El Betis cayó por 1-0 en el campo del Sparta Praga y, en un mal partido, dejó pendiente su clasificación a la siguiente ronda de la Liga Europa para su último encuentro en casa ante el Glasgow Rangers, que, además, puede arrebatarle el liderato del grupo C si gana como local al Aris Limassol chipriota.

El eslovaco Lukas Haraslín marcó para el equipo checo a los 54 minutos de un encuentro en el que el Betis, con menos profundidad, jerarquía y verticalidad que en otros encuentros, bajó mucho sus prestaciones, sobre todo en una segunda parte muy discreta y en la que el Sparta Praga apenas sucfrió, a pesar de que generó algunas ocasiones para el empate.

En un duelo decisivo para ambos conjuntos, en el caso del checo -que lo afrontó como tercero con 4 puntos- para apurar sus opciones de pasar de ronda y en el de un Betis que llegó como líder, con 9, para asegurar su clasificación, el chileno Manuel Pellegrini, fiel a su política de rotaciones, revolucionó el once verdiblanco con nueve cambios respecto al último partido de Liga. Sólo repitieron dos internacionales argentinos: el central Pezzella y el medio Guido Rodríguez.

El Betis, en un gran momento con 13 partidos seguidos invicto y tres de ellos en Europa, el primero el del triunfo por 2-1 en casa ante un Sparta que demostró su peligro a la contra, presentó como grandes novedades al meta luso Rui Silva, tras una lesión, y del francés Nabil Fekir en su primera titularidad más de ocho meses después de su grave lesión de rodilla.

El choque, con el serbio Veljko Birmancevic, el checo Jan Kuchta y el eslovaco Lukas Haraslin como tridente ofensivo local, comenzó con un juego vivo, con alternativas y de estilos opuestos: el de la posesión y la calidad arriba del equipo español frente al fútbol vertical y rápido, sin apenas elaboración, del cuadro entrenado por el danés Brian Priske, más vulnerable atrás, sin embargo, pese a su habitual zaga de tres centrales.

Ninguno de los equipos se hizo con un control claro del juego, aunque el Betis, con Guido y el mexicano Guardado muy sólidos en el medio y el joven Assane Diao como gran estilete desde la banda derecha, pareció dominar más y tuvo algo más de llegada, pero sin acierto, como en un tímido tiro de Diao a los 10 minutos que paró el danés Peter Vindahl.

En una primera mitad con pocas ocasiones, la mejor la tuvo Borja Iglesias a los 27 minutos. Tras un pase del activo Assane Diao, recortó a un rival en el área y su tiro lo tapó lanzándose a sus pies Vindahl, mientras que en los praguenses sólo inquietaban, de forma muy intermitente, sus extremos Birmancevic y Haraslín, quien buscó el gol al filo de la media hora, pero le salió un tiro muy centrado y sin problemas para Rui Silva.

En la reanudación, con la entrada de Isco Alarcón por Fekir, aún lejos de su mejor forma y que además sufrió un golpe en la cadera, poco varió el guión en los comienzos, aunque el Sparta Praga salió con brío y lo intentó con incursiones del lateral ecuatoriano Angelo Preciado por la derecha, el carril que defendía el brasileño Abner.

Precisamente, fue un rápido saque de banda del sudamericano el que originó el 1-0 de los checos tras enviar el balón a Kuchta, quien controló bien y abrió el juego a la izquierda para que el eslovaco Haraslín batiera a Rui Silva con un gran disparo ajustado de rosca desde una esquina del área grande a los 54 minutos, lo que cambió mucho el decorado.

El Betis se descompuso por momentos, en una fase de nerviosismo provocada por el empuje y el fútbol colectivo y de presión y garra de los centroeuropeos, pero, obligado por el marcador, se repuso, reaccionó con Guido Rodríguez al mando en el medio campo y la mayor aparición de Isco, quien buscó el 1-1 con un remate a la hora de juego que sacó un defensa.

Aunque el Sparta Praga siguió firme y asustando de cuando en cuando, como en un cabezazo desviado del finlandés Kairinen a centro de Kuchta o en un pase de la muerte de Laçi que no halló rematador, el equipo de Pellegrini se fue arriba.

No le quedaba más remedio para evitar tenerse que jugar el pase en la última jornada y, por ende, arriesgó desde que se vio por detrás en el marcador.

Sin embargo, el Betis no halló el premio al no atinar en un tiro lejano de Guido que despejó el meta danés del líder de la liga checa, en un cabezado muy ajustado de Borja Iglesias a centro de Abner y en un centrochut de Isco que, tras fallar un defensor en el despeje, salió muy cerca de la portería, con lo que no pudo impedir la derrota ante un Sparta Praga crecido en su estadio.