La efímera «bravura» del Tormes en los Arribes zamoranos

La suelta artificial de caudal del río provoca una espectacular avenida a lo largo de 17 kilómetros, desde la presa de Almendra hasta la desembocadura en el Duero

La maniobra moviliza un amplio despliegue de personal de CHD, Iberdrola y Medio Ambiente

Vecinos de Fermoselle y curiosos se concentran en la zona de La Cicutina para observar la crecida

Las impresionantes imágenes de la suelta artificial de caudal desde la presa de Almendra

José Luis Fernández

El río Tormes ha recuperado por unas horas su dinámica natural en el abrupto tramo final de su curso gracias a la suelta artificial del caudal desde el aliviadero inferior de la presa de Almendra. Una maniobra extraordinaria que movilizó a personal de Iberdrola, la Confederación Hidrográfica del Duero y agentes de Medio Ambiente de la Junta, desplegados a lo largo de los 17 kilómetros del último tramo del Tormes hasta su desembocadura en el Duero.

La recreación de la crecida que de modo natural se daría en el Tormes si no existiese la presa convocó a personal técnico y curiosos, muchos vecinos de Cional, Fermoselle y pueblos de la zona de Salamanca, tanto en la presa de Almendra como en La Cicutina, en las inmediaciones del Puente de San Lorenzo, en el Parque Natural de los Arribes del Duero.

A las 8.30 de la mañana comenzaba la liberación de caudal por el aliviadero inferior de la majestuosa presa que gestiona la empresa Iberdrola para irrumpir aguas abajo. Un cauce totalmente modificado desde que se construyó el gigante, entre 1963 y 1970, para la producción hidroeléctrica y el abastecimiento humano.

Los caudales de crecida son esenciales para mantener la dinámica natural de los ríos y su buen estado ecológico. En el caso del Tormes, el motivo de la liberación de agua llevada a cabo a lo largo de la mañana de ayer era cumplir con la normativa del Plan Hidrológico del Duero que establece caudales ecológicos de crecida o generaciones de aguas abajo de una serie de presas de la cuenca, entre ellas la de Almendra.

La suelta controlada comenzó a las 8.30 de la mañana de ayer, cuando el coloso de hormigón despertaba con el espectacular torrente de agua, una vez abierto el aliviadero, vigilado desde el cielo por decenas de buitres. Una imagen siempre llamativa dadas las dimensiones de la presa, con una altura máxima de 202 metros, en lo que fue un hito en la ingeniería de la época.

Dos horas más tarde, a las 10.30, el caudal alcanzaba un volumen entre 140 y 145 metros cúbicos por segundo. Con ese pico permaneció durante tres horas para reducir gradualmente la avenida. Un proceso seguido, vigilado y estudiado por un equipo de la Confederación Hidrográfica del Duero, que realizó un seguimiento de los efectos de la suelta artificial a lo largo del último tramo del río Tormes.

Personal de la CHD realiza un estudio a pie de río durante la suelta artificial. | José Luis Fernández

Personal de la CHD realiza un estudio a pie de río durante la suelta artificial. | José Luis Fernández / Irene Gómez

El organismo de cuenca desplegó un amplio dispositivo, con un equipo realizando mediciones del caudal y tomas de muestras en las inmediaciones del Puente de San Lorenzo. Aguas abajo agentes de Medio Ambiente vigilaban la crecida y advertían a los curiosos para que no se acercaran. El propio Ayuntamiento de Fermoselle emitió días atrás un bando advirtiendo de posibles situaciones de peligro derivada de la extraordinaria subida del caudal.

El viaducto situado en la carretera de Trabanca a Fermoselle que, al igual que el río Tormes establece el límite entre las provincias de Zamora y Salamanca, presentaba una imagen inédita. La quietud del río, que como certificaban algunos vecinos «en ciertas zonas casi se ha convertido en un hilo de agua», se tornó en una estruendosa avenida por donde bajaban ramas, maleza, troncos, algas, todo tipo de vegetación. El torrente de agua arrastraba todo lo que encontraba a su paso a lo largo del cañón regalando un escenario inusual desde que el río perdió su dinámica natural.

Suelta artificial de caudal del Tormes desde el aliviadero inferior de la presa de Almendra

Suelta artificial de caudal del Tormes desde el aliviadero inferior de la presa de Almendra / JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ

«Este río era bravo» evocaba un vecino de la zona mientras observaba la crecida y comprobaba como en cuestión de minutos iba subiendo hasta cubrir las orillas y la playa de la Cicutina, por unas horas cubierta por el agua. «Baja sucio y con olor» observaba otro de los habituales de la ribera. De fondo, el sonido de la avenida y el chasquido de ramas y árboles quebrados por la fuerza del agua. «Si por lo menos se limpia un poco...» apuntaba otra observadora.

El alcalde de Fermoselle, José Manuel Pilo, aprovechaba la suelta de caudal para reclamar a la Confederación que también preste atención a los arroyos, «porque es una vergüenza la situación en la que se encuentran».

En general la maniobra generó expectación y curiosidad, como demostraba el constante trajín de vehículos en las inmediaciones del Puente de San Lorenzo y toda la zona de La Cicutina, frecuentada por vecinos de Fermoselle, senderistas y amantes de la naturaleza atraídos por la belleza del cañón del Tormes que, desde la cerrada del embalse de Almendra hasta su confluencia con el Duero, desciende de 520 a 320 metros de cota aproximada, en unos 17 kilómetros de longitud.

La efímera «bravura» del Tormes

La efímera «bravura» del Tormes / Irene Gómez

Como ha confirmado la Confederación Hidrográfica del Duero, los objetivos específicos de los caudales de crecida son, por un lado, controlar la presencia y abundancia de las diferentes especies de la masa de agua. Mantener las condiciones físico-químicas del agua y del sedimento. Mejorar las condiciones y disponibilidad del hábitat a través de la dinámica geomorfológica. Y favorecer los procesos hidrológicos que controlan la conexión del río con sus acuíferos asociados.

Apenas unas horas más tarde, el arenal del puente de La Cicutina era un lodazal, el río recuperaba su estado «artificial» tras el destello que naturalizó el Tormes.