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La pandemia causa estragos en la salud mental de los jóvenes de Zamora: hay lista de espera

El COVID es el detonante del incremento de casos de ansiedad, depresión y otros trastornos en los jóvenes, acompañado del abuso de alcohol y redes sociales

Paula Santos Sanz, psicóloga, atendiendo a una chica. Jose Luis Fernández

Los centros públicos y privados están experimentando un aumento sin precedentes en la demanda de consultas por parte de jóvenes de la ciudad. Entre los síntomas más observados por los especialistas están los trastornos del estado de ánimo, ansiedad, depresión, fatiga psicológica y problemas para conciliar el sueños en su vida diaria.

La psicóloga Paula Santos Sanz afirma que esta situación viene derivada de la pandemia, que “ha generado una situación de estrés continuada para la que, como seres humanos, no estamos preparados, tenemos herramientas limitadas”. El confinamiento supuso un cambio de rutina que se sumó a varias cosas más, como la privación de contacto físico con su grupo social; situaciones difíciles de gestionar en algunos hogares, incluyendo la violencia física y verbal; el miedo individual y colectivo a la enfermedad; el abuso de las nuevas tecnologías, que a su vez genera trastornos del sueño, dependencia y ansiedad. “Todo ello ha constituido un caldo de cultivo”.

Además, se han estado viviendo procesos de duelo por pérdidas, para las que la población en general, y los jóvenes en particular, no tienen herramientas con las que enfrentar la situación. Santos matiza que “es importante tener en cuenta que el duelo no viene dado únicamente por la muerte, el aislamiento en si mismo es un duelo, ha habido un duelo social”.

La gente joven ha demostrado su capacidad de adaptación y resiliencia, incluso algunos desarrollan herramientas para aprender a gestiona estas emociones, pero, si no se enseña a los jóvenes a hacerlo, es difícil que sepan como.

La mayoría de los pacientes atendidos por la psicóloga son cuadros de ansiedad, depresión, y agotamiento emocional que llevan al pesimismo, a tener problemas en la alimentación y el sueño.

Paula afirma que desde las instituciones lo primordial es dedicar medios a enseñar primero a los padres y docentes y después a los jóvenes en asertividad, bienestar emocional y, sobre todo, a trabajar la autoestima, “debería haber una asignatura en todos los curriculum académicos que incluyeran estos puntos, es algo primordial”.

Precisamente, “la autoestima es uno de los desencadenantes de esta situación. La sociedad en general tiene muy baja autoestima”. Este hecho es de crucial importante porque “cuando alguien tiene una buena autoestima, el primer paso que da es el autocuidado, un aprendizaje para aceptar las situaciones, la actitud de quererse y cuidarse a si mismo. Sin embargo, ante la ausencia de autoestima, se da la falta de todo lo demás.

Ante la posibilidad de que los jóvenes contaran con un centro en el que pudieran disfrutar de un ocio sólido, Santos indica que “sería algo muy positivo, un espacio seguro en el que además podrían darse talleres sobre salud mental, actividades de creatividad que disminuyen la ansiedad y generan endorfinas, propuestas deportivas y promoción de hábitos saludables con una comunicación positiva, todo ello vital para empezar a poner solución a todo esto”.

Además, el consumo de drogas también es algo que está aumentando entre la población joven, especialmente el alcohol, que es un neurodepresor y ayuda a que se desarrollen otro tipo de trastornos.

El abuso de las redes sociales es otro de los factores desencadenante de la necesidad de acudir a un psicólogo. Señala que “su uso sin tener a nadie al lado que diga a los niños y jóvenes lo que está bien y lo que está mal dentro de ese mundo hace que estos no sepan diferenciar y terminen haciendo y recibiendo acciones que no deberían”. En esta cuestión aparece el bullying. “Se da principalmente a través de WhatsApp, el ciberacoso es real y ha aumentado durante la pandemia porque esta hizo que se incrementara el número de horas que los adolescentes pasaban en ellas”. Invita a los padres a que se aseguren de que se está haciendo un uso responsable de los dispositivos tecnológicos y no abusivo.

En lo relativo a los próximos meses, la psicóloga invita a “salir de nuestras zonas de confort, a tomar conciencia de nuestra propia actitud y respuesta frente al mundo, ser conscientes de que el panorama no es el mejor, pero la forma en la que decidamos como afrontar diferentes situación es clave”.

Se multiplica el número de llamadas al Teléfono de la Esperanza

El número de muertes por suicidio se ha incrementado, de la misma forma que lo hacen las peticiones de ayuda a través de las llamadas al Teléfono de la Esperanza en menores de veinticinco. Los profesionales alertan a los padres que acuden a consulta, preocupados por el estado de sus hijos, de una serie de rasgos que deben tener en cuenta como voz de alarma interna. Entre ellos están los cortes, cambios alimentarios, de humor y en el sueño.

Entre las acciones que van a llevar a cabo, la Diputación Provincial de Zamora se ha sumado a la Jornada Internacional para la prevención del suicidio, iluminando la fachada del Palacio de la Encarnación con el color naranja que simboliza la causa. El lema de la jornada de este año es “Hagamos un plan” y su objetivo principal se centra en concienciar a la población de que existen actuaciones que pueden prevenir las conductas suicidas. Además, entre las actividades a nivel local de la organización, en la plaza de Hacienda de Zamora leerán el manifiesto y realizarán un encendido de velas en memoria de los fallecidos por esta causa.

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