Las Edades, una buena ocasión para todos

Toro ofrece al visitante unas oportunidades que van mucho más allá de la visita a la Colegiata

04.12.2015 | 09:32
José Luis Martín

Llegó la buena noticia, causa de alborozo para nuestra provincia: El próximo año la ciudad de doña Elvira será la flamante sede de las Edades del Hombre. Por fin se han cumplido los anhelos de todos los zamoranos. Se formó un frente común para pedir esa oportunidad y personas e instituciones se unieron en la demanda. No solo fueron los inmediatamente interesados -los toresanos- quienes pidieron con insistencia; zamoranos de toda la provincia -residentes en ella y también residentes en otros lugares- unos con escritos y otros con alguna otra manifestación, clamaron, apelando a la esplendorosa historia pasada y también a la vigorosa realidad actual, hasta que quien podía hacerlo concedió que la fausta nueva fuera realidad.

Lo más importante se ha conseguido: la maravilla de la Colegiata de Toro añadirá a su innegable importancia la espléndida riqueza de albergar el principal lugar beneficiado con la monumental exposición de la inmensa abundancia artística que existe difundida por toda la provincia. Después de contemplar en su interior las maravillas de toda la provincia, el remate impresionante será la admiración del imponente Pórtico de la Majestad, que trasladará al visitante al que habrá admirado en la catedral de Santiago de Compostela. Los que lo hemos contemplado, casi a diario, en sus tiempos pasados tendremos la oportunidad de disfrutar la belleza añadida recientemente con su exquisita restauración. Nos lo han dicho y esperamos con ilusión viajar en primavera a nuestra amada Toro para sumarnos a los que disfruten con toda la riqueza reunida por Las Edades del Hombre.

Pero sabemos que no va a quedar todo -ni mucho menos- en visitar la Colegiata. Nos consta que recubrirá su magnificencia el cuidado que se ha puesto en hacer más presentables, si cabe, otras magníficas iglesias de la localidad. El románico de ladrillo, tesoro patente en las magníficas muestras de San Lorenzo y San Pedro, mostrará su belleza al visitante. Y todo esto se unirá al valor innegable que ostentan otras iglesias de la localidad. Y no es despreciable el tesoro monumental que encierra la Ciudad de las Leyes, sembrada toda ella de palacios antiguos, que acreditan su pasado esplendor de ciudad alojamiento de reyes y numerosos nobles. Como otras ciudades españolas que están en la memoria, ya no es Toro capital de provincia y tampoco morada de reyes; pero ahí están las casas que albergaron a la nobleza de aquellos tiempos y, también, no solo a su reina Elvira, sino a Reyes de Castilla que lo fueron de España. Ya el mismo Alcázar, destinado para recibir a los visitantes, ofrece una grandiosidad que no desmerece ante otros castillos de nuestra nación. Y sorprenderá al viajero la abundancia de escudos que realzan numerosísimas mansiones casi insignificantes en su aspecto exterior.

Hay gran esperanza en que Las Edades del Hombre proporcionarán empuje económico a Toro, como sede del interesante acontecimiento. Pero también servirán para beneficiar a la capital de la provincia y a otras poblaciones; incluso a localidades que se hallan distantes de la Ciudad de las Leyes. Servirán de atractivo significativo las artísticas aportaciones que tales lugares llevarán a Toro por la ocasión. Toda la provincia se transformará en amplia sede de Las Edades del Hombre y hará gala de sus innegables riquezas de paisaje, gastronomía y hospitallidad. No es pasión de zamorano: todos los forasteros que han recalado por Zamora se hacen lenguas de lo bonita que es nuestra provincia, de los monumentos que hay en infinidad de pueblos, por pequeños que sean, de los ricos productos que hacen de la gastronomía zamorana una de las mejores entre las muchas que hay en España y de la bonhomía de sus gentes, cuya familiaridad invita a volver. Por eso Las Edades del Hombre debe constituir el principio de una frecuente repetición de visitas a Toro, a Zamora capital y a los bellos pueblos de toda la provincia. ¡Lástima, una vez más, que el AVE no tenga estación en esa bella ciudad! Pero una buena comunicación que salve los treinta kilómetros que la separan de Zamora podrá paliar la falta de atención que Renfe ha tenido con una ciudad que bien merecía mejor trato. ¿Podría Renfe hacer un esfuerzo y buscar una solución, por ese año al menos (por ejemplo un enlace rápido desde Medina a la estación de Toro), en atención a Las Edades del Hombre?

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