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La Opinión de Zamora

Las placas solares encienden el debate en los pueblos de Tábara

Una plataforma levanta la voz contra el proyecto que podría ocupar hasta 1.600 hectáreas, muchas en tierras de cultivo

Asamblea informativa sobre los proyectos de plantas solares celebrada ayer en Santa Eulalia de Tábara. | I. G.

La Zamora rural se consolida como un territorio “atractivo” para la explotación de energías renovables a gran escala.

En la comarca de Tábara hasta cinco sociedades buscan superficie –en la propia cabecera de comarca, Faramontanos, Pozuelo, Santa Eulalia o Moreruela–, para instalaciones fotovoltaicas que, de salir adelante, pueden transformar cultivos agrícolas en enormes extensiones de placas solares.

El inusitado movimiento de empresas por la zona en busca de los codiciados terrenos desde donde generar energía solar ha provocado un enorme revuelo y la división entre quienes ven en esta oferta una “salida viable” para sus tierras y quienes cuestionan que esta sea la puntilla “para echarnos definitivamente de los pueblos”.

Tal es la dicotomía que se palpaba en la asamblea informativa celebrada en Santa Eulalia de Tábara por la plataforma “En defensa de la tierra de Tábara”. Propietarios de tierras ya jubilados o que las tienen arrendadas y agricultores a título principal, los que labran las parcelas, hicieron evidentes sus diferencias dentro de la confusión y el enorme mar de dudas que suscita la cesión o venta de terrenos.

"¿Por qué no dan la cara?"

La asamblea pretendía aclarar dudas y para ello acudió, junto al portavoz de la plataforma José Manuel Ballesteros, Cristina Fernández, integrante de la plataforma “Comunales Libres” de Sanabria que logró tumbar el parque solar proyectado en Cobreros. Se echó en falta la presencia de algún representante de las sociedades que pretenden instalar las plantas solares. “¿Por qué no dan la cara?” se preguntaba alguien en la asamblea. “Si esto fuera tan bueno ya estaba en Madrid o en Barcelona”.

Si esto fuera tan bueno ya estaba en Madrid o en Barcelona

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Tanto Ballesteros como Fernández apelaron a “leer la letra pequeña” de los contratos y no apresurarse a firmar nada. “No os dejéis engañar por lo que ponga un lapicero”. Pero en la asamblea ya había personas que sí habían firmado contratos, convencidas de que la oferta es beneficiosa e incluso alguno reprochaba a los organizadores “que vengan aquí a meter miedo”. “Solo es una reunión informativa, luego cada uno que haga lo que quiera” precisó Ballesteros.

José Manuel Ballesteros y Cristina Fernández en la asamblea celebrada en Santa Eulalia de Tábara

“Hay cinco empresas buscando ubicaciones y por concurso solo se va adjudicar el proyecto a una. ¿Qué pasará entonces con las que han quedado fuera?” planteó Cristina Fernández. “A mi me han llamado tres” apuntó uno de los presentes. Sin tener mapas ni datos concretos de la extensión, alguien apuntó a la posible ocupación de 1.600 hectáreas “sembradas” de placas solares.

Esto es como cuando inviertes en bolsa. Puede salir bien o puede salir mal

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“Cada uno mira por sus intereses y yo quiero sacar producción a las fincas” apuntaba uno de los partidarios del proyecto energético. Desde la plataforma se apeló a no dejarse llevar por el “caramelo” del canon de 1.500 euros por hectárea y año que ofrecen las empresas por ocupación de terrenos. “Ojo, van a pagar solo por superficie realmente ocupada, si en una tierra la placa solo ocupa la mitad esos 1.500 euros serán 700” advirtió Ballesteros.

O que el cambio de suelo a uso industrial “supone un incremento bestial y el contrato especifica que el IBI corre por cuenta del propietario. Muchos propietarios echan en falta una aclaración sobre la fiscalidad a la que se va a ver sujeta la propiedad, tanto en lo que se refiere al IVA como al IRPF. “Vas restando, restando y a ver con cuánto te quedas de lo que te han prometido” precisó el portavoz de la plataforma.

Los problemas de "firmar a ciegas"

Surgieron muchas más dudas como qué pasa con las tierras que no están libres de cargas, como es el caso de los regadíos, puesto que están grabados con una hipoteca de carácter solidario “que no permite liquidaciones parciales”. ¿Se tiene que hacer cargo entonces la comunidad de regantes si el contrato no llega a buen puerto?. preguntó alguien “Así es”, aclaró la representante de “Comunales Libres”. “Estos son los problemas de firmara a ciegas” incidió. “Esto es como cuando inviertes en bolsa. Puede salir bien o puede salir mal” se defendía uno de los partidarios de la cesión de los terrenos.

Cómo piensa la gente que va a comer si no nos dejan sembrar

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“No soy un ‘antiplacas’ quiero mis tierras para darles mi uso” replicaba otro. “Por qué estoy obligado a vender algo que es mío”. Entre los asistentes a la asamblea de Santa Eulalia, varios jóvenes agricultores que ven en estos proyectos una amenaza para su futuro. “Cómo piensa la gente que va a comer si no nos dejan sembrar” se preguntaba uno de ellos.

El vibrante debate entre partidarios, escépticos y contrarios al macroparque solar sembró, si cabe, más dudas para muchos. “Informaros bien antes de tomar decisiones porque hay mucha letra engañosa en los contratos” insistió Ballesteros. “¿Vamos a dejar que la sociedad que no está en nuestro entorno rural nos arrebate con un lapicero todo aquello por lo que tanto hemos luchado?” apelaba el portavoz de la plataforma.

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