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Raigambre

La Zamora libertaria de los años 30

El movimiento anarcosindicalista, que buscaba mejorar las condiciones sociales y económicas de los trabajadores, tuvo una gran relevancia en Zamora

La Zamora libertaria de los años 30

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Zamora

El pasado 14 de agosto tuvo lugar un paseo por los lugares emblemáticos del movimiento libertario histórico zamorano, recorriendo diversos rincones de la capital recordando a las personas que en los años 30 del siglo XX lucharon por la conquista de derechos sociales desde el movimiento anarquista y revolucionario.

El profesor Carlos Coca Durán es una de las personas que aportó información durante el paseo. Es autor de varios libros sobre el movimiento anarquista, entre ellos Ácratas y revolucionarios por Zamora. Estudios y artículos y Un verso en la trinchera, el grito revolucionario de León Felipe, éste último en coautoría con Jordi Ruiz. Y ha publicado numerosos artículos en portales de historia y literatura. Una de sus líneas de investigación es la historia del movimiento anarquista en Zamora.

La Zamora libertaria de los años 30

La Zamora libertaria de los años 30

Dentro del recorrido, una de las paradas se dedicó a la visita del escritor ruso Iliá Ehrenburg, que posteriormente ejerció como corresponsal durante la Guerra Civil y en las dos Guerras Mundiales.

Carlos Coca habló de lo que se encontró Ehrenburg en su visita a la provincia de Zamora en 1931, recién proclamada la II República, que dejó plasmado en su obra España, república de trabajadores.

Cuenta Carlos que esa crónica de la visita a nuestro país molestó a políticos de todas las ideologías. A pesar de los avances realizados, España no se había convertido todavía en un país igualitario, y el escritor ruso se iba encontrando con muestras de control excesivo por parte de las autoridades y con enormes contrastes dentro de la sociedad española, detectando un verdadero abismo entre la miseria en la que vivían las clases sociales más bajas y el dinero que ostentaban las clases pudientes.

En Zamora visitó con un guía el antiguo hospicio situado en el edificio del actual Parador. Ehrenburg describió a los que denominó "hijos de la miseria", huérfanos vestidos con andrajos que comían un rancho formado por agua caliente con unas pocas habas. El guía, para justificar la situación de estos niños, le explicó que España era un país pobre, sin medios, mientras unos minutos más tarde le mostraba en una iglesia un cofrecito de esmeraldas y tapices valorados en 400.000 pesetas de la época. El amargo contraste de la riqueza al lado de la pobreza y la miseria.

También visitó las obras de construcción del embalse de Ricobayo, una gran obra de ingeniería que en su momento llegaría a convertirse en la central eléctrica más potente de Europa. Nuevamente el escritor ruso detecta un gran contraste entre la colosal construcción que llevaría la electricidad a muchas ciudades españolas, mientras a pocos kilómetros del embalse se encontraban pueblos cuyos habitantes seguían viviendo igual que en tiempos pasados, sin haber visto nunca una bombilla eléctrica. De hecho, recordemos que, pese a su proximidad a la presa, la mayoría de los pueblos alistanos no tuvieron electricidad en sus casas hasta la década de los 50.

A continuación, el escritor describía su viaje hasta Sanabria, donde encontró campesinos martirizados por el hambre, alimentándose de algarrobas y cortezas.

El paseo por la Zamora libertaria recorrió también otros rincones de la ciudad en los que se habló del movimiento obrero y anarquista, así como del relevante papel de las mujeres zamoranas, con especial protagonismo de figuras muy reconocidas en nuestra provincia como el poeta y dramaturgo Agustín García Calvo, de quien se leyó uno de sus artículos; el poeta León Felipe, que participó durante la Guerra Civil en organizaciones culturales anarquistas; la pianista Amparo Barayón, una mujer adelantada a su época, que fue encarcelada y asesinada al inicio de la guerra civil en el cementerio de San Atilano; o el escultor Baltasar Lobo, que colaboró como ilustrador en diversas revistas libertarias, entre ellas Mujeres Libres, Campo libre y Umbral.

Carlos explica que el Paseo libertario consiste en una ruta informal entre amigos y especialistas sobre el movimiento anarquista en Zamora, temática sobre la que hay recientes investigaciones, convirtiéndose en un modo de dar a conocer a la ciudadanía información sobre una Zamora diferente, muy reivindicativa, que estuvo a punto de cambiar el orden cultural y social que hoy conocemos como predominante, recuperando a una serie de personajes históricos muy relevantes. Se comparte información rigurosa, respaldada por numerosos estudios, a través de una ruta por la ciudad en la que intervienen varias personas especialistas en los movimientos sociales de los años 30.

Añade Carlos que el anarquismo era un movimiento social de masas, el mayor que existía en España. A veces se ha dado una imagen distorsionada de él destacando solo los aspectos negativos, pero había muchas tendencias dentro del mismo, siendo el más relevante el movimiento anarcosindicalista, que luchaba por conseguir una sociedad más justa con postulados de defensa de la igualdad y bienestar común, estructurada en una sociedad federal.

Carlos añade que era un movimiento muy respetado, con un gran respaldo en España, y que actualmente se le está prestando mucho interés por parte de los historiadores, no solo en nuestro país, sino también a nivel internacional.

Carlos Coca va a seguir investigando y escribiendo sobre esta temática, además de tener a la vista otros proyectos narrativos y de estudios, principalmente relacionados con la Edad de Plata de la cultura española. Estaremos atentos a sus próximos proyectos.

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