El aviso chino

Las autoridades chinas intentan, sin mucho control, impulsar una transición que cambie su modelo de crecimiento

08.01.2016 | 23:55
El aviso chino

Este 2016 no solo ha empezado con incertidumbre política (en España), sino que el colapso del mercado de valores de Shanghái ha alertado al mundo de que podemos adentrarnos en otra fase de la crisis (en este caso, centrada en los mercados emergentes). Como ha recordado el inversor George Soros, el clima actual tiene similitudes con 2008, cuando se produjo la caída de Lehman Brothers. Pero, ¿qué está sucediendo para que la segunda economía mundial se tambalee y repercuta en el resto del planeta?

La razón se encuentra en que las autoridades chinas intentan, sin mucho control, impulsar una transición que cambie su modelo de crecimiento: de estar basado en inversiones, industria y exportaciones a otro fundamentado en el consumo y los servicios. Y los resultados son visibles (con aumentos del gasto del 10% anual), pero con el lastre de que muchas empresas elevaron su inversión hasta niveles en los que el consumidor (muy endeudado) no ha podido responder, por lo que las fábricas se han quedado sin demanda para devolver el crédito contraído.

Además, el entorno mundial tampoco ha ayudado: el regreso de EE UU a tipos de interés positivos está perjudicando a China (con su moneda, el yuan, en continua devaluación? lo que impulsa las fugas de capitales) y a otras naciones emergentes, que basan su crecimiento en las materias primas (también en claro desplome, como el petróleo: al pasar, en año y medio, de 115 dólares por barril a menos de 35, se han lastrado gravemente los ingresos de unas economías tan dependientes).

Esta situación está generando un cóctel de difícil digestión para los inversores. La duda está en si los banqueros centrales (como ha sucedido los últimos ochos años) aún tienen margen de maniobra para evitar la entrada en una nueva recesión global.

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