Violencia machista
Abandonada lejos del domicilio conyugal: El marido de una víctima de maltrato la deja en la calle y sin su hijo
La mujer permaneció recluida y aislada en su domicilio, sin poder trabajar y con amenazas de muerte si continuaba insistiendo en convivir con el menor

Equipo de Emume de la Guardia Civil atiende a una mujer víctima de violencia de género. / JOSE LUIS FERNANDEZ
"Eres basura", "estás en mi casa y vives como yo quiera y, si no, a la puta calle". Dicho y hecho: hace casi tres meses su pareja la abandonó a kilómetros del domicilio conyugal sin dinero, sin ropa, aprovechando un viaje para realizar compras, lejos de su hijo. Él se quedó con el bebé y desde entonces ella no ha podido verle. "Hace casi tres meses que no veo a mi hijo nada de nada", aunque no hay ningún mandato judicial que le prohiba estar con su pequeño, salvo el empeño del padre.
La joven asegura que su marido "quiere quedarse con el niño y que yo desaparezca, me ha dicho que me marche", manifiesta esta madre en mitad de uno de tantos ataques de ansiedad que le asaltan a menudo. "Ahora está un poco mejor", apuntan la psicóloga y las socias de Asociación Zamorana contra la Violencia (Azavi) que la acompañan permanentemente.
El deterioro emocional ha ido en aumento desde que este maltratador la prohibiera salir de casa, tener un trabajo y, sobre todo, desde que arrancó literalmente al bebé de su lado. Desde hace aproximadamente un año "solo podía estar con el bebé por las noches, para dormir, el resto del día se lo lleva". De ahí pasó a reducir las visitas a una hora diaria, cuenta sin poder contener un llanto desesperado que crece hasta que respira con grandes dificultades. De inmediato la psicóloga y una acompañante la ayudan con ejercicios de respiración a recuperar el aliento, aunque de forma entrecortada, la acompañan al baño y al cabo de unos minutos regresa con la misma mirada de angustia. "Casi me vuelvo loca sin ver a mi hijo, pero tengo que conseguir que vuelva a estar conmigo", el propósito que le recuerdan sus amigas y que la mantiene en pie cada día.
Retoma el cruel relato, "es como una película, una pesadilla", manifiesta como queriendo ahuyentar la realidad, dejar de sentir que ella es la protagonista, la víctima con su hijo de esta terrible historia que jamás intuyó que le fuera a tocar vivir. "El primer año era un buen hombre, estuvimos muy bien, por eso me casé con él". Pero ese sueño se rompió muy pronto, como siempre ocurre cuando el maltratador ha conseguido extender su tela de araña sobre la mujer, su víctima. Cuando dio a luz, a la violencia de género se sumó la vicaria, cada vez más intensa, hasta que ella dejó de ser una madre para convertirse en tan solo el vehículo a través del que su marido logró ser padre. Un padre imperturbable que "ni cuando mi niño me veía y gritaba ‘¡mami, mami!’, me dejaba que lo llevara a casa".
El rescate de la calle: de un vecino a Cruz Roja y la Casa Betania
La joven pudo volver al pueblo después de que la dejara tirada en plena calle, pero no a la casa que compartía con su esposo, de la que no tiene llave, a pesar de que "tengo mis cosas allí". Un vecino conmovido por su situación le permitió quedarse con él tres semanas, "después me tuve que ir porque le comprometía. Volví a la casa y no me dejaron entrar". Después, "vi a mi hijo dos sábados, solo durante una hora, porque él lo dijo así", continúa relatando.
Ni siquiera respetó la presencia de un guardia civil que acudió con la joven a recoger sus cosas del domicilio, al que agredió. Todo un drama con el niño llorando en el interior porque quería ir con su madre, y ella llorando también. Acabó en la Guardia Civil, "él dijo que me había ido voluntariamente". Cruz Roja y la Casa Betania fueron sus siguientes destinos.
Esta madre no ha dejado de intentar ver a su hijo a pesar de estar ahora a kilómetros de él, "nosotras le hemos acompañado y no se lo han dejado, pero volveremos las veces que sean necesarias", declaran las mujeres que arropan a esta víctima de un marido que no ha dejado de amenazarla en el último año.
Las amenazas: "Cuidado, no vas a ver a tu hijo más, te mato si insistes"
"Cuidado con lo que haces, no vas a ver al niño más. Si sigues molestando, te mato", esas advertencias que relata no han achantado a esta joven madre, decidida a luchar por lo único que la mantiene viva, sentencia entre lágrimas, rota por tanto tiempo de intimidaciones, de percibirse en riesgo aunque ni la justicia haya sido capaz de decretar una orden de alejamiento para que el padre de su hijo no se le acerque y pueda cumplir su palabra, para que la familia de este la deje en paz.
Tampoco la Unidad de Mujer-Menor de la Guardia Civil ha sido capaz de concienciar a la jueza para aplicar el sistema VioGén para blindar la integridad física de la joven, porque la psicológica ya está hecha pedazos, asegura la psicóloga de Azavi, que abraza a esta usuaria, al igual que las dos voluntarias que la acompañan durante esta entrevista.
La Asociación ha hecho turnos para que no esté en ningún momento sola, la Oficina de Víctimas de Delitos de la Audiencia de Zamora también se ha activado y está ayudando, además del abogado que lleva sus causas judiciales; las trabajadoras sociales del CEAS al que evaluó su caso; el equipo del programa intervención psicológica de la Junta de Castilla y León, "todos los recursos de las administraciones local y autonómica se han volcado con esta joven madre víctima de violencia de género", manifiesta la psicóloga Mila Rueda, fundadora y presidenta de Azavi.
Cambio de sexo en el registro para eludir posibles condenas por violencia de género
La víctima de violencia machista se siente desamparada por el sistema judicial que le ha fallado hasta el momento, a lo que parece haber contribuido que el hombre cambiara de sexo en el Registro Civil, un arma que ha utilizado cuando su todavía mujer presentó dos denuncias porque le impedía ver a su hijo. La jueza archivó las dos causas, recurridas en la actualidad ante la Audiencia de Zamora, al encontrarse con un supuesto conflicto entre mujeres. Supuesto porque el denunciado "solo se ha registrado como mujer y ha adoptado un nombre femenino", apunta la joven pareja que se siente en un laberinto legal, a expensas de que la Audiencia arroje luz sobre este supuesto fraude que posiblemente deberá demostrar el abogado de esta madre que solo quiere estar con su hijo.
Retención del bebé: "El niño es para nosotros, tenemos dinero, casa y trabajo"
"Estaba bien conmigo hasta que le dije que quería buscar un empleo", ha manifestado esta mujer que denuncia la retención de su hijo por parte de su marido. El bebé puede ya ir a una escuela infantil de Primer Ciclo para niños y niñas de 0 a 3 años, pero se niega a que la madre trabaje, incluso la tarjeta del paro que ella había tramitado nunca llegó a verla, sospecha que su pareja se la quedó.
Este zamorano llegó a decirle que el bebé era para él y su familia "porque tenemos dinero, casa y trabajo y tú no tienes nada", según su testimonio. La estrategia cuadraría con la forma de actuar de los violentos machistas que cercan a sus parejas hasta ahogarlas, lejos de su familia y amigos, sin recursos económicos, sólo pueden seguir atadas a ellos, totalmente a su merced.
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