La contienda entre los Mazariegos y los Monsalve

Hubo un tiempo en el que los partidarios de familiares de uno y otro bando andaban siempre enfrentados

19.11.2015 | 00:13
La contienda entre los Mazariegos y los Monsalve

El enfrentamiento entre las familias zamoranas Mazariegos y Monsalve surgió un 6 de enero de 1531 cuando, estando reunida la Hermandad de los Hijosdalgo de la ciudad en la iglesia de Santa María, el joven Diego de Mazariegos interrumpía constantemente a los que estaban en el uso de la palabra. Ante este comportamiento atrevido e inconsciente fue reconvenido por el anciano don Diego Monsalve, recibiendo como respuesta por parte del Mazariegos varios golpes con el bastón que le había arrebatado al propio Monsalve.

Consecuencia de los bastonazos recibidos y del disgusto, el anciano Monsalve enfermó y ya en su casa escribió una carta al mayor de sus hijos, puesto que todos estaban ausentes al servicio del rey, explicándole lo ocurrido y suplicándole que no tomara venganza, pues él perdonaba al agresor al ver próximo su fin, de tal manera que falleció al día siguiente.

El hijo, Diego de Monsalve, que se encontraba en Grecia como soldado, recibió la carta a la vez que la noticia del fallecimiento de su padre. Regresó a España y cuando buscó a Mazariegos, viendo este que corría peligro terminó refugiándose en el convento de San Benito. Monsalve asaltó el convento subiendo por una reja, pero no encontró a Mazariegos porque los frailes lo ocultaron.

Hubo un tiempo en el que los partidarios y familiares de uno y otro bando andaban siempre enfrentados de tal manera que, al estar sus casas fronteras en la misma plazuela, desde sus respectivas torres se hostilizaban a menudo, llegando a interrumpirse el tránsito hasta dejar crecer la hierba, lo que dio lugar a que allí se le pusiera el nombre de plaza de la Hierba.

La cuestión entre los Mazarariegos y los Monsalve concluyó en el Campo de la Verdad, donde Mazariegos entregó su espada a Diego Monsalve diciéndole: "Le suplico tome mi espada y haya misericordia de mí como su rendido".

Tomó la espada Monsalve y manifestó que, en adelante habría paz entre ambos.

La rendida espada se colgó y estuvo mucho tiempo en el escudo de la casa de Monsalve donde hoy es la plaza de Sagasta.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine