03 de julio de 2017
03.07.2017

El último pirata español

José de Espronceda se fijó en la vida de Benito de Soto para escribir su célebre poema

03.07.2017 | 00:09
El último pirata español

En mi reciente visita a la ciudad gallega de Vigo, tuve ocasión de compartir unos momentos de sobremesa con un joven madrileño que presumía de sus orígenes gallegos. Con agradables palabras comentaba los muchos aspectos de la tierra de sus antepasados que a él le gustaba mucho y a la que volvía siempre que le era posible, aunque su residencia habitual es Madrid.

A modo de broma anecdótica, comentaba que era descendiente del último pirata español, Benito de Soto Aboal, de quien dice era antecesor de su tatarabuelo. El tristemente célebre Benito de Soto fue un pirata gallego que alcanzó fama mundial. Comenzó en el bergantín brasileño "El Defensor de Pedro"", que partió de Río de Janeiro en 1823. Tras un motín, Soto Aboal se apoderó del barco, abandonó al capitán de la nave en tierras africanas y se lanzó a la piratería, siendo su primera víctima la fragata mercante "Morning Star", de bandera inglesa; después de saqueada la nave, puso rumbo al Norte, hacia las islas portuguesas Azores, cometiendo varios abordajes más; su nueva víctima fue la fragata norteamericana "Topacio" que provenía de Calcuta con un rico cargamento a bordo, cuya nave fue abordada, saqueada e incendiada. En viaje a las islas de Cabo Verde, Benito de Soto abordó un bergantín inglés, al que también hundió, y ocho días después, cerca del archipiélago de las Canarias, asaltó la fragata "Sumbury" que viajaba a Saint Thomas, acabando con toda la tripulación.

Proa a las Azores, Soto Aboal abordó un buque portugués procedente de Río de Janeiro, y ya de regreso a España, asaltó el "Cessnock" también lusitano y al bergantín "News Prospect". Las dos embarcaciones fueron víctimas de la crueldad del pirata.

Después de arribar al puerto de La Coruña, se dirigió a las costas de Cádiz, donde planeaba retirarse y disfrutar de las ganancias. Sin embargo, fueron descubiertos y apresados, y diez de los miembros de la tripulación fueron ahorcados en la ciudad en la ciudad andaluza de Cádiz. El capitán Benito Soto, huyó a Gibraltar y en la colonia británica fue igualmente hecho preso y condenado a muerte en la horca por haber llevado a cabo multitud de asesinatos y diez embarcaciones fueron saqueadas o hundidas.

Se dice que José de Espronceda se basó en las aventuras de Soto Aboal para inspirarse en su famosa "Canción del Pirata" publicada por primera vez en 1840, diez años después de la ejecución del pirata gallego: "Con diez cañones por banda/ viento en popa, a toda vela/ no corta el mar, sino vuela/ un velero bergantín/ bajel pirata que llaman/ por su bravura El Temido . . .

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