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La Opinión de Zamora

José Manuel del Barrio

Siete días y un deseo

José Manuel del Barrio

¿Por qué será?

La realidad que describe el CES deja una profunda desazón

Un vecino pasea por las solitarias calles de su pueblo JOSE LUIS FERNANDEZ

El informe del Consejo Económico y Social (CES) de Castilla y León sobre la situación económica y social de la región ha vuelto a poner los puntos sobre las íes, muy especialmente en los asuntos demográficos. En el anexo de población que lo acompaña, se incluyen cuadros, gráficos y mapas, donde se puede ver la realidad de Zamora con relación al resto de provincias de la región y de España. La realidad que se describe, aunque sobradamente conocida, analizada e interpretada en otros estudios e informes, deja una profunda desazón. Pero no porque los datos sean más o menos malos. Lo más preocupante es, a mi modo de ver, observar que entre las causas que se citan para explicar la realidad de la provincia hay algunas que solamente dependen de nosotros mismos y que, sin embargo, no queremos prestarle la suficiente atención. ¿Por qué será? Y con respecto a las recomendaciones que se señalan, lo sorprendente es que, junto a algunas novedades, siguen apareciendo varias que se repiten desde hace muchísimo tiempo. ¿Por qué será?

Estamos sufriendo las ondas expansivas, es decir, las consecuencias de lo que hemos vivido en los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo XX, cuando de estas tierras emigraron cerca de 145.000 zamoranos

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Sobre el origen de nuestros supuestos problemas demográficos, ya lo he repetido cientos de veces en esta columna y en foros, congresos y conferencias: estamos sufriendo las ondas expansivas, es decir, las consecuencias de lo que hemos vivido en los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo XX, cuando de estas tierras emigraron cerca de 145.000 zamoranos. Retengan esta cifra: ¡145.000 zamoranos emigraron en apenas treinta años! Los efectos de esa estampida han dejado una profunda huella sobre la caída de la natalidad y el envejecimiento de la población. ¿Qué quiero decir? Que la emigración de, sobre todo, personas en edad de procrear dejaron un hueco muy profundo en la pirámide de la población, lo cual afectó a la natalidad y, con el paso del tiempo, al incremento de personas mayores. O sea, los dos supuestos males que tanto nos preocupan. Sin embargo, el verdadero problema no está ahí sino en que se han confundido las causas con las consecuencias. Y claro, de estas cuestiones casi nadie quiere hablar. ¿Por qué será?

Algunas de esas causas son precisamente algunas de las recomendaciones que el Consejo Económico y Social ha vuelto a poner sobre la mesa. Y muchas son las mismas que se vienen repitiendo informe tras informe, año tras año, década tras década. Por tanto, si prestamos atención, el CES nos está diciendo que debemos actuar sobre tal o cual ámbito, sector o actividad, poniendo en marcha programas o planes específicos sobre tal o cual materia. No las repetiré porque es mucho más interesante que ustedes las consulten en su página web. No obstante, al menos me conformaré con que entendamos la importancia de saber de dónde venimos, qué impactos ha tenido sobre nuestras vidas, qué se ha hecho o, más bien, qué ha dejado de hacerse durante tantos años para revertir la situación que supuestamente tanto nos preocupa o cuál es la responsabilidad personal y colectiva a la hora de tirar del carro. Cuando hayamos resuelto estos interrogantes, todo irá muchísimo mejor. Pero, a veces, tengo la sospecha de que no interesa. ¿Por qué será?

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