11 de septiembre de 2019
11.09.2019

De la pobreza de Zamora que niegan los hidalgos diputados

La provincia ya ha recibido demasiados palos como para que algunos sigan con el palillo entre los dientes disimulando el hambre y la sed de justicia

10.09.2019 | 19:04
Un voluntario del Banco de Alimentos recoge donaciones en un supermercado de la capital.

No creo que haya territorios pobres y ricos sino personas ricas y pobres en cualquier territorio del mundo. Por ejemplo el subsuelo de África es rico en minerales y otras materias primas con alto valor económico, pero su explotación enriquece al Primer Mundo y no a las personas del Tercero.

Inicialmente la ONU definió la pobreza como "la situación de no poder satisfacer las necesidades físicas y psicológicas básicas de una vida digna por falta de recursos como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria, el agua potable o la electricidad". Y en Zamora hay personas sin vivienda, hay pueblos sin escuelas, hay consultorios sin médicos, hay pueblos sin agua potable, y Cáritas atendió a 11.300 zamoranos con alimentos y con ayudas al pago de la electricidad.

Más tarde se empezó a medir la pobreza en función de la desigualdad en el reparto de los ingresos en un país, de manera que son pobres quienes disponen de menos del 60 % de la media de renta del lugar donde viven. En este sentido, la sociedad zamorana es consciente de que Zamora es una de las provincias más pobres de España, como demuestran los anteriores datos de Cáritas; los sindicatos que denuncian los sueldos y pensiones más bajas; los ayuntamientos que abren los centros escolares en verano para que los niños coman; el Banco de Alimentos y los bancos que las Cofradías ponen en marcha; los pequeños empresarios que cierran y los grandes que quiebran; las asociaciones como Viriat@s que piden a Europa Fondos de Cohesión por pobres, y hasta Instituciones como la Junta que piden más participación en los ingresos del Estado para servicios.

Todos dicen que Zamora es pobre menos la Diputación que, en el pasado pleno, cuando como portavoz de Izquierda Unida denunciaba que algunos pueblos de Zamora no tenían agua potable porque aumentaba la contaminación, e indignados por esta situación en pleno Siglo XXI dijimos que había que tomar medidas para salir del "tercermundismo" de la zona rural, un diputado nos acusó de mentir y de ofender y perjudicar la imagen de nuestros pueblos. Quizás debimos definir la situación como "cuartomundismo" con sed en la desarrollada Europa.

El diputado actuó políticamente como esos hidalgos pobres del Siglo de Oro que, como se narra en el Lazarillo de Tormes, salían envarados por las calles o, sin haber probado bocado en días, "tomaba una paja y salía la puerta escarbando los dientes, que nada entre sí tenían, para dar a entender que comía como un señor". Y bebía en este caso.

Como el hidalgo arruinado, puede que este diputado se avergüence de nuestra pobreza –dicho sea de paso, con razón tras los años de gobierno de su Partido en la Diputación- y prefiera echar la culpa a los pobres y como ellos intentar ocultarla para evitar el desprestigio de serlo: "no valgo para encontrar trabajo, no puedo alimentar a mis hijos, tengo lo que merezco". Algo similar a lo que ha pasado con los territorios pobres como Zamora: "los zamoranos no tenemos iniciativa, no somos arriesgados, no valemos para emprender, no protestamos, nos acomodamos, tenemos lo que merecemos".

Que Zamora es pobre es la causa de la despoblación, la emigración y el paro aunque cada vez haya menos parados (hay pueblos sin paro ¡y sin gente, claro!).

Quizás algún emigrante forzoso haya tenido que ocultar su origen para encontrar trabajo, o para que no le llamasen paleto: "¿Eres de Zamora que no se ganó en una hora?" Quizás nos han hecho avergonzarnos hasta de nuestros valores, como pasaba con las gentes de Sanabria que nos ofrecían a los forasteros el excelente chorizo casero que hacían ellos mismos, y si lo rechazábamos por cualquier causa decían con comprensión y sin ofenderse: "¡Ah, claro! que a Vds. les gustará más el de Revilla!"

Porque la culpa de ser una provincia pobre es la misma de que el 1% de los ricos del mundo acumulen el 80% de la riqueza; de que se mueran los niños de hambre porque los ricos explotan a su servicio el Planeta que podría dar de comer y de beber a los millones de criaturas humanas que lo poblamos.

Los que se avergüenzan de su pobreza, es porque les dijeron si eran protestantes que era un castigo divino; si eran cristianos, que era una bienaventuranza que les abría las puertas del cielo, al que los ricos pasarían con más dificultad que "un camello por el ojo de una aguja" debido al pecado capital de la avaricia.

Pero dejamos de avergonzamos los mismos pobres, parias de la tierra, cuando descubrimos que la pobreza se debe al "pecado" social del capitalismo: la pobreza por injusticia - no por vagancia ni por designio divino- que es el origen de la emancipación.

Reconocer que Zamora es pobre no quiere decir que no amemos esta tierra –como me acusó el diputado esta vez con escasa hidalguía. Por el contrario, no nos avergonzamos de vivir en Zamora, ni nos ponemos un palillo entre los dientes o nos secamos los labios para aparentar que comemos como un señor y bebemos el agua potable del grifo.

Ser pobre no es ninguna vergüenza ni una ofensa. A los zamoranos no se les debe halagar hablando de la hermosura de esta tierra sin reconocer que hay pueblos con sed en una tierra anegada de embalses de producción hidroeléctrica por parte de las multinacionales. Y que eso no es justo.

Porque Zamora ha recibido ya demasiados palos como para que algunos sigan con el palillo entre los dientes disimulando el hambre y la sed de justicia.

Porque los pobres son portadores de esa hidalguía que les lleva a reivindicar puño en alto o pedir tendiendo la mano, diciendo que "es triste de pedir pero es más triste de robar". Y acertando, porque algunos han hecho de la pobreza de otros su forma de vida: por robo, por explotación o por caridad.

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