Educación
La experiencia del IES Alfonso IX que convierte un instituto zamorano en comunidad
El centro pone en marcha un ambicioso proyecto de convivencia escolar con actividades para todos los alumnos

Grupo de alumnos ayudantes del IES Alfonso IX. / Cedida

Son diez meses de compartir muchas horas, tanto en el aula como en las zonas comunes, personas de diferentes procedencias y gustos, desde los doce años cuando llegan asustados al instituto hasta adultos que se están formando en cualquiera de los grados de FP que se ofertan, buscando un futuro profesional. Desde el IES Alfonso IX se venía barruntando la necesidad de organizarse más allá de la función del coordinador de convivencia que hay en cualquier centro educativo y el pasado curso se pusieron manos a la obra con el objetivo de mejorar la relación de todos sus alumnos para que el ambiente fuera lo más agradable posible.

Recepción de los alumnos en septiembre. / Cedida
Nació así el equipo de convivencia, un grupo de profesores a los que no les importó meter todavía más horas en el instituto para lograr este objetivo. Junto a Álvaro Periáñez Santiago, orientador del centro, conforman esta pequeña gran comunidad educativa María Victoria Gallego Santos, Susana Rodríguez de la Iglesia, Teresa Miguel Carrasco, Elena Blanco Pérez, Rocío Polo Martín, David Antonio Gómez Sánchez y Juan Manuel González Rodríguez.
Regio recibimiento
Entre todos, han logrado confeccionar un programa lleno de originales actividades para promover la convivencia en el centro desde el primer día, cuando recibieron a los alumnos en una especie de túnel del tiempo, donde les estaban esperando el propio Alfonso IX y su madre, la infanta Urraca de Portugal, interpretados por dos profesores.

Los monarcas se dirigen a los alumnos. / Cedida
Con una decoración medieval, llegado a caballo para descansar en su trono, el rey se dirigió a los asistentes en una jornada que sirvió no solo para aprender un poco más sobre la figura histórica que da nombre al instituto, sino para que los alumnos se fueran conociendo entre ellos, gracias a diferentes dinámicas, que incluyeron un juramento y un banquete medieval. Indagaron un poco más en la historia semanas después, cuando realizaron una excursión a León para visitar la Basílica de San Isidoro, en cuyo claustro convocó las Cortes de 1188.
De todas las nacionalidades
Una de las actividades que tuvo mayor éxito fue la jornada multicultural, que la organizaron aprovechando que el instituto acoge a quince nacionalidades diferentes. Apoyados en una iniciativa de la ONG Médicos del Mundo, convirtieron el centro en una auténtica Torre de Babel habitada por estudiantes de Hispanoamérica, los más numerosos, Portugal, Afganistán, o Marruecos.

Jornada multicultural / Cedida
Todos ellos hablaron de sus países, de su familias, tradiciones, experiencias y culturas, logrando captar la atención de todos los compañeros, elaborando también talleres para conocer un poco más sus lugares de origen.

Fiesta de la vendimia. / Cedida
También aprovecharon los grados de FP vinculados a la alimentación que tienen en el centro para realizar otras actividades grupales, como la fiesta de la vendimia, que incluyó hasta el pisado de uva y la elaboración de mosto.
Aprender de los presos
Pero no solo se organizan encuentros entre alumnos, sino que también se abre la puerta a colectivos que pueden enseñar mucho. Es el caso de una de las actividades que se espera cada año con más expectación: una comida de hermandad con presos de Topas, donde los testimonios de los invitados sobrecogen a los jóvenes, con experiencias muy duras que hacen reflexionar a más de uno. Una jornada de la que aprenden ambas partes, ya que para los reclusos también supone una jornada diferentes lejos del centro penitenciario.

Comida con alumnos ayudantes. / Cedida
Además, los alumnos también salen al exterior para estas actividades de convivencia, en esta ocasión, con la metodología de aprendizaje y servicio de fondo. Es el caso de los estudiantes de FP Básica, que se acercaron a dos residencias de Villar del Buey y Roelos para realizar actividades conjuntas con los mayores. En esta última plantaron diferentes plantas, todas de frutos rojos, como arándanos, grosellas, moras o frambuesas, tal y como les habían solicitado. Por su parte, la labor en Villar del Buey, mano a mano con los usuarios más válidos, fue la puesta en marcha de un huerto, haciendo los surcos y plantando desde zanahorias hasta calabacines.

Jornada en la residencia. / Cedida
También compartieron con ellos una sesión de fisioterapia y terminaron jugando una partida de dominó. Toda una experiencia que se repetirá en próximos cursos, sacando así de la rutina a jóvenes y mayores.
Formación de alumnos y profesores
Todas estas actividades se añaden a otras iniciativas que ya tenían en marcha, como la figura de los alumnos ayudantes, que colaboran siendo enlace entre sus compañeros y los profesores, para trasladarle quejas, sugerencias o situaciones de conflicto. Cada trimestre, además, tienen una comida entre estos alumnos y profesores en el centro para poner en común cómo va el curso. Este año se ha añadido a este encuentro talleres y juegos para animar la conversación.

Actividad en la residencia, plantando. / Cedida
Además, los profesores también se han seguido formando en convivencia para seguir mejorando, con curso en el CFIE de Zamora o la participación en las jornadas que se organizan todos los años en el IES Universidad Laboral a través de la Dirección Provincial de Educación.
La convivencia en la residencia
La convivencia también la trabajan mucho en la residencia del instituto, donde viven alumnos de ESO, Bachillerato y FP. La jefa de la residencia, Rocío Polo Martín, entiende que es importante programar actividades para que todos estos estudiantes se conozcan mejor, disfrutando de los momentos de ocio de una forma saludable. “Una de nuestras responsabilidades como profesores de la residencia es proporcionar actividades que les ayuden a adquirir hábitos de convivencia y participación, fomentando la relación entre alumnos de diferentes niveles”, justifica.

Jornada de Scalextric / Cedida
Con estos objetivos arrancó el curso, organizando una sesión de bienvenida con dinámicas de presentación y juegos colectivos en los que participaron tanto alumnos como profesores, para finalizar con una cena de hermandad al aire libre. Un pequeño aperitivo de lo que iba a ser esos meses intensos de estudio y convivencia, con una programación llena de propuestas que uniera a los alumnos más allá de los estudios.
Así, aprovechando tradiciones extranjeras como Halloween, para disfrutar de una noche de sustos y diversión, decorando ellos mismos las instalaciones y organizando desde una cena fantasmagórica hasta un concurso de disfraces, para terminar con una sesión de cine. Por supuesto, aprovecharon las fechas navideñas para una nueva reunión de hermandad, tras los días previos con su propio calendario de Adviento, en el que cada jornada realizaban una acción para fomentar la comunicación entre todos.

Dulces de Halloween / Cedida
El deporte también estuvo presente en estas actividades, practicando remo en el río Duero subidos a una trainera mientras conocían la ciudad desde otra perspectiva, atravesando los puentes y descubriendo la flora y fauna de la ribera. Volvieron a repetir jornada acuática con el Barco Dragón y también pasaron una jornada con la asociación ZaSlot, que les abrieron las puertas de su sede, donde tienen un Scalextric de grandes dimensiones, sin olvidar los torneos de fútbol sala, ajedrez, ping-pong, futbolín y dardos.
Mucho más que actividades lúdicas
Lo más llamativo, tanto en el instituto como en la residencia, son todas estas actividades lúdicas, las que se quedarán en el recuerdo de los alumnos. “Pero también hemos trabajado en reglamento de régimen interior, normas de disciplina y procedimientos sancionadores”, asegura el orientador del instituto. Un trabajo intenso que no es tan vistoso, pero sí necesario para lograr este objetivo de mejorar la convivencia en el centro.

Jornada en piragua / Cedida
De hecho, los resultados han sido tan satisfactorios que el nuevo grupo se mantendrá para darle continuidad tanto las actividades que han sido todo un éxito el pasado curso como proponer nuevas iniciativas, ya con una experiencia previa, sabiendo qué puede funcionar mejor. De momento, habrá que esperar hasta el 15 de septiembre, fecha en la que empieza el nuevo curso 2026-2027 para comprobar si el rey Alfonso IX y su madre vuelven a dar la bienvenida a los estudiantes.
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