Unidos perdimos

¿Dónde fueron a parar los 6.000 votos menos que obtuvo la coalición de izquierdas? Nunca se sabrá

01.07.2016 | 00:35
Unidos perdimos

Lo único excepcional en Zamora respecto al resultado nacional es que aumentó un 5% la participación, mientras que en el conjunto de España fue similar.

A escala nacional ya saben que el PP sumó 700.000 nuevos votos, que el PSOE bajó solo en 100.000, que Ciudadanos perdió 400.000, y que Unidos Podemos perdió nada menos que un millón doscientos mil.

Mientras que en Zamora las cosas fueron así: El PP sube 4.000 votos. El PSOE quedó igual, Ciudadanos perdió 2.000 y Unidos Podemos perdió nada menos que 6.000. (Antes habían sacado Podemos casi 16.000 e IU 5.500)

Para analizar los resultados se puede partir del caso de Zamora. Los 4.000 que subió el PP pudieron ser los 2.000 que perdió Ciudadanos, y los otros dos mil, salir de gente que en diciembre no participó y en esta ocasión quiso poner orden.

Pero ¿dónde se han ido los 6.000 votos que perdió Unidos Podemos? Nunca se sabrá.

Ahora bien, sí se puede saber lo que pudo espantarlos. Y ahora hablamos de España.

Unos se habrán ido como castigo por precipitar unas nuevas elecciones. De hecho, los 3 partidos que perdieron votos son los que no se pusieron de acuerdo para quitar a Rajoy, según el sentir popular. Pero bueno, eso en el caso del PSOE, solo fue una pérdida de 100.000 apoyos.

Nos queda un millón por explicar:

1.- Una cosa es que seas mi amante y otra que deje a mi mujer para irme contigo.

Ese puede ser el espíritu de un buen puñado de votos perdidos. Gente que en diciembre quiso apostar fuerte y que ahora ante la posibilidad, que se daba como cierta, de que el presidente fuera Pablo Iglesias se asustó (voto del miedo).

2.- Ahora Pablo Iglesias cae mal. Y tan mal (no voy a poner ejemplos) que personas que habían votado Podemos e iban a votar a IU, no han votado a Unidos Podemos a pesar de que ahí estaba IU; porque no soportaban (palabra emocional, pero real que usaban) a Pablo Iglesias. Y aunque algunos sí entendieron que no votar a Unidos Podemos era dejar ganar al PP, otros, no sabemos cuántos, no y no.

Y encima son gentes que reconocían que Pablo Iglesias empezó cayéndoles bien. Pero declaraciones como que: "él hace unos meses (ni siquiera años) era comunista, pero la edad le va modificando", a parte de la falta de rigor intelectual, añaden que anuncia un posible paso a convertirse en psoista (la edad aumenta) y ¿por qué no en conservador si llega a los 100 años? (cosa que espero, lo de los 100 años no lo de conservador).

3.- La suegra dentro de casa. La confluencia o matrimonio, Podemos con IU, si en los primeros supuso aportar ilusión, en los segundos supuso aportar una suegra a la boda.

Es cierto que en IU la mayoría apoyó la confluencia, pero los que no la querían se trasmutaron en la suegra de la misma. "Hijo mío, esa chica no te va y serás un desgraciad con ella (y si no, de eso me encargo yo)".

Aunque esta gente es poca en la organización, por extrapolación al número de votantes simpatizantes de IU, sí han podido preferir tener razón antes que votar a un Pablo Iglesias y una gente a la que repudian su presunto arribismo político cuando ellos se han dejado los mejores años de su vida siendo repudiados por rojos.

4.- Alberto Garzón es el líder. Como soy de IU no quiero parecer que barro para casa, así que haciendo equilibrios de objetividad sigo.

Garzón no hace más que crecer en estima entre el pueblo español. Esa ascensión a los cielos del liderazgo coincidió con la bajada a los infiernos del descrédito de Pablo Iglesias, pero durante la campaña (que se había pactado separada, posiblemente para calmar a los sectores de IU que temían la fagocitación de IU), no se tuvo reflejos por parte de Podemos para potenciar más la figura de Garzón, que ahora queda a los pies de los caballos de su suegra.

He dicho.

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