Cerámica que es arte

Carlos Pérez Macho, cofundador de Manus Artis, organiza en Camarzana talleres para enseñar la técnica del "rakú", una disciplina oriental de cocción del barro

07.01.2016 | 06:10
El ceramista Carlos Pérez Macho con diversas piezas elaboradas con la técnica "rakú".

Una antigua técnica oriental aplicada a la ornamentación del barro y que debe su denominación "Rakú" al placer, a la felicidad, al goce y al espectáculo es ejercida por el ceramista alistano Carlos Pérez Macho en sus talleres temáticos organizados en el Auditorio de Camarzana de Tera.

Este cofundador de "Manus Artis", colectivo de galeristas que ha tomado el relevo de RegalArte, organiza los talleres de cerámica con la técnica "Rakú" en Camarzana aprovechando las citas organizadas por esta asociación de artesanos.

Más de 8 años lleva Carlos Pérez Macho aprovechando esta técnica utilizada en las antiguas civilizaciones china y japonesa en las que tanto en fiestas como en reuniones de abolengo, después de fabricar pequeños recipientes en forma de vaso (vasos y tazas de te), los decoraban con óxidos y se efectuaba una monococción en unos hornos de leña. Desde su taller creativo en Cabañas de Aliste el artesano y galerista Pérez Macho viene impartiendo sus conocimientos adquiridos a través de talleres en vivo con esta técnica para Ayuntamientos, asociaciones y empresas.

Baja temperatura

El "Rakú" es una técnica cerámica de baja temperatura (900º a 1000º), explica Pérez Macho aludiendo a las altas temperaturas que requieren otras técnicas de cocción. Las piezas, vasijas, platos, etc., se sacan del horno con pinzas especiales en el momento en que el esmalte ha alcanzado su punto de fusión y se introducen luego en recipientes con hojas, serrín, virutas, papel e incluso trapos empapados en aceites. A continuación se cierran herméticamente, las piezas candentes provocan la combustión de estos elementos y crean en el interior de los recipientes una atmósfera reductora que llega a producir toda una serie de efectos especiales sobre la superficie de los esmaltes. Para interrumpir el proceso reductor se sumergen las piezas aún calientes en agua.

En esto consiste la técnica Raku, en la reducción de los materiales. El cambio químico originado por la pérdida de oxígeno se conoce con el nombre de reducción (Rakú) y, por su efecto, los materiales reducidos cambian de color formando unas irisaciones metálicas.

Para el ceramista artesano y creativo, Carlos Pérez Macho, "Rakú" es también "todo un espectáculo" argumentado que el ceramista realiza toda una serie de acciones cuyos elementos determinantes son la tierra, el fuego y el agua, tres elementos que constituyen la esencia y la vida del hombre.

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