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Se rompe la nariz y una encía al tropezar en una arqueta levantada en Zamora

La vecina de Alviar, que perdió mucha sangre y tiene ocho puntos de sutura, solo pide el arreglo de la loseta levantada

Se rompe la nariz y una encía al tropezar en una arqueta levantada en Zamora

Cuatro puntos en la encía del maxilar superior, dos en el interior de la boca y otros dos en la nariz, en la que tiene una fisura, mantienen a una vecina de Alviar convaleciente de la caída que sufrió al tropezar con una arqueta de telefónica que está levantada “desde hace mucho” en la calle de Las Higueras. “Solo pido que lo arreglen, hay muchas personas mayores que pasan por allí, la residencia de ancianos está cerca y van a pasear hasta la fuente de la Alberca, la mayoría de la gente que vive allí es mayor y ya ha habido muchos accidentes, por favor, que lo arreglen”.

Consuelo, “que siempre le digo a todo el mundo que tenga cuidado” al pasar por allí, el día 30 de agosto a las 9,00 horas, se dio de bruces con el asfalto, “caí a la carretera, con la cara contra el asfalto, llevaba una mano ocupada con la compra y no pude apoyarme. Y menos mal que no venían coches”.

Estado en el que se encunetra la arqueta en tropezó la vecina. | Cedida

El golpe fue tan fuerte que “me encharqué en sangre, la ropa la tuve que tirar, no podía llamar por el teléfono móvil porque al ser táctil con las manos llenas de sangre no funcionaba”, cuanta esta mujer que todavía sufre pequeñas hemorragias al levantarse por las mañanas y en algún momento del día, aunque le cauterizaron una de las venas, explica.

Nadie pasaba por la zona a la hora temprana en que volvía de comprar con una bolsa en la mano, lo que le impidió amortiguar de alguna forma la caída. Pudo levantarse y acercarse a un banco para sentarse en el suelo y apoyar en él la cabeza, que todavía le duele, como la pierna izquierda, donde tiene “un bulto que el médico me ha dicho que es por el accidente, el hematoma que no ha salido hacia fuera”. Y uno de los pecho amoratados. Más que las heridas de la boca y la nariz, “me molesta el dolor del cuerpo”, cuenta. El impacto fue mayor porque la calle está en cuesta y su caída fue en la parte inclinada, lo que agrava las consecuencias, le indicó el médico. Pudo realizar una rellamada a su hijo gracias a los auriculares que llevaba, “le dije que trajera toallas porque no dejaba de sangrar por la boca y la nariz”. En el hospital Virgen de la Concha “me atendieron fenomenal, enseguida me cosieron, me hicieron radiografías y a la una de la tarde ya salía de allí”.

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