta del Museo Etnográfico de Castilla y León tendrá lugar en Zamora una gran Exposición de Pintura de José María Mezquita de la que ya se irá informando; por ello, como zamoranos y paisanos de este gran pintor, tenemos que alegrarnos de su fecunda actividad creativa tanto en el mundo de la Pintura como en la Escultura o últimamente con la Fotografía y la edición de libros de imágenes que conforman un mundo paralelo al de sus cuadros y que de alguna manera lo complementan pero nunca lo sustituyen. Así, próximamente se editarán tres nuevos libros sobre los Molinos del Duero y las Fabricas de Harina de Colino y Carbajo, en los que: “Las paredes tapizadas por tela de araña, los molinos colocados en una estancia sin un orden regular, cubiertos por colchas en desuso y sábanas, como un sudario polvoriento” tienen un alto interés e importancia fotográfica, pues según Mezquita: “La violenta pugna de la luz por entrar en el interior de las estancias, a través de las ventanas cerradas y la resistencia obstinada ofrecida por las contraventanas, que no pueden evitar totalmente el asalto fulgurante de la luz por las rendijas de las maderas desvencijadas, y las grietas, y los desajustes que la sequedad y el paso del tiempo han abierto.” son poética, artística y socialmente bastante sugerentes.

Para terminar estas observaciones, conviene recordar y aclarar que, para este pintor de sensaciones, el objetivo de sus cuadros no es obtener un resultado fotográfico -de hecho jamás se vale de la fotografía como modelo de sus pinturas- sino el de transmitir sus sensaciones sobre la realidad, que lleva posteriormente al lienzo o al papel, como se puede comprobar sin duda en cada una de las muestras de su gran obra.

Estemos atentos a los creadores de nuestro entorno y cuidémoslos, pues seguramente son quienes con sus propuestas abiertas y creativas nos pueden ayudar a salir del abandono al que por otra parte algunos quieren condenarnos.

¡Salud y risas y para qué las prisas!

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