02 de septiembre de 2014
02.09.2014

Rivalago III

Un nuevo pueblo para nuevas necesidades

02.09.2014 | 00:32
Antonio Viloria

Ya, a la altura que estamos de la propuesta que vengo presentando para el desarrollo del antiguo Ribadelago, si se me pregunta por la oportunidad del proyecto, lo he tratado de justificar a partir de las limitaciones actuales que sufre la comarca, anclada en un modelo exclusivo de turismo de temporada, y por la oportunidad que se abre con el próximo enlace ferroviario del AVE a Galicia. Podrá parecer todo ello utópico, poco realista, pero sería triste que se volviesen a repetir las ocasiones fallidas que se desaprovecharon en el pasado, y que nadie se ha parado a aclarar.

Actualmente, partimos de dos polos de atracción turística de la comarca que se desarrollan respectivamente en Puebla y el Lago. En un lugar intermedio se encuentra el Mercado del Puente, muy importante por su feria semanal que aparte de su significado económico es el lugar de encuentro preferido por las gentes de la comarca. Reúne caracteres denominados de centralidad, lo que es propio de algunos sectores de la ciudad tradicional. Y que se manifiestan de manera modélica en Puebla. Esta ha experimentado recientemente un cambio cualitativo, que la ha convertido en una villa del mayor interés turístico del país, pero ya no dependiente en exclusiva de los alicientes del Lago. En el extremo del valle, río arriba, los restos del antiguo Ribadelago son como un testigo mudo y solitario, próximo al Lago. En su entorno natural se desarrollan las actividades veraniegas en sus playas. Transcurren durante una corta temporada, hasta llegar a un punto de saturación, que dificulta sus accesos. Cabe pensar en que el esfuerzo del comercio en tan corto tiempo difícilmente pueda ser compensado.

A partir del esquema apuntado, tendríamos las características que compendian la oferta turística de la comarca: Puebla como primera villa, cabeza administrativa y representativa de la comarca. Al otro extremo el Lago, impasible en su muda belleza, y reducido a la actividad en temporada veraniega. Entre estos dos polos hay un rosario de aldeas; alrededor de los enclaves originales se han promocionado conjuntos de diversa entidad para viviendas vacacionales: Y así están presentes en Castellanos, El Puente, Cubelo, Galende y Ribadelago Nuevo, etc. Su denominador común es que carecen de equipamientos y espacios pensados para desarrollar su centralidad, equipamientos como las escuelas o los ambulatorios han sido clausurados.

La propuesta de crear el nuevo Rivalago tiene que ver con todas estas necesidades que ya eran patentes en estos pueblos antes de la aparición del turismo. El nuevo Rivalago desarrollaría aspectos de esa centralidad ausente de las poblaciones menores y que complementaría a la actual de los dos polos mencionados y daría un peso urbano compartido pero centralizado a estos pequeños núcleos de población. Este papel del nuevo centro podría parecer un invento imaginativo, casi utópico. Pero es una realidad, como se puede comprobar en la vida cotidiana de estas aldeas, en que como vemos lo que sucede con El Puente que cumple unas funciones de centralidad para atender a una serie de pueblos, que por su organización tan elemental no cuentan con estos recursos y que son espacios de referencia propio de los equipamientos en los asentamientos urbanos. Mientras Puebla posee unas claras señas de centralidad, es decir de equipamientos y señas de su vida colectiva, el Lago perdió en la catástrofe las posibilidades de desarrollar una centralidad para el conjunto de espacios como las playas.

El proyecto del nuevo Rivalago estaría pensado principalmente para la ampliación de un tipo de oferta de alto nivel, tanto en su sistema habitacional como en el tipo de establecimientos comerciales y que se sustanciaría en un hotel de la máxima categoría, y una calle comercial y de estancia peatonal.

La propuesta del nuevo espacio de centralidad, que se situaría en el extremo opuesto de una red que tiene su inicio en Puebla, se desarrollaría bajo la forma propia del espacio característico de un Parque Urbano. Puede parecer una forma atípica porque en el planeamiento de las ciudades un parque es un espacio de equipamiento especializado, pues atiende a las funciones de descanso y de acercamiento a una naturaleza, creada de forma artificial pero de contrapeso a todas las estructuras digamos productivas de la ciudad. Pero es lo más congruente con las formas de agrupamientos urbanos existentes en Sanabria, en que parece que las viviendas se han dispuesto libremente sobre el bosque, y el Parque intenta ser continuidad del Medio Natural. Este parque urbano ocuparía la actual planicie que se extiende entre la sierra Secundera y el propio Lago, sobre el espacio que ocupaba el desaparecido Ribadelago. Esta nueva centralidad no pretende sustituir la propia de los núcleos de población existentes, sino que serán órganos destinados a actividades con proyección a nivel nacional y en los que se aborden las distintas facetas de la sociedad contemporánea. Se produciría una réplica del modelo que es propio de las metrópolis en donde, frente al disperso asentamiento de las zonas residenciales, los equipamientos de alto nivel se organizan de una forma tan regular, dentro de trazados que recuerdan los que tradicionalmente han sido característicos de las ciudades históricas.

Pero el desarrollo de este nuevo centro, digamos direccional, posee cualidades de jerarquía supralocal además de su peculiar forma. Su desarrollo se hará bajo una forma derivada de su carácter de parque urbano, en donde será decisivo el protagonismo de sus valores ambientales, y por ello la recreación paisajística de un suelo que habría perdido con el suceso toda morfología natural. Ello obligará a un método peculiar en su diseño, porque en este caso serán prioritarias las formas propias del diseño del medio paisajístico para que posteriormente puedan integrarse las diferentes estructuras edificatorias y redes de servicios.

La nueva centralidad se generará por el conjunto de funciones que se desarrollen en esta zona de una naturaleza pensada para el uso y disfrute humano, y también como contrapunto de la naturaleza del medio que la rodea.

Las funciones más propiamente urbanas de este centro se generarán mediante la creación de una calle comercial, en la que a lo largo de su recorrido tendrán cabida los que son propios del consumo para los turistas, y de los propios habitantes de la comarca. Habrá cafeterías y restaurantes, pequeños hoteles, tiendas de souvenirs y de artesanías. Hay que pensar que esta calle esté pensada para su uso estancial por parte de sus peatones, y que asegurado su uso durante todo el año, contará con la protección climática adecuada en las diferentes estaciones del año. Articulada con esta calle se levantará la pieza más destacada del conjunto arquitectónico, que además constituirá un contrapunto formal con el Lago y punto de referencia en la escena global: un hotel de alto standing que contará con un parque propio y con acceso a un muelle para atraque de embarcaciones. Complementaría este centro una serie de equipamientos con edificios representativos y de las actividades relacionadas con la cultura, el arte y los deportes. Y con los establecimientos para su alojamiento y salas para convenciones y representaciones. Este público de congresos y de cursos especializados serían los usuarios que vendrían a ocupar un segmento de demanda inédita en Sanabria, además de contar aparte con el turismo de alto nivel.

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