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Óscar Gómez del Estal, poeta y traductor :"Agustín García Calvo me hizo comprender muchas de las mentiras de la realidad"

"Que los versos encuentren a quienes quieran leerlos, se emocionen o se reconozcan en ellos"

Óscar Gómez con las dos ediciones de su poemario.

Óscar Gómez con las dos ediciones de su poemario. / CEDIDA

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Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

Zamora

Óscar Gómez del Estal Villarino reedita una edición ampliada del poemario "Redemisere", Premio Complutense Blas de Otero de Poesía de 1996, concedido por la Universidad Complutense y su Facultad de Filología. El volumen recoge varios poemas inéditos entre ellos un retocado por el pensador Agustín García Calvo y otro a título póstumo a Basílides Gómez del Estal, el padre del autor del que no pudo despedirse.

¿Por qué reeditar ahora "Redemisere", treinta años después de su publicación original?

La idea me vino en 2023 por una casualidad. Quería regalarlo y tuve que buscarlo en Internet porque no tenía ningún ejemplar. Se encuentra en librerías por pocos euros, pero en una lo vendían por casi 400 y eso acabó por moverme. Aquella edición de la Complutense no se vendía, algo que siempre me pareció de lo más emotivo del premio. Para mí la poesía, como el agua, la luz o el amor, no debería venderse sino darse. Y ya puestos, decidí añadirle más poemas.

El lector ¿qué va a encontrar en esta nueva edición?

La primera tenía 31 páginas y esta alcanza las 214. Primero incluyo en el "Redemisere" original poemas de esos años, del 86 al 94, que no incluí por diversos motivos. Era la víspera de que se acabara el plazo del premio y al convertirlos a otro programa daban fallos. Otros resultaban demasiado íntimos o poco propios para presentarlos. Además, añado poemas posteriores junto a adelantos de libros propios y traducidos. Hay un especial cuidado en mantener el espíritu original y que los poemas fluyan como un río o poema-río.

Usted mantuvo una relación de amistad con Agustín García Calvo. ¿Este poemario tiene algo del alma inconformista del ilustrado zamorano?

Supe de Agustín, a finales de los 80, por artículos en prensa que guardaba mi padre y libros como "Manifiesto de la comuna". También le escuchaba en su programa de Radio 3. El verano del 96 empecé a ir a las sesiones que impartía en el ocupado Cuartel Viriato, en la Escuela de Sabiduría Popular, y desde entonces le acompañé en muchas charlas, tertulias y en el Ateneo de Madrid. Lo tuve y lo tengo por el maestro que me hizo comprender muchas de las mentiras de la realidad, alguien con quien el sentimiento y pensamiento brotaban libres y fundidos. Ese verano de 1996 le di el poemario fotocopiado sin decirle nada del premio y él, poco amigo del verso libre o experimental, me lo comentó días después para añadir: "Pero el mensaje está bien". Pasado el tiempo, le enseñé algunos sonetos, él me indicaba qué versos fallaban y yo probaba hasta que salía un buen endecasílabo. Había dos que no presenté al premio porque recelaba que tuvieran algún fallo. Me emociona recordar que el propio Agustín retocó con brillantez y soltura algunos versos del "Soneto del actor" y unas semanas después me lo entregó mecanografiado para mi sorpresa y algo de rubor. Publico su versión entre las dos mías, la que corregí en 1998 y la que compuse con 17 años.

Óscar Gómez del Estal

Óscar Gómez del Estal. / Cedida

Las particularidades ortográficas de sus poemas, ¿guardan relación con la forma de escribir de García Calvo?

Puede que algo sí. A los poetas nos gusta escribir apegados al habla común. Ya Juan Ramón Jiménez escribía las "g" guturales con "j". Agustín excluyó la "x" de sus escritos cuando corrientemente no se pronuncia, antes de oclusiva, y escribía precisamente “escluyó” o “istante” o “istituto”. Yo a tanto no llego, algo pesa la academia, pero sí que acentúo un poco siguiendo la pronunciación como él. Paso de la regla que dice que los monosílabos llevan tilde para diferenciarlos de otro igual y escribo "tí" con acento, como "mí".

Hay un homenaje a su padre y poemas a su hijo Raúl Basílides.

Mi padre, muy querido en Granja de Moreruela, era un zamorano de pro vinculado a la cultura y al que se recuerda por ser alguien cercano a la "gentica", como decía. Pensé cerrar el libro con un soneto escrito en noviembre del 99 con el dolor de su repentina y tan cruel como incomprensible muerte. No llegué a despedirme de él y era un poco el abrazo que no pude darle. Se publicó en LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA en la primavera del 2000 en un homenaje al que aportaron su verbo García Calvo o Jesús Hilario Tundidor. Luego decidí añadir un guiño al renacimiento que supone haber sido padre, con unos poemas entre canturreados y escritos a mi hijo Raúl de bebé, nacido a los dos años justos de la pérdida de mi padre, el mejor regalo que he tenido en esta vida y por el que nunca doy gracias suficientes.

Hay muchas y variadas traducciones en el libro. ¿Qué papel tienen?

Dar a conocer esa faceta y dialogar con otras voces. Hay versiones rítmicas de poemas de Pessoa y una muestra de la edición bilingüe que preparo de "Mensagem". La voz que más destaca, con un ensayo y dos poemas, es la de Anna Lætitia Aikin, escritora inglesa de la época de la Revolución Francesa. Uno de los poemas, "Los Derechos de la Mujer", replica a la "Reivindicación de los Derechos de la Mujer" de Mary Wollstonecraf con una inteligente arenga en la que se pueden intuir tintes de ironía. Termina con una emocionante defensa del amor mutuo y trae una sensibilidad y una perspectiva muy valiosas y desveladoras de ese momento en que acaso aparece de forma declarada el feminismo.

No me van los "ismos" y procuro reflexionar fuera de la trinchera, desde otro sitio, a distancia

¿Es un guiño al feminismo?

No sé si un hombre puede unirse al feminismo, discurso inspirador donde los haya y que ayuda a comprender el mundo. No me van los "ismos" y procuro reflexionar fuera de la trinchera, desde otro sitio, a distancia. A la vez, cómo cuesta ponerse en el lugar del otro, y más de la otra. Y mira que hombres y mujeres somos lo mismo. No existimos por separado, algo que suelen ocultar u olvidar segregacionistas rancioeclesiales y el feminismo que defiende espacios sin hombres al considerarlos problemáticos. Acaso no somos conscientes de lo enraizado del sometimiento de la mujer y la ley del fuerte, pero en el auge del autoritarismo se llega a percibir que no se sabe dar ni recibir ese mensaje de dignidad y libertad. Hablan del péndulo, del cansancio ante ciertos argumentos, de la poca enjundia de las políticas progresistas… pensemos en lo que se hace o deja de hacer para que los jóvenes, en particular ellos, sean más de derechas.

Algunos poemas anticipan un nuevo libro.

Son cuatro poemas al final que anuncian que seguirán manando nuevos versos. Hay un soneto que dedico a otro zamorano incomparable, amigo y compañero de mi padre, el sayagués Justo Alejo, cuya voz poética, el uso de las mayúsculas o escalonado de los versos me influyeron mucho. Son parte de un libro en preparación que quizás titularé "Ida y vuelta", como uno de los poemas. Este renacido "Redemisere" también augura nuevos libros.

¿Qué esperas de esta nueva edición de "Redemisere"?

Ya no busco premios ni reconocimientos. Que los versos encuentren a quienes quieran leerlos y que les lleguen, se emocionen o se reconozcan en ellos. Que quede registro de los poemas, aunque sin pensar mucho en la posteridad. El libro está publicado en Kindle y en papel tanto en tapa dura como en tapa blanda, tanto en color como en blanco y negro.

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