Entrevista |
Manuel Talman, mentalista: "Hasta el más escéptico, al final, se deja llevar"
"El mentalismo es jugar con la palabra, jugar con la psicología y, sobre todo, hacerlo interesante e imposible a la vez"

El mentalista Manuel Talman. / Cedida

El mentalista Manuel Talman cierra las Veladas de los enigmas mentales este sábado, día 29 de agosto, en el Castillo desde las 22.30 horas.
Regresa a Zamora, una plaza conocida.
Efectivamente,y deseada, donde actúe en 2021. En cuanto me lo propuso Paco (González) no me lo pensé porque lo pasé fenomenal la última vez. Acudo con un espectáculo que se llama "Ven", que estuvo en Madrid durante siete meses y desde 2012 no sale a escena, pero ha evolucionado desde entonces y qué mejor sitio que el Castillo de Zamora para quitarle el polvo y que quien me viera en la anterior visita disfrute cosas diferentes.
¿Qué es "Ven"?
"Ven" es una invitación a entrar a lo desconocido y a romper la racionalidad. Además, jugamos con el doble sentido de la palabra, porque "ven" es una invitación directa a que vengas a ver el espectáculo y luego también "ven", del verbo ver, porque la gente va a ver no son cosas que ven en su vida cotidiana. Los ejercicios que se plantean en los juegos con el público, donde su participación es constante, no dejan diferentes.
¿Cómo se rompe la racionalidad?
Cuando alguien ve a un mago, rápidamente asocia que hay un secreto detrás, se hacen las ilusiones, si hay una caja la gente piensa que hay espejos o que hay algo. Siempre hay una parte racional que puede incluso descifrar el puzzle. Sin embargo, cuando hacemos mentalismo, no hay aparatos, es persona a persona y la lógica se rompe por completo. El córtex frontal empieza a decir que esto no es posible porque no hay donde agarrarse físicamente a un aparato, a algo manipulativo. Los magos siempre dicen que tienen mucha habilidad, la habilidad de los dedos, la mano es más rápida que la vista. En mentalismo al no ver y no existir nada de manipulación, el raciocinio se vuelve loco. Es un ataque directo a la racionalidad de la normalidad de las cosas que vemos en la vida cotidiana y que nos transporta a un mundo de ilusión y completamente distinto, donde intentamos casi retomar o revivir el niño que todos tenemos dentro de cuando en Navidades llegaban los reyes magos y era una fecha mágica y nos dejábamos llevar por esa magia, la idea de este tipo de espectáculos es justamente eso. El público que se deje la parte lógica en casa, que vengan a disfrutar y disfruten del imposible, porque, desde luego, no es las típicas cosas o típicos juegos que se venden de magos normales. Yo creo que no todos los días se puede ver a alguien que te adivine un pensamiento o que te influya a hacer acciones que, a lo mejor, tú no eres consciente que vas a hacer o, incluso, ver predicciones imposibles o, incluso voy a llevar un ejercicio de telequinesia donde se van a mover cosas sin tocarlas a distancia.

El mentalista Manuel Talman. / Cedida
¿De qué manera se consigue desde el escenario que desaparezca la lógica que va asociado a la persona?
Es como cuando tú vas al cine a ver"Superman", sabes que no vuela, sabes que a lo mejor está colgado por unos hilos, pero cuando pasa un rato, tú ya le dejas llevar por la historia y entras en ese acuerdo tácito que es la magia del cine y "Superman" vuela. Aquí ocurre lo mismo. Al principio hay esa parte de conflicto, el público piensa que tiene su secreto, pero… hay un momento que el cuerpo se deja llevar. Ya esa parte racional se deja a un lado porque no puedes luchar contra ti mismo constantemente durante el tiempo que dure el espectáculo y, por tanto, el cerebro ya hay un momento que se desarma y es cuando más se disfruta realmente. Yo no tengo ninguna clase de facultad paranormal. Todo lo que hago se basa en el lenguaje no verbal, la persuasión, en la hipnosis… lógicamente también ciertas técnicas de ilusionismo y el escepticismo siempre existe. Pero lo bonito de este arte es que cuando está bien llevado hasta el más escéptico, al final, se deja llevar. El que viene con poca fe se convierte y yo creo que es la mayor satisfacción del trabajo bien hecho. Al principio todo el mundo es escéptico, al final todo el mundo es creyente.
¿Es más difícil que la gente sea "creyente" ahora que cuando empezó hace varias décadas?
Ha cambiado la sociedad, de cómo era hace 20 ó 30 años a cómo es ahora, en todos los aspectos culturales, desde la música, al teatro y, lógicamente, la magia y en lo referente al misticismos o religiones . Es un público completamente distinto de cuando empecé, hacia 1994, a los que me encuentro ahora mismo. Y, lógicamente, también en cada país es distinto, depende mucho de la cultura de cada país. Hace muchos años atrás, el concepto de videntes, mediums, mentalistas… tú podías decir que tenías poderes y crear una secta. Ahora, desde que existe Internet para todo el público, todo el mundo puede buscar en Google y todo el mundo puede identificar que hay ciertas técnicas que soportan los métodos que utilizamos. .
Ha hablado de magia y usted empezó en el ilusionismo.
Empecé, como todos, con "Magia Borras", mi trayectoria inicial fue con magia de cerca. Aún la mantengo en paralelo porque me apasiona los juegos con cartas, con monedas y la proximidad del público. Porque, muchas veces, estar en un escenario es maravilloso, pero cuando a lo mejor tienes 50 ó incluso a 20 cerca de ti, que ven la magia a escasos centímetros de sus narices, es maravilloso. El "feedback" que se recibe y cómo el espectador lo percibe no tiene nada que ver. Por muy bueno que sea un espectáculo de escena, la magia de cerca siempre suele impactar mucho más al espectador porque, a tan poca distancia, es imposible que no se sorprenda.

El profesional del mentalismo. / Cedida
Y ¿por qué derivó hacia el mentalismo?
La magia tiene muchas ramas y esta fue la que más me llamó la atención porque, al prescindir de elementos, era algo que me encantaba. También cuando era pequeño tenía un referente en televisión que era Anthony Blake, que me encantó. Cuando yo empecé había muchísimos magos, pero muy pocos mentalistas y también me motivó poder explorar este arte, poder evolucionarlo y, al final, fue, de todas las ramas del ilusionismo, la que más me llevó a estar sobre un escenario..
¿Y quizás es la más dura?
Es la más dura en el aspecto de que con las grandes ilusiones tienes aparatos, tienes partners, tienes soportes de luz y sonido maravillosos. El mentalismo eres tú contra el público y es donde la presentación para generar historias que interesen y emocionen al público es bastante más complejo. Es jugar con la palabra, jugar con la psicología y, sobre todo, hacerlo interesante e imposible a la vez.
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