In memoriam: Barrera en el cielo para Casto
Casto López Cañibano, fallecido la semana pasada, ha sido veterinario en la plaza de toros de Zamora, entre otras, durante décadas, y el "culpable" de que subiera su nivel de exigencia. Tal ha sido su peso en el mundo de la tauromaquia zamorana que con su féretro cargaron varias personalidades del ámbito taurino
Integridad, seriedad y rigor. Mucho se ha escrito estos días sobre Casto López Cañibano, que falleció la semana pasada, y sobre su trayectoria y desempeño profesional como jefe de los servicios territoriales de Medio Ambiente y de Sanidad de la Junta de Castilla y León. Pero, si se pregunta por su trabajo como veterinario en las plazas de toros, los tres adjetivos que dan comienzo a estas líneas son los que más se repiten entre los que le conocieron en este ámbito.
López Cañibano formó parte durante unas tres décadas del equipo veterinario de la plaza de toros de Zamora, donde todos coinciden en asegurar que fue una de las piezas clave para que el nivel de rigor y exigencia en la presentación de los toros subiera en el coso zamorano.
Su compañero en el equipo durante 30 años, Rafael Diego, asegura que todo lo que sabe de toros se lo "enseñó Casto". "Era una persona muy seria haciendo toros, fue el que contribuyó a que el nivel de la plaza en unos años fuese un poco mayor. En todo el ámbito ganadero y taurino, tenemos la fama de que tenemos un poquito más de exigencia que plazas semejantes y que les ganamos en presencia", indica.
El otro miembro del equipo veterinario de la plaza, Francisco de Dios, apunta que "el reglamento lo aplicaba con un rigor muy de cara al público, pensando en él principalmente, en cuanto al trapío de los toros, en función de los encastes, que correspondía a una plaza de segunda categoría". Y asegura que la exigencia en la presentación y la integridad de los toros, Casto López "lo llevaba a rajatabla".
Ambos recuerdan una anécdota "muy sonada": el rechazo de una corrida de Victorino Martín para la plaza de toros de Zamora —y otra de Palha—. "Eso sólo lo haces estando con personas como él porque no es fácil con esas presiones", dice Rafael Diego. " Tuvimos el criterio unánime los tres y se rechazó", señala De Dios.
López Cañibano actuaba en la plaza "como era: un tío recio e íntegro. Y defendía bajo todo punto de vista el papel independiente y también austero y un poco el segundo plano que tenemos los veterinarios, pero haciendo la función. Siempre nos inculcó que había que ser poco visibles, en el sentido de que tomábamos decisiones complicadas", cuenta Rafael Diego de quien, "si algo llevaba mal de ser jefe de servicio, era no poder hacer toros. Aun no estando en el equipo, venía con nosotros a hacer el reconocimiento como uno más y venía desinteresadamente. Nunca dejó la plaza, aunque sus obligaciones como jefe de servicio le impedían estar actuando".
Y ambos veterinarios coinciden "Casto era un buen compañero".
"Lo que más destaco de él es la seriedad que tenía en su trabajo y que no se casaba con nadie, era una persona íntegra" y que siempre estaba dispuesto a ayudar ante cualquier duda, dice el delegado de la autoridad en la plaza de toros de Zamora, Manuel Alejandre, quien cuenta que siempre veía los festejos de la feria taurina de San Pedro a su lado. "El año que viene, lo voy a echar de menos".
López Cañibano también aplicó su rigor en la plaza de toros de Toro. Como recuerda José Luis Prieto, concejal encargado de organizar la corrida de reinauguración del coso en 2010 y quien fue a la ganadería Jandilla a embarcar las reses para el festejo, cuando llegó allí, el veedor de Morante y Cayetano —anunciados en aquel cartel— "quería hacer algunos cambios" en los toros reseñados.
"Yo me opuse y Borja Domecq, el dueño de Jandilla, me preguntó cuántas jaulas tenía el camión, le dije que nueve y me dijo: súbete nueve toros porque aquí en la finca estás un poco fuera de tu terreno y, en la plaza de toros, tenéis nueve para elegir y vas a estar más respaldado. Había un toro que bajaba mucho de la corrida; cuando llegué a Toro y estuve con el equipo veterinario y me preguntaron cuántos toros había subido, dije que nueve y se extrañaron. Casto me preguntó el motivo y le insinué ‘falta de trapio puntual’; lo leyó perfectamente y a él también le pareció que aquel toro no tenía trapio suficiente, aunque esta fuera una plaza de tercera y fuera una corrida de figuras, y el equipo veterinario decidió que ese toro no entraba en lo que se enlotaba para el sorteo", recuerda Prieto, que asegura que "no es que beneficiara al Ayuntamiento, sino que veló por la integridad de la Fiesta ".
"Compartí con él muchas veces toros en Zamora, aparte de una vez que fuimos miembros del jurado de la corrida concurso, y estar con él en los toros daba gusto porque, en cuanto los veía salir, ya sabía lo que había, los veía muy bien", asegura Prieto.
"Él era defensor de la pureza de la Fiesta, de hacer las cosas bien, que él decía. Creo que tenía un sentimiento de ser veterinario como cuidar al animal, pensando, efectivamente, que es la clave de la Fiesta Nacional; él estaba convencido de que el toro era la clave, los toreros van y vienen, pero, si se empieza a sospechar de la pureza del toro, la Fiesta Nacional se caía, por eso él era partidario de cuidar muchísimo el toro", explica Celedonio Pérez, uno de los fundadores del Foro Taurino de Zamora y ex redactor jefe de LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA.
Sus compañeros en el equipo veterinario de la plaza de toros de Zamora destacan también su participación en congresos y cursos. "Casto siempre fue una fuente de formación y de que hiciésemos cursos en el Colegio de Zamora para formar a los veterinarios. Tenía muchísimo interés en aumentar la formación taurina de la población, pero, sobre todo, de los veterinarios", indica Rafael Diego. También lo hizo como promotor y ponente en jornadas de AVET y en congresos mundiales taurinos.
Y, también, en su labor de colaboración con el Foro Taurino de Zamora. Expresidentes del FTZ, como Luis Miguel Alcón, destacan de él que ha sido "muy solidario y muy taurino, muy aficionado. Siempre nos ha mostrado su apoyo, nunca nos ha dicho que no, era recurrir a él y sabíamos que era un recurso seguro".
También lo fue, casi en la sombra, en dos de los grandes acontecimientos taurinos más recientes en la provincia, como la organización del I Encuentro Internacional de Capellanes y Sacerdotes Taurinos —de cuyo comité organizador formó parte— y la visita posterior de la infanta Elena a la provincia para recoger las conclusiones de aquel congreso.
De aquellas actividades, el presidente de la Asociación Internacional de Tauromaquia, William Cárdenas, o el padre Víctor Carrasco destacan características como su "bonhomía" y su actitud "colaborativa". "Mi relación con él se remonta a la época en la que estábamos luchando por la defensa de la tauromaquia con las declaraciones como Patrimonio Cultural Inmaterial que tuvieron su punto de partida en Zamora; concretamente, en la ciudad de Toro, y que se extendió por la provincia como un reguero de pólvora", dice Cárdenas.
Los ganaderos de "Toros Villalpando", José Fernández y Jesús Alaiz, destacan: "Cuando se enteró de que habíamos cogido lo bravo, se preocupó mucho y se puso en contacto con nosotros para echarnos una mano en lo que quisiéramos. Era una persona íntegra y en todos los sitios en los que ha estado trabajando ha demostrado cómo es y la humanidad que tenía", apuntan.
"Tenía muchas inquietudes y era muy buen aficionado a los toros, así que siempre teníamos de qué hablar, cada uno con su opinión", dice el torero Pascual Mezquita.
Por su parte, el representante de la Asociación Internacional de Tauromaquia en Castilla y León, Francisco Pérez-Moro, asegura que, entre los "grandes méritos" de Casto López Cañibano está haber conseguido, junto al resto de los miembros del equipo, "elevar el nivel de exigencia del toro en Zamora y mantenerlo durante años. Su sola presencia era muchas veces suficiente para contener y encauzar las posibles diferencias que pudieran surgir".
"Tuvimos la oportunidad de realizar aportaciones serias e importantes al reglamento de Castilla y León ‘desde la barrera’. Y hay proyectos importantes que en breve verán la luz y que también llevarán una parte de su trabajo. Estoy seguro de que, desde el cielo, disfrutará de ellos como disfrutó de tantas tardes de toros a lo largo de su vida".
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