20 de marzo de 2018
20.03.2018

Sanidad pide a los médicos abandonar 175 prácticas que no aportan beneficios

Diversos estudios avalan que entre el 20 y el 25% de las pruebas clínicas no tienen valor y pueden causar daño

22.03.2018 | 00:07
Sáez Aguado, informa de la puesta en marcha de la campaña "No hacer".

Muchas veces en medicina menos es más, y en esta dinámica ha entrado la Consejería de Sanidad que ha pedido a los médicos abandonar hasta 175 prácticas habituales que no aportan utilidad ni beneficio al paciente, consumen recursos económicos, tiempo e incluso podrían causar daños. Lo dicen las sociedades científicas y diversos estudios internacionales que arrojan que entre el 20 y el 25 por ciento de las prácticas clínicas que se realizan no añaden valor.

Así lo explicó ayer el consejero del ramo, Antonio María Sáez Aguado, durante la presentación de una campaña dirigida a los pacientes que lleva por lema "Si no es necesario, puede hacer daño" y que se centra tanto en la realización de pruebas como en el consumo de medicamentos, en especial, los antibióticos.

Sacyl ha incluido como uno de los objetivos prioritarios de su Plan Anual de Gestión para 2018 esta estrategia del "No hacer", que forma parte de las políticas de calidad y seguridad de los pacientes, y que buscan asegurar una atención homogénea, independientemente de donde vaya a ser atendido el paciente. En estos momentos, el 80 por ciento de los centros de salud y el 66 por ciento de los servicios hospitalarios han priorizado ya dos recomendaciones como compromiso anual y punto de partida, para ir aplicando de forma paulatina el resto de las 175 medidas que les afectan.

Sáez Aguado explicó que la medida no es exclusiva de Castilla y León, sino que cuenta con el respaldo de 48 sociedades científicas que llevan ya cinco años trabajando en el proyecto del Sistema Nacional de Salud (SNS) "Compromiso por la Calidad de las Sociedades Científicas en España", que pretende disminuir la utilización de intervenciones sanitarias innecesarias, es decir, que no han demostrado eficacia, tienen efectividad escasa o dudosa, no son coste-efectivas o no son prioritarias; así como evitar la yatrogenia secundaria, es decir, las reacciones adversas como consecuencia del un tratamiento o del uso de determinados medicamentos; reducir la variabilidad en la práctica clínica, y crear cultura de uso adecuado de los recursos sanitarios.

El consejero incidió en que este proyecto debe contar con la implicación de todos, tanto de profesionales como de pacientes, ya que muchas veces se prescriben pruebas porque lo solicita el paciente, hasta en un 47 por ciento de las ocasiones; porque éste persiste, en un 45 por ciento, y pese a que cuando se le explica el valor del proceso, el 70 por ciento entiende que no son necesarias. En todo caso, Sáez Aguado entonó el "mea culpa", y reconoció que también muchas veces los profesionales ejecutan una "práctica garantista o defensiva" ante una reclamación. Otras prácticas, dijo, se prescriben por rutina, porque forman parte de la tradición práctica de médicos y enfermeros, aunque llevan años que no están recomendadas.

Un 34 por ciento de estas prácticas están relacionadas con la prescripción y uso de medicamentos; en un 17 por ciento, con pruebas de laboratorio; casi otro 17, con radiología, y en un 7,4 por ciento, con prescripción de antibióticos.

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