Zamoreando

Ataques injustificados

El delictivo comportamiento de tuiteros ante la muerte de un torero

13.07.2016 | 10:57
Ataques injustificados

Estoy abochornada. Y con una pena enorme al comprobar el grado de inhumanidad que pueden llegar a tener algunos mal llamados seres humanos. Tranquilos, que no voy a insultar ni a descalificar gratuitamente como ellos han hecho en las redes, fundamentalmente en Twitter. No quiero ponerme a su altura "intelectual". Desde esta columna quiero hacer un llamamiento a la Unidad de Delitos Telemáticos de mi querida Guardia Civil, para que se empleen a fondo en la búsqueda de todos los que celebran con algarabía las desgracias de los demás. Que busquen, por favor, a los que insultan, a los que amenazan, a los que se burlan, a los que zahieren y les apliquen los artículos 208 y 209 del Código Penal, sin posibilidad de que salgan indemnes. Los jueces algo tendrán que hacer también al respecto.

Nunca creí que la trágica muerte de un hombre, de un español, conllevara las salvajadas que he podido leer estos días, horrorizada. Tras una brutal cornada en el pecho, en la plaza de toros de Teruel, fallecía el diestro segoviano Víctor Barrio. Tenía 29 años. Su esposa estaba presenciando la faena. La cornada fue mortal. Ya sé que el planeta de los toros cuenta con infinidad de simpatizantes, pero también con detractores. Si todos los contrarios, es decir, los antitaurinos, son como los que han presentado su tarjeta de visita en Twitter, algo está fallando en España. Los antitaurinos son una especie malsana, perversa, inhumana, salvaje. ¿Cómo es posible que haya tanto odio en frases cortas y largas? Frases de una vesania que hace pensar. Ni en los horribles tiempos de ETA se decían las salvajadas que he podido leer.

"Víctor Barrio. A tomar por culo asesino. Ahora te comerán los gusanos. Jajaja, matabas animales y ahora te comerán ellos". "La mujer sabía que se casaba con un asesino. Ahora a mamarla por cómplice". ¡Canallas!, vosotros sois los que salváis el huevo de un bicho cualquiera y os autoproclamáis héroes, sin embargo no dudáis a la hora de señalar la muerte del nonato como una necesidad para la sociedad. El torero es un asesino y vosotros, defensores del aborto sois unos héroes. Vosotros sois de los que encontráis justificación al holocausto judío. Vosotros sois algo más que antitaurinos. Vosotros no llegáis a la categoría de persona. Os quedáis en chusma.

Y, desde aquí, quiero denunciar a un tal Vicent Belenguer Santos, desgraciadamente maestro de profesión quien ha colgado estas perlas: "Muere un tal Víctor Barrio, de profesión asesino de toros, en Teruel. Yo que soy un ciudadano muy "educado hasta el punto de ser maestro, me alegro mucho de su muerte. Lo único que lamento es que de la misma cornada no hayan muerto los hijos de puta que lo engendraron y toda su parentela. Hoy es un día alegre para la humanidad. Bailaremos sobre tu tumba y nos mearemos en las coronas de flores que te pongan ¡¡Cabrón!!". ¡Y yo en la tuya, por si acaso, joputa! Cuán desgraciado tiene que hacerte tanto odio y tanto resentimiento. Lo único que siento es que seas maestro, palabra que venero, y lo que a buen seguro estás transmitiendo a tus alumnos. Espero que te caiga encima todo el peso de la ley, que alguien te haga tragar esas palabras y que te inhabiliten para el ejercicio de tan hermosa profesión.

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