Hermanos Guadalfajara

Una treintena de miembros de la familia zamorana destacaron en cargos de gran importancia en el siglo XVIII

04.01.2016 | 00:08
Hermanos Guadalfajara

Encontramos en el siglo XVIII una familia de treinta hermanos que enriquecieron la Historia de Zamora e incluso la de España, ya que varios de estos hermanos, nacidos en Zamora, destacaron por sus meritorias profesiones.

En el Archivo General Militar de la Defensa, se encuentran registrados, por diversos motivos, Antonio Guadalfajara (expediente matrimonial 1762), Francisco Guadalfajara en 1786; Prudencio Guadalfajara, teniente general, en 1794; Tomás Guadalfajara, en 1773. De este Archivo y de algunas biografías comprobamos que en esta numerosa familia hubo ilustres militares, de los que destacó principalmente Prudencio Guadalfajara, que heredó el título de I conde de Castroterreño de su padre Melchor Antonio de Guadalfajara Eraso y Nieto; recibió la Gran Cruz de Carlos III por su destacada intervención en la Guerra de las Naranjas (la Guerra de las Naranjas fue un breve conflicto militar que enfrentó a Portugal contra Francia y España, en el que Napoleón conminó a Portugal para que rompiese su alianza con Inglaterra y cerrara sus puertos a los barcos ingleses. Implicó a España cuando gobernaba entonces el ministro Manuel Godoy). En 1818 recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica. El marqués de las Amarillas (duque de Ahumada) lo nombró comandante general de la Guardia de Alabarderos (función palaciega); fue ministro de la Guerra en 1835; senador electivo por Zamora en 1837. Murió en Madrid cuando contaba 99 años de edad.

En sesión inaugural para fundar la "Sociedad Económica de Amigos del País", celebrada en la Sala Capitular del Consistorio de Zamora, el 19 de febrero de 1778, comprobamos que actuaba como secretario el coronel Vicente de Guadalfajara. En aquella sociedad creada para el desarrollo económico, formaron parte con cargos directivos varios de los hermanos Guadalfajara. Esta institución tenía como objetivos promocionar la Industria y la Agricultura, estableciéndose premios para estimular el trabajo y la investigación. La fabricación aumentó en el año 1778 y siguientes con la instalación en la capital zamorana de manufacturas de encajes y blondas. En aquellos tiempos llegaron a existir más de trescientos telares en la provincia, cuatro fábricas de loza en la capital y ocho alfarerías en Pereruela, Villaseco, Muelas y Moveros. Como distintivo de los socios de la entidad se creó una medalla que en el anverso tenía un haz de espigas y una vid, con el lema: "La verdadera riqueza", y en el reverso una alegoría de la Industria, con el lema "Subsistencia y población".

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