Entrevista | José María Santos Rodríguez Responsable de Urcacyl de Agricultura e Innovación

"Las cooperativas deben plantearse la capacidad de producción para ser viables"

"En menos de una década la mayoría de los agricultores y ganaderos se jubilan; debemos espabilar, es una oportunidad para crear servicios"

"Apenas tenemos un margen para poner en marcha estructuras de crecimiento de las cooperativas"

"Una bolsa de tierras o el uso de maquinaria común son estrategias viables que debemos asumir"

José María Santos Rodríguez

José María Santos Rodríguez / JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ

El horizonte de la próxima década es más que preocupante para las cooperativas agrarias, con más de la mitad de los socios jubilados o en edad de cesar la actividad, en muchos casos sin relevo. Por eso las alternativas al abandono de explotaciones y a la reducción de la actividad de las cooperativas es uno de los temas que se abordan en el VI Congreso de Cooperativas Agroalimentarias que se celebra en Zamora. José María Santos, responsable de Urcacyl (Unión de Cooperativas de Castilla y León) de Agricultura e Innovación, pone negro sobre blanco el desafío al que se enfrenta el cooperativismo, que ya trabaja sobre estrategias para no perder músculo y legar un futuro esperanzador a los jóvenes.

–Muchas explotaciones se enfrentan al desafío de la falta de relevo para continuar con la actividad ¿Cuál es el escenario?

–Aunque es un problema para el sector agrario, realmente la situación es general, está en toda Europa. Tenemos una sociedad totalmente envejecida y con falta relevo generacional a todos los niveles. Se ha hablado recientemente de que dentro de unos años van a faltar 35 millones de personas de población activa en la Unión Europea. El problema que se avecina está muy claro en la agenda política y en la agenda social, lo tiene todo el mundo asumido. Otra cosa son las respuestas.

–¿Centrándonos en el sector agrario y en las cooperativas, cómo afecta ese vacío anunciado?

–En las cooperativas es especialmente grave. Porque a nivel sectorial, antes o después esas explotaciones con sus hectáreas pueden terminar en manos de otros agricultores. Pero en las cooperativas, en muchos casos, cuando el socio cede la actividad también se da de baja. Cuando la base son los socios, si desaparecen se genera un problema de viabilidad y también tiene sus inconvenientes para los que se quedan porque les obliga a asumir unos costes mayores. Además, hay agricultores y ganaderos que en cuanto crecen un poquito en sus explotaciones piensan que ya no necesitan a las cooperativas. No es cierto. Incluso los agricultores grandes las necesitan porque son una minucia comparados con la realidad de las grandes compañías y empresas que sirven los suministros, comercializan cereales o distribuyen e industrializan los productos alimentarios. Nadie se debe creer demasiado grande como para decir que no necesita de la cooperativa.

–¿Realmente cuál es la dimensión del abandono de explotaciones?

–Es un problema que está ahí porque en cinco o diez años la mayor parte de los socios están en edad de jubilación o a punto de hacerlo. Consideramos que estamos en un momento disruptivo, con un cambio en la PAC, muchas normativas nuevas en fertilización, en fitosanitarios... Tenemos muchos más problemas en cuanto a digitalización, el cuaderno de explotación que trae quebraderos de cabeza a los agricultores y ganaderos. Todo esto está generando un riesgo y que haya un momento que puede precipitar la marcha de muchos socios, agricultores que ceden la explotación. Pero a la vez es un momento de oportunidad porque las cooperativas pueden prestar una serie de nuevos servicios demandados por los socios.

–Usted ha apuntado que esta amenaza de la reducción de actividad es una situación sabida pero que no se quiere ver, ¿están preparadas las cooperativas para este desafío?

–Desde Urcacyl intentamos encarar ese problema tan importante que es un mar de fondo pero a la vez es un reto. Hoy por hoy las cooperativas no están notando una pérdida de socios grave, pero en el cinco o diez años un 70 por ciento de los socios están edad de jubilación o jubilados. En una situación como esta tenemos que espabilar, no podemos esperar mucho. Tenemos un margen de apenas una década para poner en marcha estructuras que por otro lado forman parte del crecimiento natural de las cooperativas, al igual que se han ido adaptando con nuevos servicios. Hace falta que la cooperativa acoja la parte de la producción porque muchos socios no tienen la capacidad para producir.

–Urcacyl quiere anticiparse, actuar con medidas, fórmulas que no pongan en riesgo este momento de transición, ¿cuál es la estrategia?

–Las estrategias pueden ser progresivas, pasos que se pueden ir dando. Desde una bolsa de tierras para que cuando un socio vaya a cesar la actividad, la cooperativa pueda acogerlo y se pueda conceder a otro socio. Estaría la posibilidad de que intermedien las labores de los socios. Otra estrategia son las estructuras de maquinaria en común; puede ser difícil que los agricultores compartan un tractor o una sembradora, pero es más factible cuando hablamos de nuevas maquinarias o tecnologías como drones o robots. Y está además la opción de que la cooperativa pueda hacer la labor de producción en esas hectáreas que se han dejado de cultivar, como se está haciendo en otros sitios. Cuando entras en una nueva actividad puede haber una cierta incertidumbre pero se puede hacer y hay experiencias muy interesantes en Levante, Castilla-La Mancha, Aragón o Navarra para que todo el mundo lo vaya viendo y que vea que es totalmente posible. Necesitamos es que la Administración ponga remedio a este problema potenciando las cooperativas.

–¿Por qué deben creer en ellas los nuevos agricultores?

–Porque es un sitio en el que un agricultor joven que quiera empezar se encuentra con un mundo abierto, con profesionales preparados para asesorar y apoyar. La cooperativa garantiza un apoyo gigantesco que no va a encontrar en ningún otro colectivo. Cuesta entender todavía que solos no hacemos nada, porque tenemos una conciencia muy individualista. En un mundo cada vez más global y con empresas cada vez más grandes no nos podemos quedar ahí.

–Los grandes fondos de inversión y corporaciones no disimulan su preferencia por la agricultura y lo apetecible que pueden llegar a ser para sus intereses, no siempre para la producción agraria.

–Hay fondos de inversión que están esperando a que las tierras queden baldías, porque la agricultura va a seguir siendo útil y rentable. Y si para ellos es rentable, para nosotros lo tiene que ser también. Hay que buscar fórmulas para seguir con la actividad, no puede ser que vengan otros a inyectar grandes inversiones y que no hagamos nada. Y además hay otras estructuras que están esperando a que nos vayamos para hacerse con el sector, que son las empresas de servicios. Es una vía por la que los socios empiezan a escaparse de la actividad de la cooperativa.

–¿Cómo evitarlo?

–La cooperativa pueden crear su empresa de servicios o contar con una externa, pero sin perder el control para que no se vea debilitada. Hay empresas de servicios que están arraigadas en el terreno y tienen su derecho, pero otras vienen de fondos de inversión y de grandes capitales que ven rentabilidad, se ven metiendo y como no espabilemos saben que en 5 ó 10 años puede estar en sus manos. Solo tienen que esperar a que nos apartemos.