01 de junio de 2019
01.06.2019
FÚTBOL. Liga de Campeones

Las mejores finales de la historia de la Champions

Hay partidos que perdurarán en la memoria de los más futboleros a pesar del paso del tiempo

01.06.2019 | 08:58

La historia de la Champions está formada por choques emocionantes que llegan a su máximo exponente en las deseadas finales. Este sábado se disputa el partido decisivo entre el Tottenham y el Liverpool en Madrid, un evento que puede resultar histórico y sumarse a la siguiente ristra de finales memorables de la Liga de Campeones.

Real Madrid-Atlético (2014)

Lisboa acogió una de las finales más dramáticas de la historia de la competición. El Atlético se adelantó en la primera parte con un gol de Godín y con el 1-0 se llegó al final del tiempo reglamentario. Pero cuando los rojiblancos ya acariciaban su primera Copa de Europa, un tanto de Sergio Ramos mandó el partido a la prórroga en el minuto 93. Fue un golpe definitivo. En el tiempo suplementario, los blancos, mejores físicamente, pasaron por encima de los de Simeone (4-1).

Chelsea – Bayern de Múnich (2012)

Múnich se vistió de gala para acoger el esperado partido entre el Chelsea y el Bayern. El Estadio Allianz Arena acogió una final memorable y disputada en la que el ganador se decidió en los penaltis, 1-1 (3-4P). No obstante, los anfitriones tuvieron que cargar con la derrota ya que el Chelsea logró conquistar su primera copa.

Barcelona - Manchester United (2011)

El Barça se impuso al Manchester United en el histórico estadio de Wembley en Londres. El conjunto catalán, dirigido por Pep Guardiola, alzó su cuarto título de Champions League tras dominar en el choque (3-1).

Barcelona- Manchester United (2009)

El Barcelona de Guardiola abrió un grandioso capítulo en la historia del club y en la del fútbol con una temporada sensacional en la que ganó Liga, Copa y Champions League, y posteriormente la Supercopa de Europa, la de España y el Mundial de Clubes para completar el 'sextete'. En la final de la Champions, los azulgranas se impusieron con autoridad al Manchester United. Un gol de Eto'o y otro de Messi de cabeza decidieron la final (2-0).


Barcelona-Arsenal (2006)

Antes del aterrizaje de Guardiola en el Barcelona, el equipo azulgrana ya había conseguido su segunda Copa de Europa, en 2006, la primera con la competición actual, . El equipo azulgrana lo logró con Frank Rijkaard en el banquillo, en una final en la que se midió al Arsenal, al que ganó por 2-1. Pese a que el equipo inglés comenzó mandando, la roja a Lehmann, su portero, acabó pasándole factura y Eto'o y Belletti dieron el título al Barça.



Liverpool-Milan (2005)

Quizás la final más sorprendente de la historia de la Champions League es la que disputaron en 2005 el Liverpool y el Milan y que se llevó el equipo inglés, entrenado entonces por Rafa Benítez. El conjunto italiano comenzó mandando y se fue al descanso venciendo por un claro 3-0, por, inexplicablemente, el Liverpool igualó el partido en la segunda mitad. Hubo prórroga y, en los penaltis los 'reds' completaron una hazaña para el recuerdo.


Oporto-Mónaco (2004)

Junto al Olympique de Marsella o el Borussia Dortmund, el Oporto ha sido uno de los equipos que alcanzó el título por encima de cualquier previsión. Bajo las órdenes de José Mourinho, el equipo portugués se metió en la final tras ganar al Deportivo en una sufrida semifinal y se disputó el título ante el Mónaco, que en cuartos había eliminado al Real Madrid. En el duelo de secundarios, el Oporto alcanzó la gloria gracias a los tantos de Carlos Albert, Deco y Alenichev (3-0).

Bayer Leverkusen-Real Madrid- (2002)

La novena Copa de Europa del Real Madrid no será recordada por el nivel del fútbol de los finalistas, el Real Madrid y el Bayer Leverkusen, pero sí por el gol de Zinedine Zidane que decidió el título. Al partido no le faltó emoción. Raúl adelantó a los blancos y Lucio puso el empate, pero faltaba la obra maestra del francés, que con una volea sensacional dejó uno de los mejores tantos en la historia de la competición (1-2).

Bayern Múnich-Valencia (2001)

El Valencia logró en 2001 la hazaña de meterse en su segunda final de la Champions League consecutiva, tras perder en el Stade de France contra el Real Madrid un año antes. Esta vez, el rival era el Bayern de Múnich, otro grande de Europa. Los alemanes aspiraban a un título que dos años antes se les había escapado en el descuento y el Valencia de Héctor Cúper buscaba su primer trofeo en la competición. Mendieta hizo soñar al equipo español desde el minuto 3, pero Effenberg empató el partido en el 50, ambos de penalti. El duelo se fue a la prórroga (1-1) y a la tanda de penaltis, que le fueron esquivos al Valencia.

Bayern Múnich-Manchester United (1999)

La crueldad es inherente al deporte de alta competición. Lo sabe bien el Bayern de Múnich, que en 1999 sufrió una de las derrotas más dolorosas de la competición en un final de infarto. El equipo bávaro mandaba en el marcador ante el Manchester United por 1-0 desde el minuto 5 en el Camp Nou. Con ese resultado y el título en el bolsillo, llegó el minuto 90. Pero Sheringham marcó en el 91 y empató el partido. Y cuando el duelo parecía abocado a la prórroga, Solskjaer dinamitaba la final en el 93 con un segundo tanto que hundió a los alemanes. El árbitro, Pierluigi Collina, tuvo que esforzarse para que los jugadores del Bayern se levantasen del campo y pusiesen el balón en juego. Un trámite con el United ya campeón (2-1).

Real Madrid-Juventus (1998)

Pocos títulos ha celebrado el Real Madrid en su historia como su séptima Copa de Europa. Treinta y dos años después del último título en la máxima competición continental, el equipo blanco, con Jupp Heynckes en el banquillo, levantó el trofeo en 1998 ante la Juventus gracias a un gol de Mijatovic (1-0) en una final igualada y se sacó una espina clavada durante esa larga espera. El Madrid repitió en dos ocasiones en los siguientes cuatro años.

Milan-Barcelona (1994)

En plena racha de victorias en la Liga y sólo dos años de conseguir su primera Copa de Europa –la última con el antiguo formato–, el Barcelona volvía a una final de la máxima competición europea, en la que se cruzaba con el Milan. El aire era de transición. Parecía que el centro de poder del fútbol se desplazaba de Italia a España. Sin embargo, el equipo de Fabio Capello arrolló a los de Johan Cruyff con una contundente victoria: 4-0.

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