Juan Antonio Haedo y José Haedo | Expertos en la figura del músico

"El maestro Haedo fue el impulsor de un movimiento coral castellano"

"Tenemos el reto de recopilar sus composiciones y publicarlas en un cancionero para dar a conocer su ingente labor musical"

09.10.2016 | 12:50
"El maestro Haedo fue el impulsor de un movimiento coral castellano"

La relación entre la Real Coral Zamora y el maestro Inocencio Haedo Ganza la explicaron ayer Juan Antonio Haedo García, nieto, y José Haedo Álvarez, biznieto del músico y musicólogo que ha profundizado en la labor de su bisabuelo en su trabajo de Grado, en una charla en la Alhóndiga dentro de los actos del XX aniversario de la Coral Ciudad de Zamora.

-¿Cuál fue la relación que tuvo el maestro Haedo con la Coral Zamora?

-José Haedo: Fue su fundador en el año 1925, consiguiendo luego la denominación de Real, y la mantuvo viva hasta su jubilación en los años 1950.

-¿Qué le impulsó a fundar primero el orfeón y luego la coral?

-J.H.: Desde que llegó a Zamora tuvo el objetivo de reavivar la cultura musical en la ciudad. Al año de llegar, en 1896, fundó el sexteto Haedo, luego el cuarteto Haedo y la asociación de cultura musical, el Orfeón del Duero y la Coral.

-Una labor que efectuó de manera paralela al trabajo de campo que realizó por la provincia.

-Juan Antonio Haedo: Un trabajo ingente porque no eran los medios de transporte actuales. Se fue a Sanabria a recoger el folclore, las leyendas, los dichos? y lo tuvo que hacer en diligencia y moverse por la zona en burro o caballo. Iba con un papel pautado, una libreta y un lápiz y todo de oído. Pasó hambre y frío para recoger ese patrimonio que en esa época se consideraba de pueblo y que él hizo que pasara a ser patrimonio del pueblo. Fue de los primeros que comenzó a trabajar el folclore junto a otros músicos como el compositor palentino Antonio José, a finales del XIX y principios del XX.

-J. H.: El trabajo de folclore lo plasma en la coral, armonizando esas melodías que recogía para cuatro o seis voces, en algunos casos, de tal forma que quedaba unificada toda su labor.

-¿Qué piezas formaban parte del repertorio de la Coral?

-J. H.: Desde un principio las melodías armonizadas por él mismo y música religiosa de la polifonía española, como son Tomás Luis de Victoria o Juan García de Salazar. También había obras clásicas instrumentales que él mismo armonizaba, como el largo de la ópera Jerjes de Haeldel que la adaptó para seis voces al igual que hizo con himnos nacionales o hasta con un minueto de Boccherini, lo que sorprendía mucho porque decían que cómo podía sonar una orquesta cuando era un coro.

-J.A.H.: La formación de Haedo Ganza era muy amplia, su padre fue el primer director de la banda de música de Santander y él fue primer flautín de esa banda. Con 14 años hizo la oposición y ganó un puesto de músico. Cuando desterraron a su padre a Zamora ya tenía una amplia formación musical. En una ocasión vino una orquesta, formada por maestros de la Orquesta Nacional, y el trompa solista estaba cometiendo errores, le pidió el instrumento y tocó la pieza entera. Los músicos que venían de fuera se quedaron sorprendidos. Además, era profesor de música de la escuela del hospicio que iba unido a la dirección de la Banda de Música Provincial. Tocaba todos los instrumentos de una banda y a todos los alumnos les enseñaba algo de solfeo y uno por uno, a tocar el instrumento. Realizó una labor musical y social importante porque algunos de esos alumnos se labraron un futuro en la música.

-¿Cómo evolucionó la coral?

-J.H.: El Orfeón del Duero comenzó en 1900 con 15 hombres y formaron parte de él hasta 100 varones. En la Coral, en la que se incluyeron a mujeres y niños, llegaron a formar parte de ella hasta 150 personas de distintos niveles sociales.

-La denominación Real fue un regalo. ¿Por qué?

-J. H.: El título de Real Coral se lo otorgó la reina Victoria Eugenia en una carta en la que aceptaba ser la presidenta de honor de dicha coral tras haber escuchado un concierto en Madrid. En esa actuación la reina mandó llamar al maestro y le preguntó que de dónde había conseguido sacar esa versión coral del himno de España que nunca había escuchado. Le explicó que lo ha escrito él mismo. En ese momento la reina le promete que va a divulgar su obra y le pide que le regale una colección de sus obras para tenerlas ella en su poder.

-¿Y qué han sido de esas obras?

-J. H. Sabemos que las siete que regaló a la reina se conservan en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid. El maestro Haedo armonizó 28 canciones populares de la provincia Zamora, de las cuales se han perdido prácticamente todas. Se conservan un par de ellas.

-J.A.H.: Podría existir un cancionero del maestro Haedo pero la familia nos hemos encontrado con que no teníamos casi nada y es un reto que tenemos por delante. El resto de las 28 canciones sospechamos que podrían tenerlas los descendientes de la persona que le pasaba a mano todas las partituras al maestro. A mayores, los dos libros que hay sobre el maestro los escribió Salvador Calabuig, uno sobre el maestro Haedo y la Zamora de su tiempo y otro centrado en la Coral, que recoge las obras sin armonizar. La familia le pasó material de partituras a Calabuig, pero falleció repentinamente. Además, desde la biblioteca nos han dicho que podíamos hacernos con unas copias digitales de los materiales que tiene, siete obras con una dedicatoria a la reina Victoria y un dibujo de Fernando Chacón de 1927. Nos gustaría hacer una recopilación de las obras que escribió e inclusive publicarla. Son piezas difíciles porque están escritas para seis e incluso para ocho voces, pero sería muy interesante recopilar y darlas a conocer. El maestro hizo una labor extraordinaria que tendría que darse a conocer más porque no fue solo la Coral sino también la Banda de Música Provincial porque su adaptación de la marcha de Thalberg se ha popularizado y él tuvo la idea de introducir la banda dentro de San Juan en el acto. También hay muchas composiciones para marchas fúnebres que se han perdido.

-El maestro Haedo ¿mantuvo contacto con músicos coetáneos?

-J.H.: Sí, tuvo mucho contacto con investigadores sobre los que ahora se está trabajando mucho, como es el caso de Kurt Schindler, que fue becado por la Universidad de Nueva York para estudiar la tradición popular española, y el maestro Haedo le mostró la provincia y su cultura popular.

-¿Qué importancia tuvo la coral en la ciudad?

-J.A.H.: Sin duda puso a Zamora en el mapa. Todos los personajes que venían a Zamora escuchaban a la Real Coral. En el libro de firmas que conservamos la familia, al igual que diez libros con todos los pasos de la Coral porque era un hombre muy metódico, figuran las rúbricas de Federico García Lorca, Miguel de Unamuno, Carmen Polo, Aniceto Alcalá Zamora o Primo de Rivera. Además la coral influyó para que se creara el orfeón de Salamanca, la coral de Cáceres, otra en Valladolid o León.

-J. H.: El paso de la Real Coral por otras ciudades aparecía en prensa junto con la petición de crear una coral similar y en unos meses surgía. El maestro Haedo fue un impulsor de un movimiento coral castellano. Cuando él fundó el Orfeón del Duero no había ninguna masa coral en la región y al acabar en los años 50 su labor, ya existía en todas las capitales de provincia y en algunos pueblos. Todas intentaban incluir parte de su folclore recurriendo a los investigadores de sus respectivas provincias. Además el maestro Haedo tuvo una gran repercusión nacional y tenía contactos en las instituciones musicales a nivel nacional. Hizo colaboraciones en Madrid con el Orfeón Donostiarra y en un viaje a Barcelona colaboraron con el Orfeón Catalán incluso le ofrecieron ser director de la Orquesta Filarmónica de Madrid pero lo rechazó porque está muy enraizado en Zamora.

-Zamora cuenta ahora con casi media docena de coros.

-J.A.H: Hubo unos años de parón pero a raíz de la fundación de Voces de la Tierra, con Miguel Manzano, comenzó de nuevo el auge. Ahora existen bastantes coros y esa labor creo que viene de la tradición porque el sistema que utilizaba mi abuelo era enseñar uno a uno a cada coralista todos los cantos. Una vez que cada uno sabía la obra se unían para oír a su cuerda.

J.H.: Utilizaba este método porque le apasionaba lo que hacía y quería poner a la Coral en el primer nivel como el Orfeón Donostiarra o el Orfeón Catalán. La única manera de conseguir ese nivel era invertir prácticamente todo su día. Además en los estatutos de la Coral figuraba además de este tipo de aprendizaje, clases de lenguaje musical obligatorias e individuales para aquellos miembros que no tuvieran formación musical.

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