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La Opinión de Zamora

Naturaleza y turismo rural

La ruta mágica de Santibáñez de Tera

Los promotores del único sendero homologado en la provincia de Zamora inician visitas guiadas ante la falta de promoción institucional | Pinturas renovadas en El Bosque Encantado

Vecinos que han colaborado en la recuperación de las pinturas de los árboles. / E. P.

Han pasado apenas tres años desde que la recuperación de la ribera del Tera, en Santibáñez, lograra hacerse con la homologación de una ruta de senderismo, la Ribera Santibañesa del Tera, de 8,2 kilómetros, tras un exigente proceso federativo, y desde entonces este emblemático lugar no ha hecho más que mejorar. Y lo ha hecho de la mano de los mismos promotores de la ruta, un grupo de jubilados que en su niñez disfrutaron del patrimonio natural de este pueblo a la vera del Tera y que poco a poco, y con la ayuda de vecinos y Ayuntamiento, suman espacios culturales a la ruta, otros de gran belleza y servicios que hacen que el visitante realice el recorrido y se vaya del lugar con ganas de volver.

Cantos rodados pintados en varios espacios de la ruta. | E. P.

Este año más que nunca quieren poner en valor la belleza de este paisaje, que ha logrado escaparse de las llamas del fuego. Lamentan sus promotores que a pesar de ser el único sendero homologado en Zamora, dentro de la Federación de Deportes, Escalada y Senderismo de Castilla y León, la Diputación Provincial no ha incluido esta ruta en ningún programa de promoción. Es por ello que los propios vecinos y promotores de esta ruta han puesto en marcha un servicio de visitas guiadas para grupos que lo soliciten y de modo gratuito. A través de su página de Facebook facilitan el teléfono de contacto para hacer esta reserva que está siempre sujeta a disponibilidad.

Colaboradoras con el mantenimiento de la ruta. | E. P. Eva Ponte

Mantener la homologación lleva consigo garantizar una calidad del sendero para los visitantes. Y es por ello que año tras año se suceden las labores de mantenimiento que realizan los mismo jubilados que pusieron en marcha este proyecto que no solo pone en valor la naturaleza de la zona, también aspectos históricos y etnográficos.

Una de las visitas guiadas por la ruta de Santibáñez. | E. P.

“Como todos los años, se han llevado a cabo los trabajos de mantenimiento y desbroce pertinentes a lo largo del recorrido. Nuestros amigos del grupo, promotores del proyecto, lo han llevado a cabo. Gracias a ellos por su altruismo y generosidad. Se ha limpiado un poco la trasera de la Electra Santibañesa, con lo que la bóveda se hace visible con sus dos arcos de desagüe”, explica Agustín, uno de los artífices de esta iniciativa.

Un nuevo espacio para el descanso en la Manga Fornos. | E. P. Eva Ponte

Las labores de mantenimiento han llevado a mejorar uno de los espacios más atractivos para los visitantes que El Bosque Encantado. “Se ha procedido a repintar todas las pinturas en los árboles, que tanto éxito tiene en los visitantes, especialmente en los niños. El paso del tiempo, las inclemencias meteorológicas y el crecimiento de los árboles ya lo hacía necesario. Se llevó a cabo por un grupo de voluntarios/as cuya participación altruista siempre tenemos”, señala.

Más bancos rústicos

Su máxima siempre ha sido el respeto escrupuloso de la naturaleza y la reutilización de materiales en la elaboración de inmuebles o en las zonas habilitadas para el descanso y observación. En esta ocasión se han realizado y donado otros tres bancos rústicos cuyo emplazamiento es la zona de Manga Fornos, en el puente, rincón con un encanto especial. “En este rincón poético dos, mirando a las poesías y al río en la zona del Soto; otro, en la confluencia del río con el desagüe de la playa, en la Hoya de la Sabina”.

Como la colaboración no les falta, Tere ha pintado diez mariquitas en canto rodado que se han colocado estratégicamente en tres zonas de la ruta, dando un toque de color y originalidad.

Serpiente tallada en un tronco, por Anselmo, en la ruta de Santibáñez. | E. P.

Además se inició un proyecto para realizar tres esculturas: serpiente, cabeza de una loba y un jabalí. “Un buen amigo de la ruta, Anselmo, nos propuso el proyecto para realizar esculturas aprovechando troncos caídos y abandonados. Encajaba completamente con nuestra filosofía desde el comienzo: aprovechamiento, reciclaje y respeto a la naturaleza. Lo cierto es que talló la cabeza de una serpiente en un árbol caído y retorcido que denominó “La Bicha” pero desgraciadamente falleció y su obra proyecto quedó inacabado”.

En esta ruta en plena ribera del Tera tienen más proyectos que poco a poco sacan adelante.

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