14 de mayo de 2018
14.05.2018

La Guardia Civil en Zamora desde su fundación

Puedo aportar mi testimonio de haber conocido personalmente el contiguo caserón donde se editaba "El Correo de Zamora"

14.05.2018 | 00:01
La Guardia Civil en Zamora desde su fundación

El Marqués de las Amarillas, convertido en Duque de Ahumada por la Reina Isabel II en 1836, fundó la Guardia Civil el 13 de mayo de 1844. Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada creó este Instituto Armado con funciones de velar por la seguridad pública en el ámbito nacional.

Según datos obtenidos en la revista literaria "Zamora Ilustrada", de 28 de abril de 1883, un edificio existente en la esquina de la Rúa de los Francos con la Calle de Sor Dositea Andrés, había sido cuartel de la Guardia Civil con anterioridad a la fecha de la publicación. Comentaba que llamaba la atención por la extraña disposición de su gran puerta de arco y ventana abiertas precisamente en el mismo ángulo saliente de la esquina, cuya portada estaba adornada con dos magníficos medallones, que componían un magnifico conjunto de construcción y talla.

Decía de aquella casa que era un verdadero palacio antiguo, con gran patio y amplias habitaciones de altos techos y que procedía del condado de Cervellón que la había enajenado por un insignificante precio. El edificio fue del Seminario Conciliar que, al parecer lo adquirió en 1862.

La época del edificio no es la misma que aparenta su portada , pues hay señales en algunas ventanas gemelas tapadas y un marco labrado en piedra en uno de los balcones que aún existían, que daban a aquel edificio el carácter de una gran vivienda del siglo doce.

De lo que fue aquel edificio, cuyo dibujo presentaba en la portada la Revista citada, no queda en la actualidad vestigio alguno, puesto que la moderna edificación actual no guarda otro recuerdo del tiempo pasado más que el ábside de la iglesia de la Magadalena, verdadero testigo de los más de ocho siglos transcurridos.

Sí que puedo aportar mi propio testimonio de haber conocido personalmente el contiguo caserón donde se editaba "El Correo de Zamora", donde diariamente asistía a recoger la prensa, teniendo que esperar casi siempre a que las linotipias completaran la edición, la rotaplana imprimiera y yo colaborara a plegar los periódicos para salir con el barcado bajo el brazo a pregonar las noticias por las calles. Esto sucedía en los años cuarenta.

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