23 de mayo de 2019
23.05.2019
La Pizarra
La educación patrimonial ha escalado puestos en el sistema hasta situarse en un lugar privilegiado. Con esta premisa, profesores de diversos centros zamoranos trabajan en el proyecto "Ocelllum Durii: observar, elabora y difundir prácticas inclusivas de educación patrimonial"

Inspirados en el entorno

22.05.2019 | 18:27

"Ocellum Durii: observar, analizar, elaborar y difundir prácticas inclusivas de educación patrimonial" es el título del proyecto en el que está involucrado un grupo de docentes de la provincia, arropados por la Dirección Provincial de Educación, tras ser seleccionado por la consejería, sostenido con fondos públicos de la comunidad y en el que también colaboran las universidades de Salamanca y Valladolid.

"Ocellum Durii" es una de las denominaciones con las que se conoce a Zamora y, en el caso de este proyecto, los ojos de todos los miembros del equipo se centran en ver, mirar y observar diferentes prácticas educativas. "Es necesario abrir los ojos, mirar más allá, tener una visión caleidoscópica y plantearse retos que están definidos en las cuatro fases en las que se divide el proyecto: observar, analizar, elaborar y difundir", resumen.

Empleando la metáfora del río y teniendo en cuenta su definición –corriente natural de agua que fluye permanentemente y va a desembocar en otra, en un lago o en el mar–, la educación tiene un carácter abierto y dinámico, puesto que su intención es la calidad y la mejora constante y permanente, es decir, a lo largo de la vida. "La educación nace de forma natural en la familia, recorre distintas etapas y estudios y desemboca en la sociedad. Sin duda, el carácter fluido y cambiante de la educación enlaza necesariamente con el de la metodología", consideran los docentes.

Por otra parte, la mirada caleidoscópica de la educación patrimonial "permite descubrir una composición que cambia constantemente, a medida que giramos el instrumento óptico compuesto por espejos inclinados y cristales de colores". Así, para configurar una imagen caleidoscópica es necesario tener una mirada activa y curiosa –lo que alude a los recursos humanos–, disponer del instrumento necesario –recursos materiales– y contar con luz, es decir: tema, metodología y planificación. "Se trata de emplear un instrumento formado por dos cilindros idénticos, de calidad e inclusión, unidos y provistos de prismas y de lentes en su interior, que permite la visión ampliada, con ambos ojos, del patrimonio", detallan. Junto con la educación, son los dos ámbitos del proyecto y, en ambos casos, hay que atender a la diversidad "partiendo de la inclusión, la igualdad y la equidad".

Desde principios del siglo XXI, la educación patrimonial se ha convertido en un interesante campo de estudio a nivel universitario tal y como se constata con multitud de publicaciones. Un cambio radical, si se compara con sus orígenes, "cuando tanto educación como patrimonio estaban limitados a una élite minoritaria que tenía el privilegio de acceder a las escuelas y museos, bibliotecas o colecciones privadas", rememoran. "En la actualidad, ambos son un derecho de todos y su uso se ha democratizado. Cada vez somos más conscientes de que la educación y el patrimonio tienen que ser accesibles en todas sus esferas y atender a la diversidad de las personas de forma real, equitativa y óptima", subrayan.

Así, este proyecto tiene un doble valor inclusivo, tanto por la línea de trabajo elegida como por el equipo docente implicado que, partiendo de la necesidad de romper las barreras, es multidisciplinar, de diferentes servicios educativos y centros docentes que imparten o han impartido clase en distintos niveles educativos y trabajarán de forma cooperativa en el proyecto para dotarlo de calidad y diversidad. "La esencia reside en la creación de una red o comunidad de aprendizaje de profesionales investigadores, no de investigadores profesionales, puesto que todos compartimos un mismo aspecto que nos define e identifica: ser docentes", finalizan.

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