09 de mayo de 2019
09.05.2019
Frank Cuesta | Herpetólogo

"En España, tristemente, pienso que la educación medioambiental es nula"

"Hay que entender la ecología y al lobo hay que conservarlo con números"

08.05.2019 | 19:35
Francisco Javier Cuesta, "Frank de la jungla", en el parador de turismo de Puebla de Sanabria durante la entrevista.

El herpetólogo Francisco Javier Cuesta Ramos, "Frank Cuesta" (León 1971) realizó el pasado mes de marzo, junto con su equipo, la grabación de un programa sobre el lobo en Sanabria y Carballeda, que se emitirá este domingo en DMAX, dentro de la serie de Wild Frank dedicada a la caza. En casi una semana de intensa de grabación ha recopilado experiencias y vivencias de los pobladores del medio rural, además de profundizar en el conflicto y las reclamaciones de los ganaderos y los ataques a las reses. Fran Cuesta da voz a los colectivos que conviven con la especie en el territorio silenciados por la presión de los animalistas.

–¿Cómo ha sido su trabajo estos días en la Sierra de la Culebra?

–Bien. A todos los sitios a los que vamos siempre venimos a aprender. En este caso venimos a aprender y luego a exponer. Ha ido muy bien porque todo el mundo nos habla, todo el mundo nos explica y la experiencia es positiva. Te da una imagen más real del mundo del lobo y del mundo rural alrededor del lobo.

–Usted ha viajado por todo el mundo y en todos los lugares hay conflicto entre los grandes carnívoros y el hombre ¿Y qué soluciones ha visto?

–La primera solución que yo creo que debe haber es una educación ambiental, pero una educación a nivel ciudad. En los pueblos y en el medio rural las cosas las tienen muy claras, es decir, conviven con los animales desde siempre. Entienden a los animales, entienden cuándo los animales necesitan ayuda, entienden cuándo los animales se están extendiendo demasiado, entienden el choque entre lo humano y el animal, pero en las ciudades no se entiende porque no se conoce. Yo diría que hace falta mucha más educación entre la gente urbana. La gente rural lo entiende y no está en contra del lobo pero está en contra de que se expanda de una manera brutal. No solo porque vaya a matar el ganado, sino porque también va a acabar con todas las crías de ciervos, de jabalí. Se entiende una biodiversidad en balance, cosa que desde la ciudad es muy difícil ver. Es muy fácil criticar sin saber. España es un país en el cual, gracias a Google, la gente se cree que sabe más de lo sabe.

–Los habitantes del medio rural están descolocados ante los ataques en las redes sociales por el hecho de exponer el problema con el lobo.

–En España, tristemente, pienso que la educación medioambiental es nula. Hace unos años había una asignatura que se llamaba Ciencias Naturales, en la cual te enseñaban la vida y la muerte. Te explicaban que hay animales que viven y hay animales que mueren. Te explicaban economía alimentaria. Te enseñaban un montón de cosas pero, sobre todo, desde el mundo urbano había una cosa muy buena, el pueblo. Todo el mundo iba al pueblo en verano y ahora la gente no va al pueblo en verano. Se piensan que los huevos salen del supermercado, que la leche sale del supermercado, que la carne sale del supermercado. Es muy fácil meterse con los ganaderos -que todos lo hemos hecho- con los agricultores, con todo el mundo, pero no entienden que gracias a esta parte de nuestro país viven muchos. Hace falta mucha más educación porque la gente no conoce el mundo rural. Hablan por lo que escuchan, por lo que ven, lo que alguien le dice. ¿Cuánta gente ha experimentado el mundo rural hoy en día? Te puedo decir que en 30 años para abajo muy poquita.

–¿Cómo ve el conflicto del lobo?

–Mucha gente está hablando de que no hay que matar al lobo. Y no hay que matar al lobo, pero en este caso el lobo pasó de ser una alimaña a ser un animal cinegético. Significa que cuando hay una superpoblación hay que eliminar parte de esa población. Eso es un animal cinegético, un animal que se puede cazar. Y no cazar indiscriminadamente, pero sí cazar ¿Qué es mejor dejar a los lobos tranquilos y cuando hay una superpoblación matar los que están más viejos, los que están peor, los solitarios? o crear una actividad turística donde un montón de gente va a ver el lobo, se le pone comida y el lobo viene para que le hagan fotos? ¿Es mejor la persona que viene desde la ciudad para sacar siete fotos al lobo al que le han puesto un cordero muerto para que venga? o el ganadero al que no le importa que le mate una res al año o dos, pero que está protestando porque le maten catorce?¿Quién es mejor?.

–¿Cuál es su opinión sobre el manejo actual de la fauna salvaje?

–No puedo hablar porque no lo conozco. No he hablado con ningún científico solo sé lo que he estado escuchando. No de los científicos sino de la gente de los pueblos, de los guardas medioambientales, los celadores, es decir, la gente que está dentro del campo. Están hablando de una superpoblación de lobos en esta zona de España. La gente necesita de ese romanticismo de "vamos a salvar al lobo y mañana vamos a salvar a la ballena". Pero hay que mirar si salvar al lobo de esa manera no lo va a destruir al final. En la Culebra hay un espacio lo suficientemente grande para un número determinado de lobos, de corzos, de jabalíes, de ciervos? que si se siguen reproduciendo está muy claro que, entonces, hay que hablar de eliminar urbanizaciones y cerrar ciudades para que los lobos tengan más espacio. Pero siempre protestamos de lo mismo, de la gente del pueblo porque es la gente que está más cerca de los animales.

–Me refería a la invasión, al interés en entrometerse en la vida de los animales con radiotransmisores para saber dónde se meten, qué comen, dónde andan?

–Es que hay muchas subvenciones. Esa gente no lo hace porque se gaste el dinero que gana trabajando, eso es una subvención.

–¿Y su experiencia en el Centro del Lobo?

–El Centro del Lobo, para mí, es muy especial porque he conocido a Carlos Sanz. Creo que es un proyecto educativo. A mí no me gustan los sitios donde están encerrados los animales. No me gustan simplemente. Pero entiendo y respeto que tienen que haber sitios así. Soy de las personas que creen que en España o en cada país debe haber dos o tres zoos y no setenta. En el caso del Centro del Lobo, son animales nacidos en cautividad, viven en el centro y realizan una labor informativa y de alguna manera un tanto romántica, que enseña el lobo de manera muy cercana.

–¿Valoraría la posición de los animalistas en este conflicto?

–Por los grupos animalistas tengo mucho respeto por los que están trabajando en el campo. Los grupos animalistas, partidos y todo eso que viven en una oficina no me merecen ningún respeto. Me merece mucho más respeto un celador que está en el monte que cualquier animalista porque el celador lo está viviendo, lo conoce y puede dar una valoración total. Yo te puedo defender el pingüino de Alaska pero no vivo en Alaska. Te puedo hacer una campaña brutal para defender el pingüino pero no tengo ni puñetera idea de lo que está pasando con el pingüino de Alaska.

–¿Y cómo está España con el lobo?

–Yo creo que en España está bien, lo que pasa es que estamos volviendo a un extremismo de bueno o malo. El lobo no es ni bueno ni malo, es el lobo. Estuvo a punto de extinguirse y ahora está en una expansión brutal. Hay que conservarlo, pero con números. Si no conservas con números se vendrán a los pueblos. Si hay un número determinado tendrán sus crías de ciervo, de corzo, de lo que sea para comer. A más lobos más expansión porque son territoriales y terminarán metiéndose en los pueblos. Hay que entender la ecología, no el animalismo. La ecología es el estudio de la naturaleza. Es simple.

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