Alcalde de Castroverde de Campos

Sobre el futuro del mundo rural

Los pueblos de Castilla y León generan una actividad escasamente rentable

15.04.2016 | 00:24
Sobre el futuro del mundo rural

Después de las elecciones y las mentiras de todos los partidos, olvidando algunos el medio rural y prometiendo, otros, desarrollo rural para nuestros pueblos y lucha contra la despoblación, cosa que en los pueblos ya no nos creemos pues tiempo ya se ha tenido de hacer algo, es el momento de poner los pies en el suelo y pensar y buscar un modelo de desarrollo, sostenible, como todo desarrollo debe ser, para que los pueblos de Tierra de Campos puedan tener un futuro mejor, realista frente a ideas nostálgicas e inviables.

Tenemos que ser conscientes, por un lado, que los puntos de mayor desarrollo industrial en nuestro país, son consecuencia de decisiones políticas en una grandísima parte y en Castilla y León hemos sido los grandes olvidados frente a otros territorios donde el Estado ha beneficiado la creación y desarrollo de un amplio abanico de tejido industrial.

Los pueblos de Castilla y León, llenos de labradores, ganaderos o artesanos, llevan a cabo una actividad económica que no da mucha rentabilidad, esto, unido al hecho de que hay amplias dificultades para que los jóvenes estén dispuestos a trabajar y vivir en el medio, lleva a que el herrero tradicional o a profesionales de estos sectores puedan desaparecer, así como, población asentada que se dedica a esto mismo.

Tenemos que entender que son hoy nuestros pueblos, que función cumplen y que posibilidades de futuro tienen.

Los nostálgicos de épocas pasadas, están muy bien para contar viejos recuerdos e historietas, está bien no olvidar, hay que mantener la memoria de nuestro pasado, pero hay que hablar en serio de las posibilidades de futuro.

Nuestros pueblos se han ido convirtiendo, en gran parte, en residencias secundarias, por poner un ejemplo: si en mi pueblo hay 350 viviendas habitables, el 50% son viviendas secundarias que solo se ocupan en época vacacional, la otra mitad está ocupada por pensionistas y por las pocas personas que se ocupan de la agricultura y la ganadería.

Ante esta situación yo propongo hacer dos cosas para que nuestras localidades no se mueran:

Buenos servicios en Sanidad, transportes, recogida de basuras, ocio y diversión. Es fundamental que los buenos servicios no se pierdan y concienciar que en los pueblos se puede vivir sin perder posibilidades con respecto a una ciudad, así podemos atraer al habitante de la ciudad, sus hijos y descendientes.

Hay que incorporar actividades nuevas y viables, planteándolo con unidad y buscando rentabilidad social, para esto hay que parar a los enemigos del medio, que existen y les conocemos, como son las excesivas trabas administrativas que nuestras normas establecen para iniciar un negocio, que hacen que los emprendedores vean muy difícil instalarse, mas en los pueblos.

También interviene la poca ayuda de ciertos cargos públicos y funcionarios para salvar estas trabas porque es muy normal que agricultores y ganaderos pasen mas tiempo en las oficinas que desarrollando su trabajo en el campo, es cierto que muchas veces el número de ellos es escaso, fruto también de la crisis económica pero considero que es necesaria una normativa mas sencilla y eficaz, así como, unos medios materiales y humanos suficientes para que una licencia se conceda en un plazo razonable en el tiempo.

Aparte de estas dificultades, se da el caso de que muchos de los que tienen que intervenir para que se pueda instalar una actividad en el medio rural, conocen poco este medio, no residen en él, el funcionario o cargo no vive ya donde trabaja, ni reside muchas veces en el medio rural, todos residen en la ciudad haciendo labor de despacho y desconociendo la realidad.

Si en gran parte el futuro de nuestros pueblos va a ser el de residencia secundaria, tenemos que intentar adaptarnos a esta circunstancia y hacer que los servicios sean acordes y de calidad, tanto para el que decide con valentía quedarse en su pueblo como el que solo va de relax, pues en caso contrario, los hijos y nietos de los que hoy vienen dejarán de hacerlo siendo el acta de defunción definitiva y convirtiéndose estos núcleos de población en caseríos con absoluta pérdida de relación entre vecinos y visitantes.

Opino que necesitamos menos cantos a nuestro pasado y mirar más al futuro buscando ideas.

Lo importante es saber que son realmente nuestros pueblos, que ni son, y es muy difícil que sean lo que fueron pero que si hacemos las cosas bien pueden tener un futuro prometedor, y para eso la primera condición es que las casas sigan siendo habitables aunque sea en parte del año.

Por algo se empieza:

Se debe ayudar a la rehabilitación con los ARI y los ARU. Mantener el Patrimonio y las costumbres. Facilidades de acceso a nuevos sistemas de comunicación como Internet.

Reflexionemos y no dejemos de luchar.

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