16 de enero de 2018
16.01.2018
La Pizarra

Crecer en el extranjero

"El racismo que por desgracia aún prima en el mundo, desaparece al ir de Erasmus" - "Gdansk es una ciudad muy turísitica y con muchas actividades de ocio"

17.01.2018 | 00:46
La estudiante de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Zamora (segunda por la derecha) junto a un grupo de amigas.

Pedir una movilidad Erasmus es una gran decisión que no lamentarás nunca. Significa conocer nuevas culturas, nuevas técnicas y metodologías de estudios, nuevas puertas que abrirán más tu mente. En definitiva, "echar a volar".

Viviendo en Gdansk he podido comprobar con mis propios ojos lo difícil que es estar en un país que no es el tuyo y donde hablan una lengua totalmente desconocida para ti. En un mundo donde todavía prima el racismo -por desgracia- cuando vas de Erasmus desaparece. Somos cientos de jóvenes de diferentes partes de Europa en busca de una misma meta. Es una unión que no puede describirse, todos estamos en esa misma situación.

En el ámbito de los estudios, existen algunas diferencias. En mi caso, la mayoría de asignaturas que escogí son prácticas. Aquí trabajamos mucho en grupo, aportándonos diferentes ideas los unos a los otros. Otra gran diferencia con respecto a la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Zamora es que se puede tener una única asignatura en un día, de cuatro horas de duración. Puedes avanzar con tu trabajo y mostrárselo al profesor y, en el caso de tener errores, tienes una semana para poder corregirlos. Está muy bien, pero resulta demasiado pesado y monótono cuatro horas de una misma clase. Al final se pierde la dinámica y tu mente termina en otro sitio.

No existe ningún problema de comunicación entre el profesor y los estudiantes Erasmus. Normalmente hablan inglés todos y también tenemos un asistente. Además, siempre puedes preguntar a cualquier compañero de clase, ya que el 85% de los alumnos de mi escuela hablan inglés fluido. En España la mayoría de los estudiantes no tenemos el nivel de inglés que tienen aquí.

En clase no coincido con ningún español, por lo que la única forma que tengo de relacionarme con mis compañeros es a través el inglés. Esto está muy bien para mejorar mi nivel, pero he de decir que me resulta frustrante querer expresarme con alguna "frase hecha" y no saber cómo se traduce.

La Escuela de Arte de Gdansk realiza muchas actividades para los estudiantes Erasmus: excursiones a otras ciudades, visitas a museos o guías turísticas por la ciudad. Y todo lo paga la escuela. Creo que es una buena forma de fomentar la cultura, y más una cultura desconocida para todos nosotros.

Como solo hay clases de martes a jueves, tengo bastante tiempo libre para viajar. Desde Gdansk resulta muy barato desplazarse, tanto en transporte público, como en tren o en avión. Si te gustan los museos, Gdansk es tu ciudad. Está repleta y uno de los más importantes es el dedicado a la Segunda Guerra Mundial, donde se conoce cómo la ciudad de Gdansk quedó completamente destruida y todo lo que conllevó recuperarla.

Tampoco faltan unas buenas comidas con los amigos. Polonia es muy barata en casi todos los ámbitos, también en la gastronomía. He podido degustar varias comidas típicas. Dos de mis favoritas han sido el "zurek", que es una especie de sopa dentro de un bollo de pan, y los famosos "pierogi", una especie de empanadillas hervidas y después fritas.

Gdansk es una ciudad muy turística y con muchas actividades de ocio para los jóvenes. También hay muchas discotecas y pubs donde poder tomar unas cervezas con los amigos, conocer gente nueva y disfrutar de un buen ambiente.

Si todavía estás dudando en pedir la beca Erasmus o no, vuelve a leer todo de nuevo. No te voy a engañar, cuando llegas aquí solo, sin entender nada, es duro, muy duro. Pero ahí está la gracia, en ir resolviendo poco a poco todos los acontecimientos que te vayan surgiendo a lo largo de tu estancia.

Todo es un oasis al principio: buscar un piso, encontrar compañeros, coger un tranvía o hasta ir a comprar. Pero es lo que te va a hacer madurar como persona y darte cuenta de lo afortunados que somos en casa y qué poco lo agradecemos.

En definitiva, que no te de miedo viajar solo, conocer mundo. Vas a escuchar tantas historias y tantas formas de vida diferente a la tuya que van a enseñarte a valorar todo lo que realmente importa. Y lo más importante, vas a diseñar tu propio camino, tú eres quien guía tus pasos. La mayor satisfacción que vas a poder tener en tu vida: sentirte muy pequeño en un país tan enorme, y, poco a poco, crecer.

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