Gonzalo Jiménez Sánchez | Secretario general de la Fundación Las Edades del Hombre

"Las Edades saldrá otra vez del país, pero antes están las 19 solicitudes de la región"

""Aqva" exhibirá en la Colegiata y el Santo Sepulcro unas 120 obras de arte" l "La exposición sacra podrá atraer hasta Toro a 475.000 visitantes"

16.01.2016 | 00:56
El secretario general de la Fundación, Gonzalo Jiménez.

Dice sentirse "muy acogido y arropado" en la provincia de Zamora y, en concreto, en Toro, hasta donde le ha llevado su puesto como secretario general de Las Edades del Hombre. Augura un periodo muy fructífero para la Ciudad de las Leyes y, por extensión, para toda la provincia gracias a la muestra de arte sacro "Aqva", una exposición en la que tiene depositados todos sus esfuerzos para que, a finales de abril, luzca impecable para zamoranos y turistas.

-¿Qué supone para una provincia como Zamora y, en concreto, para un municipio como Toro, ser la sede de un acontecimiento cultural de la envergadura de Las Edades del Hombre?

-Es un acontecimiento cultural y religioso de primer orden a nivel nacional, lo que implica la generación de unos recursos económicos que no son habituales en la zona, además de poner a Toro y a la provincia a nivel mediático desde el punto de vista nacional e internacional durante un año, lo que conlleva una actualización de la imagen de la ciudad.

-¿Costó mucho decantarse por Toro para acoger la muestra?

-Llevaban mucho tiempo luchando. Toro cumplía sobradamente los criterios de elección y, además, era la más antigua en solicitud ya que en cuanto se clausuró Remembranza presentó la petición.

-¿En qué momento se encuentra la organización de "Aqva"?

-En breve otorgaremos a las empresas los distintos oficios para cerrar los presupuestos una vez realizadas las visitas. Tenemos ya previstos todos los montajes y las actuaciones expositivas. La muestra no es cosa de una persona, sino el resultado del trabajo de un equipo de personas muy, muy amplio que va desde el que crea la imagen con la que vamos a visualizar la exposición hasta el que selecciona los textos con los que se van a iniciar cada capítulo. En este caso, el guion lo elaborará el propio comisario. Una parte muy importante es toda la búsqueda de financiación, donde es clave la Junta de Castilla y León porque sin ella no podríamos caminar. Este año está previsto que desembolse alrededor de 200.000 euros. La muestra tiene gran calado en cuanto a visitas, alrededor de 475.000 en las últimas ediciones, una posición a la cabeza en relación a visitas a otras exposiciones de la región e incluso del país.

-La Colegiata será la sede principal, la iglesia del Santo Sepulcro será subsede y el Alcázar se convertirá en centro de recepción de visitantes. ¿Qué otros iconos tendrán protagonismo durante el desarrollo de Las Edades?

-Vamos a intentar hacer una guía de mano para recorrer una serie de iglesias en las que tenemos especial empeño además de otros hitos que debemos promocionar, como el Museo del Vino o alguna de las bodegas.

-Se habla de finales de abril como punto de arranque de la muestra. ¿Ya hay fecha confirmada por parte de la familia real?

-No suelen hacerlo con mucha antelación, pero espero que antes de febrero ya tengamos cerrada la fecha. La presidencia del patronato de la Fundación recae en los Reyes y siempre, salvo algún año que ha coincidido en elecciones, ha sido un integrante de la familia real la que ha inaugurado. Quien más lo ha hecho ha sido doña Sofía.

-¿Cómo es el proceso de selección de las obras y cuántas habrá?

-Alrededor de 120. La selección ya está realizada, a falta de que los arquitectos, que son los que diseñan los espacios, nos digan si entran todas o no. Al final, los metros cuadrados también condicionan.

-¿Volverá Las Edades a salir de España, como ya hizo en alguna ocasión, o todavía hay muchas solicitudes que atender de Castilla y León?

-Tenemos proyectos en nuestra comunidad y fuera de España. Pero hay un hecho que es objetivo: hay hasta 19 sedes que piden albergar una edición. Con este panorama, entendemos que lo prioritario para nosotros es Castilla y León. Eso no quiere decir que cuando sea posible podamos salir fuera de Castilla y León y de España. Todas ellas pueden ser susceptibles de acoger Las Edades, aunque en algunos casos no podrá ser de manera individual por tratarse de localidades muy pequeñas y un acontecimiento como éste requiere una infraestructura. No obstante, de forma conjunta sí podría realizarse.

-¿Responde el lema de este año, "Aqva", a la esencia de Toro y Las Edades o se barajaron otras opciones?

-Toro hubiera respondido muy bien al pan y al vino por la realidad zamorana, pero ese temario ya fue abordado en otra edición reciente. Por eso nos pareció significativo el agua como símbolo religioso riquísimo y, a su vez, una alusión al Duero como divisor de la provincia.

-En sus diversas intervenciones siempre ha hablado de Las Edades como "marca de calidad" de Castilla y León. ¿Cómo ha evolucionado esa marca tanto a nivel expositivo como en lo referido a las técnicas de divulgación?

-Como toda institución con tantos años y tantas muestras, ha tenido sus momentos álgidos y sus periodos más flojos. Las primeras ediciones fueron magníficas, eso es una realidad. Recuerdo la de Salamanca, que superó con creces el millón de visitas. Con el nuevo formato se ha vuelto a engrandecer.

-En cuanto a vigilantes y guías, ¿se contratará a gente del lugar o la propia Fundación lleva su personal?

-Nosotros llevamos personal, pero estamos abiertos a todo. Cualquier interesado puede enviar su petición a la Fundación Edades del Hombre, al Ayuntamiento de Toro o al propio párroco.

-¿La capital tendrá algún papel?

-Al estar a 30 kilómetros, hay que generar actividad en torno a Las Edades para que sea visitada no solo la capital, sino aquellas rutas por la provincia que interese promocionar. No hay que olvidar que no hay ciudad como Zamora en cuanto a románico, la gente tiene que visitarlo.

-El hecho de que el signo político de la Diputación y del Ayuntamiento de Toro sea distinto, ¿está influyendo en las relaciones con ambas instituciones?

-En realidad, no, porque hemos recibido un excelente trato tanto de la Diputación como del Ayuntamiento de Toro. Yo no trabajo con signos sino con personas. Es cierto que a veces pueden existir distintos criterios, pero no creo que sean cuestiones que afecten al desarrollo de la exposición porque ellos son los primeros que tienen claro qué es lo prioritario.

-¿Echa de menos sus ocupaciones pastorales?

-Sigo llevando tres pueblos de Ávila, donde vivo.

-El taller de restauración de la Fundación tiene una trayectoria impecable a nivel patrimonial. ¿Con qué obras están en este momento?

-Acabamos de terminar unas obras pendientes con la Diputación de Valladolid, con la que tenemos suscrito un convenio anual. Además, estamos recibiendo ya obras para restaurar de cara a esta edición de Las Edades en Toro. Al principio las piezas se solían exponer tal y como estaban, pero a partir de hace unos años se intenta que las obras susceptibles de mejoras se rehabiliten. La inversión en restauración es uno de los capítulos fuertes dentro de un presupuesto, de hecho, el año pasado la partida fue de 233.000 euros. De manera habitual el taller cuenta con tres restauradores pero, con motivo de Las Edades, el número se eleva hasta ocho e incluso diez.

-¿Recuerda "Remembranza"? ¿La visitó en 2001?

-Sí, fui a Zamora a verla. Sin embargo, el recuerdo más claro fue que pensé: "¡Qué fortuna para Zamora ha sido Las Edades, se ve en las calles, en la gente!". Fue una oportunidad increíble para los zamoranos que ahora se repetirá en Toro". Los ayuntamientos y las diputaciones deben aprovechar esto y tener listo un plan de promoción turístico para el año siguiente al de la exposición, en este caso, para 2017.

-En 2009 se habló de Zamora como subsede permanente de la Fundación Las Edades del Hombre. ¿Qué quedó de ese proyecto?

-Pues fue un proyecto real, ya que se pensó en trasladar alguna parte de la Fundación e instalarla en Zamora. Ahí quedó...

-¿Por qué no cristalizó?

-Porque el proyecto fue mal entendido y entró enseguida en el terreno de la polémica. Fue un tema muy mediático y eso hizo que los políticos intervinieran, lo que enturbió mucho el asunto. No pasa nada por desarrollar una actividad o implantar un pequeño museo en otra ciudad que no sea la sede de la Fundación que tenemos en Santa María de Valbuena. Podía haber sido un buen proyecto, pero no pudo ser. El tiempo dirá en qué queda la cosa.

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