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La Opinión de Zamora

Golpe económico tras el incendio: docenas de negocios "se quedan en el aire"

Los mayores sufren del desgaste emocional que nació en las llamas y que ahora se aviva al ver las consecuencias

Jesús Maestre, carpintero afectado por el incendio.

Andrea Santos de Otero de Bodas se sienta en un banco junto a la Nacional 631, en la travesía de Otero de Bodas. A esta vecina nonagenaria, de conversación agradable, le sorprendió que el Presidente del Gobierno “me diera dos besos cuando salió del Ayuntamiento”.

Y lo cuenta sin más ceremonia porque está atareada en corresponder a las llamadas de teléfono que se le han acumulado desde el sábado, cuando fueron desalojados.

En su casa no hay cobertura, como en muchos de los puntos afectados por el incendio, y tiene que subir unos cientos de metros para probar. Parte de la comitiva gubernamental, que no tiene problemas de cobertura, apura la estancia, a unos metros de Andrea.

Jorge Andrés, panadero.

Tanto ella como su vecina Jesusa Cifuentes, de 100 años, no se han perdido este momento histórico que pone a su pueblo en el mapa de España. Las dos mujeres tienen muy marcada esta salida “había mucho fuego” dice Jesusa, mientras que Andrea vio cómo corría el fuego desde el Alto del Picón “y pensaba que no dejaba nada en el pueblo”. Con total lucidez la abuela centenaria de Otero cuenta que vino su hijo a buscarla a ella y a su hija para llevarlas a Zamora.

Para los mayores el cambio repentino ha sido complicado, y en algunos casaos traumático. “El problema es de ahora en adelante” dice uno de los familiares de Jesusa. En esta catarata de información alguien pregunta que por qué no ha habido un sicólogo para ayudar a estas personas.

Jesusa Cifuentes, de 100 años

Alexia Castedo Vega es una joven de Codesal que trabaja en la ayuda a mayores en su domicilio en Codesal, Villardecievos, Sandín y Manzanal. Estas personas que forman población mayoritaria afectada por la evacuación “lloraban cuando sus familiares los han traído de nuevo al pueblo. Son personas muy mayores de 80 y 90 años que les va a costar remontar. Abandonar todo en cuestión de minutos “ha sido muy fuerte para ellos. Va a ser muy duro”.

Una vecina de Otero de Bodas trata de llamar.

La mayor parte de los jubilados que miraban el paisaje de sus pueblos, como Rosario Ferreras de Ferreras de Arriba, dicen con nostalgia que “no volveremos a ver esto como lo conocimos”. Mira con especial emoción los castaños de la finca del Gobernador. Andrea recuerda unos castaños a la entrada del pueblo que “estaban en plena producción” de unos 20 años.

La cosecha de las castañas y la producción de setas, principalmente boletus, son parte vital de la economía de subsistencia para pensiones, parados y salarios bajos.

Andrea Santos.

Para Jorge Andrés el panadero de Villanueva que recorre los pueblos vendiendo el pan está convencido “de que la gente seguirá comprando el pan, porque es un alimento básico, pero los gastos extras irán a la baja. Cuando en los pueblos andan a setas pueden gastar un poco más”. Con prisas sigue su recorrido por los pueblos de la zona.

Las cuantías de los sueldos y pensiones por la zona son de los más bajos de la provincia, 400 o 600 euros, contando además la ayuda del mínimo vital. De momento los encargos que tiene apalabrados no se han caído.

Para el carpintero de Codesal Jesús Maestre “en la época de setas es cuando la gente hace más encargos” con malos augurios para la próxima campaña. Las setas suponían un ingreso extra y consecuentemente “se podían permitir un gasto extra. Te podían encargar una puerta nueva, un mueble, cambiar la cocina unos gastos que sin ese dinero no podrían hacer”.

Alexia Castedo Vega

En su carpintería también se han atendido algunos encargos para hacer colmenas, ahora en un punto crítico al quemarse la vegetación. No es muy optimista porque si no hay campaña de recogida “en octubre podemos cerrar”. El último cierre forzoso fue el viernes cuando ordenaron el desalojo de Codesal por el avance del incendio.

Las cuantías de los sueldos y pensiones por la zona son de los más bajos de la provincia

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La zona sufrió un corte de luz que repercutió en las viviendas y los negocios, dejó la carpintería sin alarma de seguridad, por lo que regresó al negocio.

José Alberto Rodríguez Vega regenta un alojamiento de turismo rural en Villanueva de Valrojo “influir sí va a influir pero espero que no tenga una repercusión muy negativa”. Tendremos que superarlo poco a poco. De momento solo se cancelaron las reservas que tenía para el fin de semana que el pueblo estuvo desalojado, aunque en Villanueva el desalojo fue muy parcial.

La vivienda convertida en alojamiento pertenecía a los abuelos se abrió hace dos años. La pandemia ya fue un parón en la actividad y en estos comienzos “los ingresos y los gastos van a la vez, no hay grandes beneficios”.

Alberto Rodríguez.

Los alojamientos de turismo rural eran una actividad económica incipiente de carácter familiar, ligada a la observación de la fauna, el paisaje y en épocas puntuales con la caza, la recolección micológica y las setas. “La sierra es el reclamo mayor para ver ciervos, lobos” y fundamental el turismo de verano “un turismo más amplio y más variado por las vacaciones”. “Cada mes tiene su atractivo”.

"De momento, vendrá gente a ver como ha quedado. Y en cuanto vean cómo ha quedado, en 5 o 10 años no viene nadie"

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Ante las graves circunstancias que han llevado a la declaración de zona catastrófica a los municipios de la Sierra de la Culebra, y el anuncio de que se concederán 2 millones de euros a la economía afectada, el empresario pido “que haya menos burocracia y que se nos agilicen los trámites a los damnificados que somos nosotros y que no tengamos que ir a 20 ventanillas para entregar papeles”. La ventanilla es una opción frente a la poca seguridad que concede la comunicación telemática, como le ocurre a la mayoría de los ganaderos que se desesperan cuanto tienen que entrar en las plataformas digitales.

Mercedes Llamas tiene alquilada desde hace un año la vivienda a un joven de Cional, “que es fisioterapeuta y es buenísimo”. Con una pensión baja, el alquiler de la vivienda –de precio asequible–, es “un complemento a la pensión”, modesta. A sus 73 años no puede hacerse cargo de lo que supone tener lista una casa de alquiler turístico, de ahí que optara por el alquiler de más meses. Durante 7 años se la arrendó a un ciudadano inglés que organizaba rutas de avistamiento para extranjeros, fundamentalmente angloparlantes.

Mercedes Llamas.

Ve el futuro “como un desastre total. No creo que venga nadie. De momento, dentro de 15 días o un mes, vendrá gente a ver como ha quedado. Y en cuanto vean cómo ha quedado, en 5 o 10 años no viene nadie ¿A qué? Si no hay lobos, no hay ciervos, no hay caza. El agua se ve toda sucia. Como llueva mucho, ya me dirás, la escorrentía se va toda para allá”. Ni pescadores van a venir, sin truchas y sin carpas “¿a qué?”.

Como la mayor parte de los vecinos de la Culebra no elude las críticas “desastre y descoordinación total. No ha habido medios suficientes” en las labores de extinción. No olvida que desde su venta estuvo pendiente de como los hidroaviones trabajaban el miércoles toda la tarde cargando en Cional, y el jueves ya no los vio.

El viernes marcharon para Camarzana “a todo trapo, que casi no nos dejaron respirar, aunque yo ya tenían hecho un macuto porque yo ya me esperaba lo que iba a pasar, pero no tan gordo, que entrara por Crecidas y el Alto Pedralba”. Aprovecharon que el sábado se concedió un plazo para atender a los animales domésticos. Mercedes entró por sus gallinas y ya no quiso volver a salir del pueblo.

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