Correrías de El Pernales

Al bandolero considerado como el Robin Hood andaluz su mujer lo abandonó por malos tratos

20.07.2016 | 00:22
Correrías de El Pernales

A comienzos del pasado siglo todavía andaban por las sierras de Andalucía aquellos bandidos que trabuco en ristre atracaban a todo el que tenían ocasión de desplumar. En una noticia de 24 de julio de 1907 se decía que el bandido "Pernales" había vuelto a hacer su aparición en la provincia de Córdoba; tres días antes había sido tiroteado por la Guardia Civil cerca de Puente Genil, y al día siguiente, camino de la aldea de Zapateros, término de Aguilar, detuvo un carruaje en el que viajaba el rico propietario don Vicente Romero, en compañía de su familia.

El Pernales pidió al referido propietario mil pesetas, contestándole este que no podía acceder a su petición porque no llevaba consigo dicha cantidad. Para demostrarle al bandido la verdad de lo que decía el señor Romero le enseñó el dinero que llevaba, ofreciéndoselo.

El Pernales, dando muestras de gran altivez, contestó que él no pedía limosna. Luego lo llamó aparte, y como las personas viajeras se mostrasen inquietas, El Pernales, para tranquilizarlas, con una afectuosa sonrisa, les dijo: "No tengan ustedes cuidado, que yo no soy un criminal". Después de hablar unos momentos con el señor Romero, les dejó que continuaran su viaje. Al tener la Guardia Civil noticias del suceso, salió en persecución del bandido.

Francisco Ríos González, alias "El Pernales", había nacido en Estepa (Sevilla) el 23 de julio de 1879. Fue un bandolero que actuaba en Andalucía. Como la mayoría de los campesinos andaluces de la época no recibió instrucción alguna. Con diez años trabajaba de cabrero con su padre; dos años más tarde regresaron a Estepa sin trabajo y como el hambre apretaba los estómagos vacíos de la familia, cometieron algunos robos en los campos vecinos, sufriendo algún que otro encuentro con la Guardia Civil. Francisco trabajó después como cuidador de caballos, pero su padre continuó dedicándose al robo hasta que murió en un encuentro con la Benemérita. Francisco, su hijo, juró vengarse.

Comenzó El Pernales el bandolerismo con Antonio López Martín "El Niño de la Gloria" y con Juan Muñoz "El Canuto", a los que se uniría más tarde Antonio Sánchez "El Reverte". Asaltaban cortijos y a gentes acaudaladas, aumentando día a día su fama, no solo por Andalucía sino que llegó hasta Madrid: Aquí se considera que empezó a conocérsele como el Robin Hood andaluz.

Se casó por la Iglesia con María de las Nieves Caballero, en 1901. Continuó robando y gastando el dinero en las tabernas. Tuvieron dos hijas a la que maltrataba cruelmente. Su mujer, harta de sus malos tratos lo abandonó con sus hijas.

Durante años la Guardia Civil lo acosó continuamente, hasta que el 31 de agosto de 1907, cuando tenía 28 años, en la Sierra de Alcaraz fue sorprendido por el teniente Haro y sus hombres mientras comía en un olivar con un compañero de su partida, El Niño del Arahal, y tras un tiroteo por ambas partes cayeron los dos bandidos muertos a tiros.

La tumba de El Pernales se encuentra en el cementerio de Alcaraz (Albacete). A su muerte se creó un falso mito, considerándolo un nuevo Robin Hood, que robaba a los ricos para repartirlo entre los pobres, con lo que fue convertido en un héroe popular. Una copla dedicada a su memoria decía: "Ya mataron al Pernales/ ladrón en Andalucía/ el que a los ricos robaba/ y a los pobres socorría".

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