La columna del lector

A Pilar, una gran madre

12.05.2016 | 00:30

Te has ido de nuestro lado poco a poco, y aunque lo esperábamos de un momento a otro, porque tu cuerpo se estaba apagando, es muy duro y doloroso que ya no estés con nosotros.

Como hija siento un gran vacío. Todo lo que me rodea son recuerdos que guardaré celosamente para siempre, así como todo lo que vivimos junto a ti, pues son tu legado.

Quiero decirte lo mucho que te quise, te quiero y te querré, porque aunque ya no estás a nuestro lado, siempre estarás presente en nuestras vidas y como dice el refrán "madre solo hay una" y a veces no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Ahora que no te tengo a mi lado, de mi corazón nadie conseguirá llevarte y quiero creer que nos protegerás, allá donde estés.

Tengo el corazón muy triste por tu marcha. Llorar me consuela y no contengo el llanto esté dónde esté, porque es bueno exteriorizar todos los sentimientos? porque lo que sentimos por ti es muy GRANDE.

Siempre te gustaba organizar tu trabajo, tu casa, y controlar todo lo que te rodeaba; pero ya llevabas mucho tiempo sin preocuparte de tu vida, tu entorno y tus hijos, dado que tu enfermedad no te lo permitía. Es por eso que hasta el último momento hemos estado contigo para todo, cuidándote y mimándote como te merecías. Tu familia ha estado a tu lado todo este tiempo y también tengo que hacer especial mención a todos los profesionales que se implicaron desde la residencia Gerovida, donde estuviste tus últimos 3 meses, los cuales te dieron una atención y unos cuidados que nosotros no podíamos darte para que estuvieras todo lo mejor que deseábamos.

Cuando íbamos a diario a verte no podía entender cómo una persona tan activa como tú fuiste toda la vida, puede irse apagando y perdiendo tanto física como cognitivamente. Sufríamos mucho viéndote día a día cada vez más apagada y sin calidad de vida. Quiero creer que te encontrabas en tu mundo, que solo sufríamos nosotros viéndote y que te has ido sin padecimiento.

Dios quiso llevarte de nuestro lado puesto que ya te necesitaba junto a él; pero igual que tú nos cuidaste a nosotros lo mejor que pudiste aquí, deseo que él te brinde todo el cuidado y dedicación que pueda allá arriba, a donde todos los días miraré buscando tu rostro, tu cariño, tus consejos?

Aunque en presencia física ya no te podemos tener, siempre vas a permanecer en nuestros corazones y de ahí nadie te va a llevar; porque te hemos querido y te queremos, y los sentimientos nadie, ni siquiera la muerte, pueden borrarlos.

Ya estáis juntos papa y tú, y nos dejasteis un gran legado. Grandes padres fuisteis, mejores personas y como hija que soy y seré toda la vida, siempre seréis mis guías, aunque me hayáis dejado huérfana.

También quiero agradecer el acompañamiento que tuvimos en tu funeral, tanto de familiares como de amigos, los cuales nos siguen apoyando con sus llamadas y visitas. Siempre te recordarán como doña Pilar, la maestra y la buena persona que fuiste con ellos. Muchos de tus alumnos fueron a acompañarnos y me decían que no podían faltar a dar el último adiós a su profesora.

Por último, solo me queda darte mil gracias por los años maravillosos que nos regalaste junto a ti.

Siempre en mi corazón y en mi mente, jamás te olvidaré

Tu hija que nunca te olvidará

Isabel García Palacios

(Zamora)

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