01 de abril de 2019
01.04.2019

Amistad intergeneracional

El proyecto "SuperPeques que cambian el mundo", del colegio Divina Providencia, fomenta las actividades entre niños y mayores para compartir experiencias y conocimientos

31.03.2019 | 21:03
Alumnos del colegio Divina Providencia comparten juegos y experiencias con ancianos.
Dos parejas se entretienen con un juego de mesa en la residencia.

"SuperPeques que cambian el mundo" es el proyecto intergeneracional ideado desde el colegio Divina Providencia y donde, a través de sesiones mensuales, los alumnos de cinco años acuden a la residencia Hogar Reina de la Paz para participar activamente en la terapia ocupacional que reciben allí los mayores.

Los pilares fundamentales de esta original iniciativa se resumen en "revalorizar el papel de nuestros mayores en la sociedad, que las niñas y niños descubran y pongan en práctica sus "superpoderes" y ofrecer a nuestros alumnos un contexto real donde poder vivenciar su capacidad como agentes de cambio en este mundo, desde el presente más inmediato", resume la profesora María Redondo. A través del intercambio de experiencias y conocimientos, los niños ponen en práctica sus potencialidades y singularidades en un escenario concreto de la sociedad, "mejorando la interacción y cooperación entre pequeños y mayores", destaca.

Este tipo de actividades intergeneracionales son un mecanismo muy importante para superar posibles prejuicios y favorecer el entendimiento entre diferentes grupos de edad. "Niñas y niños se agencian de sus capacidades para mejorar el mundo, enseñando juegos de memoria, lógica o psicomotricidad fina a los mayores", enumera Redondo. A su vez, los más longevos les ayudan a escribir listas de palabras, les cuentan historias de su infancia o narraciones clásicas, "sintiéndose útiles y valiosos", subraya la maestra.

"Cuanto mayor sea el contacto entre niños y mayores, mayor será el conocimiento mutuo y las percepciones reales y no sesgadas entre generaciones. Además, se produce también una transmisión de tradiciones y cultura popular", explica. Y es que el proyecto tiene beneficios para ambos colectivos. Los mayores experimentan en el plano cognitivo, mayor desarrollo de la memoria, agilidad mental y habilidades sociales. "A nivel emocional se produce un aumento de su vitalidad y autoestima y se reducen también los sentimientos de soledad o aislamiento", resume Redondo.

A su vez, los niños se forman una idea "más positiva y no estereotipada" de las personas mayores y del envejecimiento y aprenden a valorarles como fuente de sabiduría y experiencia.

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