14 de agosto de 2019
14.08.2019

Pésanchez: desojar la margarita

El PSOE pretende forzar a Unidas Podemos para que entre en su juego

13.08.2019 | 18:07

Las actuales aflicciones de Pésanchez son de tipo amor-odio, de enamoramiento o desamor. Unidas Podemos te quiero; no te quiero. Desconfío o simulo confiar ¿Nuevas elecciones, o gobierno monocolor sociata, con acuerdo programático a la portuguesa –vamos la ´geringonça´–? O tal vez ¿vuelta a la coalición gubernamental con las trampillas de trilero?

Pésanchez busca ahora –obviando descaradamente a UP– el apoyo de las asociaciones de la sociedad civil y mercantil y con organizaciones sociales. De este forma pretende el PSOE forzar a Unidas Podemos para que entre en su juego. Pero qué tipo de asociaciones son estas ¡Muy próximas al PSOE y no con tan numerosos activistas como nos hacen creer! Los sindicatos le han dicho claramente que retome urgentemente la negociación con UP y que eviten nuevas elecciones. Cosa parecida le han manifestado desde la patronal (CEOE y Cepyme), pero remarcando que sea un gobierno "de moderación" que asegure la estabilidad. O sea, que los poderes financieros –las élites que realmente gobiernan en España– no quieren ver ni en pintura a Pablo Iglesias y sus podemistas.

"No es serio pedir el voto del PP, y a la vez pretender hacer un programa, tras reunirse con los colectivos sociales, que es claramente de izquierdas". La ciudadanía, mayoritariamente, quería con su voto en las elecciones del 28-A un Gobierno de Izquierda, progresista, coaligado, plural.

Pésanchez ha cambiado bien poco en un año. Se le sigue insistiendo que es imprescindible derogar la reforma laboral y fiscal del PP, que se blinden las pensiones constitucionalmente, y que ataje el desempleo y la precariedad de los trabajadores. Todo esto y mucho más ofrecía Pésanchez antes de elecciones y en sus discursos utópicos para ganar escaños y adhesiones parlamentarias -gratis, por la cara–. Pero no nos sorprende, pues también de Pésanchez se dice que es rojillo, muy rojo, en las campañas electorales pero que luego para el Gobierno de la nación se vuelve anaranjado o incluso azulado...

A Pésanchez el gobierno a la portuguesa le encantaría por encima del gobierno de coalición. Aunque no todo era maravilloso en el gobierno del primer ministro luso Antonio Costa. Se ha enfrentado a dos mociones de censura (consiguiendo salir vivo). Costa ha hecho cuatro modificaciones de su gabinete, unas veces por razones electores y otras por razones internas.

Y no todo es jauja, pues el jefe del Gobierno portugués tuvo que pactar la reforma laboral con la derecha, para negociar temas socioeconómicos a la baja, con recortes, mutilados y descafeinados. También en temas del mercado laboral, vivienda y otras áreas se ha quedado más con las medidas propuestas con las fuerzas conservadores que con las de la Izquierda. Y de eso le acusan sus socios del pacto programático, Bloco de Esquerda, Coalición Democrática Unitaria (PCP-PEV, formada por el Partido Comunista y Partido Ecologista Los Verdes).

Ese acuerdo programático –vía portuguesa– no garantiza a UP que Pésanchez vaya a cumplir sus promesas y pactos, una vez conseguida la tan añorada investidura. Lleva 4 derrotas y nadie hasta ahora le avala; solo su partido. Insuficiente.

Algunos socios de UP, gran parte de IU, exigen a Podemos que solo haga con PSOE un acuerdo programático sin entrar en Gobierno de coalición. Y Anticapitalistas va más allá, demandando a Piglesias, que además del acuerdo, luego pase a la oposición. Aunque es muy poco comprensible que desde la oposición se pueda reclamar a Pésanchez tal acuerdo programático, como ya ha ocurrido recientemente. Aclarémonos: ¿es de fiar Pesánchez y el PSOE ante un acuerdo programático sin estar presente en el Consejo de Ministros?

Y ahí está tan pancho Pésanchez desojando la margarita, pero no coge el teléfono y llama directamente a Piglesias para negociar. Pero cómo va a llamarle si la desconfianza es mutua. Y vuelta la burra al trigo. A este paso demostrarán los dos que son unos inútiles para formar gobierno.

Y claro, la derechona se está frotando las manos, aplaudiendo hasta con las orejas.?

(*) Profesor y escritor

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