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Carmen Ferreras

Zamoreando

Carmen Ferreras

Viernes Santo en Zamora

Hay que disfrutarlo en la esperanza de la Resurrección

PROCESION DE LA COFRADIA DE NUESTRA MADRE DE LAS ANGUSTIAS.

Qué prisa parece tener el tiempo. Los seres humanos hemos inventado la prisa. Bien sé que la prisa es cosa nuestra, nos hemos apoderado de la prisa como si en ello nos fuera la vida, pero no hemos conseguido conquistar el tiempo que sigue perteneciendo a Dios. La prisa es el mejor modo de perder el tiempo. No seré yo quien le lleve la contraria al autor de “El tiempo”, Stefan Klein. Ayer, tan sólo ayer, estaba en la cruz con su cabeza inclinada, como queriendo esconder su pena, humillado, ultrajado, escarnecido, cuerpo llagado de amores, clavado a un madero que el tiempo ha convertido en santo y seña de los creyentes: la Cruz.

Ayer, Zamora lo sacaba así por sus calles. Qué prisa parece tener el tiempo, porque hoy, Viernes Santo en la bien cercada, los zamoranos, con luto en el corazón, lloran al Cristo muerto, el Cristo del perdón, el Cristo de la redención, el Hijo que el Padre Dios nos envió para ser salvador del mundo. Los zamoranos, como una piña, contemplando el cortejo fúnebre que en la tarde del Viernes Santo hace solemne y oficial el Santo Entierro de Cristo.

No hay que tener prisa. Hay que disfrutarlo en la esperanza de la Resurrección. Dejar que discurra como la propia procesión por las calles y avenidas de nuestro corazón

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A “cada día le basta su afán” como nos recuerda Jesús de Nazareth. Sólo que nuestro afán, el afán del hombre, va asociado a la prisa. Los humanos vivimos empeñados en sustituir el tiempo por la prisa. Esta noche acompañaremos a la Madre, con el Hijo en su regazo, roto, desfallecido. Mañana compartiremos la soledad de María, la soledad de la madre. El tiempo nos llevará, sin prisa pero sin pausa, al Domingo de Resurrección. Júbilo, risas, flores naciendo de los cayados. Domingo de sabrosas costumbres que hunden su raíz en la tradición. Y, el lunes, cuando la rutina vuelva a apoderarse del tiempo, la prisa hará nuevamente acto de presencia en nuestras vidas.

Hoy es Viernes Santo en Zamora. No hay que tener prisa. Hay que disfrutarlo en la esperanza de la Resurrección. Dejar que discurra como la propia procesión por las calles y avenidas de nuestro corazón. Esta semana de diez días a la que nos entregamos los zamoranos es más santa si cabe. Hoy acompañamos al Cristo muerto, al Hijo de Dios que como recuerda la estrofa del poema: “hizo la luz antes que toda cosa”, para alumbrar la vida, para alumbrar el camino, para rescatarnos de las tinieblas, porque Él así lo quiso. “Hágase la luz, y la luz se hizo”.

Hemos recuperado, tras dos largos años, la Semana Santa. La Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Una semana diferente porque, por vez primera, no hemos tenido prisa.

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