Bienestar emocional

Las mentes más fuertes son las más felices

No condicionar tu felicidad o mirar el lado positivo de las cosas ayuda a mantener la autoestima alta

22.04.2016 | 15:07
La felicidad está en la mente

Si la cuestión es ir sumando cada día un paso más hacia una existencia más satisfactoria, las herramientas de la psicología cognitiva podrían ser algo así como los ingredientes de la receta de ese plato favorito que preparaban nuestras madres: alquimia cerebral para saborear nuestros objetivos vitales.

Según explica Rafael Santandreu, psicólogo y autor de 'Ser feliz en Alaska', la felicidad no se está convirtiendo en un producto de consumo más, lo que sucede es que existe una gran necesidad de ganar fuerza emocional. "El mundo es cada vez más exigente y estamos todos crecientemente más locos. Por eso, las herramientas para hacerse más fuertes y saludables cobran importancia", comenta.

Santandreu considera que en los próximos tiempos podremos ver la aparición de 'gimnasios emocionales' en los que existirán diferentes salas a las que acudir y tomar clases de 'spinning', 'zumba' o 'bodypump' mental. Si para Santandreu en los años ochenta empezamos a cobrar consciencia de que nuestra salud física dependía, en gran medida, de nosotros mismos, ahora empezamos a ver que la salud emocional también se cultiva.

En palabras del autor, sus libros son manuales para realizar una auto-terapia psicológica completa sin necesidad de ir al psicólogo. 'Las gafas de la felicidad' y 'El arte de no amargarse la vida' se encuentran entre los libros de este tipo más vendidos. En este último título Santandreu profundiza en más ámbitos a fortalecer y su propósito es acabar de perder todos los miedos y disfrutar de la vida al máximo.

"No van a encontrar soluciones mágicas. El cambio sólo vendrá tras un ejercicio constante. La terapia cognitiva requiere, como mínimo, de una hora de deberes diarios. Pero el resultado está prácticamente garantizado. Existen más de 2.000 estudios publicados en revistas científicas que avalan su eficacia", añade.

A continuación Santandreu nos desvela algunas de las 'virtudes' de la psicología cognitiva y nos propone cinco ejercicios para que nuestra mente entrene sus fortalezas desde este mismo momento.

¿Por qué resulta tan práctica la psicología cognitiva?

Explica lo que nos sucede: la gente no se da cuenta de cómo se deprimen o estresan a sí mismos mediante su diálogo interno. Y lo primero que aprendemos con la terapia es a distinguir cuáles de estas frases nos perjudican.

Amuebla el coco: para ser fuerte a nivel emocional, necesitas hacerte con una filosofía personal de persona fuerte. Por ejemplo la de Stephen Hawking, el científico en silla de ruedas. Sus creencias acerca de la vida y de la muerte es lo que le han convertido en un fenómeno. La psicología cognitiva te proporciona una filosofía parecida.

Ofrece un programa pautado: la psicología cognitiva es como un manual de aprendizaje de inglés. Contiene una especie de gramática, ejercicios y lecturas. Está súper orientada al aprendizaje.

¿Qué te impide aplicar estas 'reglas' cognitivas?

La cerrazón mental: la terapia cognitiva requiere apertura mental porque se trata de cambiar creencias que estaban muy establecidas en tu mente. Pero si no las cambiamos, nunca nos transformaremos.

La idea de que aquí se viene a sufrir: la gente que cree que el mundo es un "valle de lágrimas" ya no intenta ser feliz y difícilmente hará el esfuerzo por encontrar esa felicidad.

La poca perseverancia: cambiar el diálogo interno requiere de bastante esfuerzo. Hay que estar dispuesto a trabajar duro todos los días. Pero la recompensa es enorme: aprender a ser feliz.

5 ejercicios para la fortaleza interior

Santandreu escoge para los lectores de Infosalus cinco propuestas para conseguir una mente más fuerte:

1. Mira dentro de ti: siempre que te encuentres nerviosa, triste o enfadada, pregúntate qué te has dicho a ti misma para ponerte así.

La principal máxima de la psicología cognitiva es: "No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede". Si te dan una patada, no te afecta el golpe; si te insultan, no te ofende la palabra malsonante. Es tu diálogo interno lo que te está afectando.

Por eso, te propongo que cada día, analices qué te estás diciendo cuando tienes una perturbación emocional. Siempre será algo del tipo: "¡No lo puedo soportar!"; "¡Pero qué burra soy!"; "¡Esto es intolerable!"; "¡Menudo palo: ya me ha fastidiado el día!"...

Fíjate bien: el problema no está en el exterior sino en ti misma que pones un montón de condiciones a tu felicidad. Es como si te dijeras: "¡Las cosas deben ser así o no juego!". Es estúpido porque siempre habrán adversidades y a mucha gente todo eso no le impide ser muy feliz.

2. Elimina los "Deberías": los seres humanos nos volvemos locos cuando tenemos una mente de "exigencias"; en vez de una mente de "preferencias". Nos decimos: "¡DEBO hacerlo todo bien o muy bien y de lo contrario: soy un gusano de la peor especie!". Y de cara a los demás: "¡TODO el mundo me DEBE tratar bien TODO el tiempo y si no es así, no lo puedo soportar".

Tanta exigencia es una locura porque a) eso no va a suceder; b) ¿para qué lo necesitas? ¡Tanta perfección no es buena! Fíjate que San Francisco de Asís decía: "Cada vez necesito menos cosas y las pocas que necesito, las necesito muy poco".

Por lo tanto, cada vez que te perturbes y veas que tienes una "superexigencia", transfórmala en una "preferencia": "Me gustaría hacer esto bien, pero ¡qué leches! no lo necesito para estar bien; de perdidos al río".

3. Acepta incondicionalmente a todo el mundo: date cuenta de que nadie es perfecto. Todos cometemos fallos. La clave para tener los mejores amigos es "No pedirle a nadie lo que le cuesta mucho, sólo lo que es capaz de hacer con facilidad". A la amiga que se acuerda siempre de tu cumpleaños, no le pidas que lo deje todo una noche para ir a consolarte porque te ha dejado el novio. ¡Y al revés! A la que lo dejará todo, no le pidas que se acuerde de tu cumpleaños. Entre todos tus amigos, cada uno con sus cualidades, lo tendrás todo.

4. Libérate de necesidades: San Francisco de Asís dijo: "Cada vez necesito menos cosas y las pocas que necesito, las necesito muy poco". Era un tipo muy fuerte y feliz. Cuantas más necesidades tienes, más débil eres. Yo ya solo necesito el agua y la comida del día. No necesito ni pareja, ni empleo, ni que me respeten... Sólo requiero de mi capacidad de amar. Si mañana pierdo la casa, el trabajo o la pareja...: ¡Mala suerte! Pero seré feliz igualmente porque ¡la vida está llena de oportunidades de hacer cosas valiosas por mí y por los demás! Sólo con esta mentalidad puedo estar libre de estrés y disfrutar de las cosas en libertad.

5. Dale una patada a la incomodidad: en la actualidad, tenemos endiosada a la "comodidad". Nos han transmitido que "comodidad=felicidad" y eso es una gran mentira. Una buena vida es una vida activa, divertida... no megacómoda. Yo hago montañismo y me encanta patear las montañas. No es precisamente una actividad cómoda pero me hace sentir genial. Cada vez que te pongas nerviosa porque la cola del supermercado no avanza o porque hay un atasco de tráfico. ¡Dale una patada a esa absurda necesidad de comodidad y vuelve a ser feliz con la situación en la que estés! En el súper, ponte a responder mensajes o fíjate en las caras interesantes de la gente. En el atasco, ponte música y disfruta cantando.

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