11 de enero de 2018
11.01.2018
La columna del lector

Buçaco y luso, bosque y balneario del centro de Portugal

11.01.2018 | 00:20

La comarca de la Bairrada es una región natural al sur de Coimbra muy conocida y citada en Portugal, sobre todo por su importante producción vitivinícola, con la denominación de origen Bairrada, dentro de la cual está comprendida la mayor parte del vino espumoso natural portugués y también es afamado su Leitão Assado à Bairrada, el lechón o tostón asado al modo de la Bairrada. Esta comarca debe su nombre a la tierra calcárea y de aluvión de su suelo, "bairros" en portugués.

El lugar de mayor interés turístico y de patrimonio artístico y natural es la Mata (o Bosque) do Bussaco (también Buçaco, pues de las dos maneras se escribe), que es un paraje enriquecido durante siglos por más de cuatrocientas especies arbóreas autóctonas, cuidadas por sus primitivos propietarios, los benedictinos y luego los canónigos de la Sé de Coimbra y los carmelitas que finalmente se establecen en el lugar. Con la expulsión de las órdenes religiosas en el siglo XIX, Buçaco pasa a ser propiedad del estado y en 1900 el rey D. Carlos construye allí un palacio de caza, de estilo neomanuelino y romántico, muy llamativo y con cierto parecido al Palacio Real de Sintra. Edificio que ahora es un hotel de lujo, el Palace Hotel Bussaco, rodeado de espléndidos jardines, un estanque, fuentes y otras edificaciones eremíticas anteriores, convertidas en centro de interpretación, hostelería y atención al visitante; además de un museo militar con armamento, uniformes y recuerdos de la batalla que tras la invasión napoleónica tuvo lugar allí entre el ejército luso-británico y el francés.

Allí también cabe citar la villa de Luso, creada en el s. XIX en las inmediaciones del bosque de Buçaco, cuya actividad es el turismo balneario. Hay agua embotellada de marca "Luso", que se ve con frecuencia en bares y restaurantes de todo Portugal. Y en el pueblo se han ido instalando hoteles y residencias de diversas categorías, en torno a su referente principal, el Grande Hotel de Luso, que junto con el Casino, el propio edificio hotelero, los jardines y el lago de sus Caldas, constituyen el eje de la vida de los que vienen a buscar la tranquilidad y los efectos saludables de las aguas termales hipomineralizadas para los sistemas o aparatos renal, ósteo-articular, respiratorio y dermatológico.

Ángel García Prieto

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