Buena jera

Una de marcianos

La erosión en la presa de Ricobayo viene a confirmar que los zamoranos procedemos de Marte

04.10.2015 | 00:05
Una de marcianos

El pasado lunes, este periódico aseguraba en su página 20 que "un grupo de geólogos e investigadores considera la erosión del agua en la presa de Ricobayo como un ejemplo "para entender la morfología" del planeta Marte". La noticia me impactó. ¡Mira que la Tierra es grande, ancha y profunda, y resulta que para compararla con el vecino Marte hay que venir aquí, a orillas del Esla, entre farallones, quebradas y arribanzos! Tras leer y releer la documentada información, se me iluminó la bombilla y entendí, en un fogonazo propio de "El Aleph" de Borges, las claves de nuestra historia y de todo lo que ha acontecido por estos lares desde que el mundo es mundo. Vi claro su origen y desarrollo; sus causas y desenlace; las razones de su idiosincrasia y de sus particularidades? en fin, todo, todo, todo resumido en una frase concluyente, definitiva: los zamoranos procedemos de Marte, somos marcianos.

La verdad es que, vista la evolución de esta tierra y lo que nos ha pasado y nos está pasando, uno intuía algo parecido, aunque no tan drástico. Lo de Ricobayo no ha venido sino a confirmarlo y a certificar, por si quedaban dudas, que si alguien quiere saber cómo es Marte, solo tienen que darse un garbeo por estos pagos. Y se dará cuenta de que lo de la erosión es únicamente un detalle, un pequeño reflejo. Lo de la "marcianidad" abarca muchos más aspectos de nuestra personalidad individual y colectiva. ¿Cómo explicar si no que seamos cada vez menos y más viejos, pero oigamos a nuestras autoridades que todo va muy bien y, encima, sigamos votando a los mismos? Pues eso, porque somos marcianos. ¿Cómo entender que se hable de la necesidad de contar con empresarios y emprendedores y, a la vez, ser una de las provincias donde más trámites se necesitan para abrir un negocio? Pues eso, porque somos marcianos. (Un inciso: para poner en marcha una empresa en Castilla y León se precisa el triple de papeleo que en Portugal, el doble que en Francia o Italia y cinco veces más que en Eslovenia; como nos sobran empresas?).

Con la Historia, la Cultura y el Arte ocurre tres cuartos de lo mismo. ¿Cómo fue posible que a las poderosas y casi invictas legiones romanas les sacudiera tanto y tan seguido un pastor sayagués criado lejos de las enseñanzas bélicas? Pues eso, porque somos marcianos. ¿Cómo explicar que Sancho de Castilla, que había vencido sin despeinarse a los reyes de Galicia y de León, viniera a caer aquí, en una simple ciudad por muy amurallada que estuviera y por muy ariasgonzaloda que se urracara? Pues eso, porque ya por entonces éramos marcianos.

Suele sorprenderse el personal foráneo ante la gran cantidad de maravillosos poetas y excelentes escritores que da esta tierra y ante la extraordinaria cosecha, renovada generación tras generación, de pintores, escultores y artistas en general. Cuando les cuentas que venimos de Marte, que Zamora y el planeta rojo son como dos gotas de agua, mueven la cabeza en ademán de aceptación y resignación para añadir eso de "ahora lo entiendo".

Claro que no todo va a ser tan fácil y tan diáfano. La vinculación estrecha con los marcianos puede traernos complicaciones con la Iglesia. ¿En qué quedarían los milagros de la Virgen del Tránsito, del pez y el anillo de san Atilano, de la culebra de la ermita del Carmen y del vuelo de las Sagradas Formas cuando el Motín de la Trucha si se demostrara que somos marcianos y que para los extraterrestres nada es imposible como ya demostró aquel entrañable ET? Aunque lo sobrenatural ande últimamente de capa caída, todavía hay mucha gente que cree en ello y mucha más que prefiere no planteárselo para no buscarse complicaciones anímicas ni cuestionarse aquello que ha aceptado siempre a ojos ciegas. Todo se arreglará.

Al margen de estas disquisiciones, parece claro que la relación Ricobayo-Marte podría ser aprovechada para, por ejemplo, fomentar el turismo y lograr que las próximas películas de marcianos se rueden por aquí. ¿Se imaginan la zona de Muelas del Pan llena de guerras de las galaxias, elfos, enanitos sabihondos, soldados con orejas puntiagudas y princesas disparando rayos láser? Ahí tienen un buen campo de acción los numerosos departamentos que se ocupan (o eso dicen) del turismo.

Y si tras todas estas elucubraciones no están convencidos de nuestra procedencia marciana, miren hacia la política. Izquierda Unida se dio un batacazo en España, pero logró la Alcaldía de Zamora. El PSOE andaba tambaleándose, pero se hizo con los bastones de mando en Benavente y Toro. ¿Somos o no somos marcianos?

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