Nace una cooperativa para reabrir el matadero de pichones de Manganeses

El pasado viernes nacía en Castroverde de Campos la Cooperativa de Pichones de Castilla y León, que reabrirá a lo largo de los próximos meses el único matadero de pichones de la provincia de Zamora, ubicado en Manganeses de la Lampreana, cuyas instalaciones llevan más de cinco años cerradas. La empresa además llevará a cabo acciones de formación a personas interesadas en la cría de estas aves y que estén dispuestas a explotar palomares en la zona de Tierra de Campos para abastecer al matadero.

La cooperativa ha sido constituida por cinco socios, aunque está abierta a nuevas incorporaciones. Entre los fundadores está el cocinero Luis Alberto Lera, del famoso restaurante Lera de Castroverde, donde el pichón bravío de Tierra de Campos es el plato más emblemático. También hay tres avicultores que crían pichones en la provincia de Zamora: Emilio Sánchez, Jennifer Sebastián y Luis Manuel Salvador, quien además es el propietario del matadero de Manganeses y aportará las instalaciones para el sacrificio de los animales. La quinta socia fundadora es Patricia García, propietaria del espacio de “coliving” y “coworking” de Villarrín de Campos.

La concurrencia de productores (ganaderos), industria (matadero) y distribución (restauración) en la misma cooperativa garantiza que los ganaderos tendrán a quién vender la materia prima y que a su vez el matadero tendrá asegurado un suministro continuo de animales para funcionar de forma rentable.

Pero la intención de la recién creada Cooperativa de Pichones de Castilla y León es incorporar al sector nuevos criadores en la comarca una vez que abra el matadero de Manganeses, el único de su tipo en la provincia. Para ello, promoverán la creación de un “espacio test agrario”, un tipo de programas muy habituales en países europeos como Francia que tienen por objetivo facilitar el relevo generacional en un subsector agrario concreto.

En el caso de la paloma bravía de Tierra de Campos, la intención de la cooperativa es facilitar a los nuevos profesionales tanto un palomar como un número de aves inicial para que durante unos meses aprendan los cuidados que requieren estos animales y puedan calcular el coste que supondría el montaje de una explotación propia y cuánto tardarían en amortizar la inversión. En esta fase del “espacio test agrario” entran en juego los propietarios de los palomares, que ingresarían un porcentaje de los beneficios por ceder sus construcciones al “espacio test agrario”. También las instituciones públicas, ya que para la organización de cursos para criadores la cooperativa podría contar con la ayuda de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León.

En el caso de los alumnos y emprendedores que no sean oriundos de la comarca, estos pueden encontrar en el espacio de “coliving” de Villarrín de Campos el lugar perfecto donde alojarse hasta que puedan instalarse por su cuenta, y además tendrán a su disposición las aulas para trabajar unidos e ir aprendiendo el oficio de criador de pichón bravío.

Este pueblo es el que reúne el mayor número de palomares en toda la Tierra de Campos, en diferentes estados de conservación.El palomar es el símbolo de la Tierra de Campos. Un elemento de la arquitectura tradicional, construidos con adobe para atraer a las palomas bravías con el objetivo de capturar los pichones para el consumo familiar. Su carne “se comía casi a diario en estos pueblos, más que la de pollo”, recuerda una vecina de Villarrín, precisamente el municipio de Zamora que acumula los mejores ejemplos de estas construcciones tradicionales.

Sin embargo, la despoblación de la zona hizo que muchos palomares fueran abandonados por los herederos de sus antiguos propietarios. La introducción a finales del siglo XX de normativas que impedían la venta de pájaros sacrificados fuera de los mataderos contribuyó a la desaparición de esta forma de vida.

Muchos de los palomares se rehabilitaron con la ayuda de fondos públicos–normalmente llegados desde Bruselas– en las décadas de los 90 y los 2000, pero el tiempo sigue corriendo y algunas de esas construcciones recuperadas comienzan a deteriorarse de nuevo. El cierre del matadero de Manganeses de la Lampreana contribuyó a acelerar la decadencia de los palomares.

Pero todo esto puede cambiar con la reapertura de las instalaciones y la formación de nuevos criadores. Tener un palomar puede volver a ser rentable –para explotar directamente o para alquilárselo a los ganaderos–. Desde la Cooperativa de Pichones de Castilla y León están convencidos de que hay mercado para este alimento, un producto de gran valor. Por ejemplo, la marca Cascajares comienza a comercializar los famosos pichones escabechados del restaurante Lera.

Al dar a los palomares una utilidad económica, se espera que más construcciones estén mejor cuidadas e incluso sean rehabilitadas por iniciativa privada, contribuyendo a mejorar el patrimonio cultural y arquitectónico de la zona y mejorando por lo tanto el paisaje de Tierra de Campos. Los palomares se convertirán en un nuevo atractivo turístico para la reserva de las Lagunas de Vilalfáfila y para toda la Tiera de Campos. El pasado mes de junio, el Procurador del Común actuó de oficio para pedir a la Consejería de Cultura de Castilla y león que impulse medidas eficaces que permitan la conservación de los palomares existentes en la Comunidad.