03 de abril de 2018
03.04.2018

Los efectos negativos de la desilusión

Los castillos en la arena de las expectativas alimentan el fracaso

03.04.2018 | 00:19
Los efectos negativos de la desilusión

La desilusión suele producirse cuando la realidad resulta muy diferente a lo que se esperaba. Podíamos decir que es la impresión que se experimenta, cuando alguna cosa no responde a las expectativas que se habían creado. Por ejemplo, algo que estábamos esperando que ocurriese y no ocurre, o bien, que alguien haga algo que no imaginábamos desde ningún punto de vista; por otra parte, si se trata de una desilusión amorosa, a lo que hace referencia es a la decepción que se experimenta cuando una relación sentimental fracasa. Por tanto, cuando construimos todas estas ilusiones en nuestro interior, basándonos en hechos subjetivos sin mantenernos en contacto con la realidad objetiva, lo que estamos haciendo es, nada más y nada menos, que construir castillos en la arena. Sin embargo, si experimentamos sanas ilusiones y serias expectativas, fundamentándonos en la realidad objetiva, estamos creciendo, fruto de ese proceso y, aunque el objetivo pueda no verse cumplido, habremos progresado, ya que hemos construido algo nuevo. Y, a partir de ese momento, sin duda, ya no seremos los mismos de antes. La verdad es que la desilusión puede llegar a ser una emoción muy, pero que muy destructiva, si no se le hace frente con rapidez. Por eso, los expertos recomiendan que imaginemos, inmediatamente, algo que podamos aprender de esa situación y que nos ayude en el futuro para lograr el objetivo que nos habíamos propuesto. También, es importante que analicemos detenidamente la situación y que nos demos cuenta que, quizás, estemos juzgando demasiado pronto. Las cosas por las que nos sentimos desilusionados, suelen ser desafíos temporales. Y cabe la posibilidad de que este sea un tiempo de espera. Debemos tener muy presente que si hemos plantado una semilla hoy mismo, no podemos esperar, desde ningún punto de vista, que mañana ya haya crecido un árbol. Por todo ello, es posible que la situación no haya terminado todavía y que sea necesario que desarrollemos un poco más la paciencia. Conviene que volvamos a evaluar por completo lo que deseamos realmente, algo que sea incluso más inspirador y hacia lo que podamos realizar un progreso inmediato, y que empecemos a desarrollar un método más efectivo para conseguirlo. Sin ningún género de dudas, el antídoto más poderoso contra la desilusión consiste en cultivar una actitud de expectativa positiva, acerca de lo que sucederá en el futuro, independientemente de lo que ya haya sucedido en el pasado.

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