Proceso de regularización
Una migrante en Zamora: "Hay que planificarse antes de migrar porque sin trabajo, te quedas en la nada"
Una joven peruana, agradecida por la oportunidad que Zamora le ha dado para continuar su vida, acaba de recibir el permiso provisional de empleo y residencia
La profesora logró una ocupación remunerada en quince días en la capital, "me ayudó a salir de la depresión de un año y siete meses", en la que cayó al verse sin posibilidades de futuro

Joven migrante Yoselín Chiclla en Zamora. / J.N.
Yoselín Chiclla llegó con su padre a España hace un año, como todos los migrantes, buscando una oportunidad de vida. "Nadie se recorre miles de kilómetros, cruza el océano, se gasta sus ahorros en ese viaje para delinquir. Vienes a trabajar y mejorar tu vida, a ayudar a la familia que dejas allí", subraya. En su caso, "la delincuencia y la violencia cada vez más extendida en Lima", su ciudad natal, la llevó a escuchar al tío que ya había emigrado tiempo atrás a tierra española.
La joven profesora de Educación Secundaria recaló con su padre en Toledo: él logró rápido un contrato de trabajo en origen de su profesión, albañil; y Yoselín disfrutaba de un permiso de estancia de un año para ampliar sus estudios, para subir un escalón más para poder trabajar como profesora de Educación Primaria en España.
Pronto descubriría que homologar sus estudios es un trámite nada fácil que suele prolongarse entre dos y tres años. Además, "no encontraba trabajo", ingresos imprescindibles para costearse los estudios, y el tiempo volaba.
La falta de trabajo, el aislamiento social y la depresión no tardó en caer como una losa sobre ella. Esos factores fueron decisivos en ese decaimiento al que ayudó su timidez, "no soy una persona muy abierta y la sociedad toledana tampoco lo es", explica esta joven de 29 años que no pudo integrarse como esperaba en Toledo.
Había dejado todo atrás doce meses antes y el horizonte no mejoraba, una situación de angustia y sufrimiento que describe a la perfección el padecimiento de las personas migrantes en los primeros años, a veces, de forma permanente, pero la necesidad impide retroceder, expone . "Y eso que tenía al respaldo económico y emocional de mi padre y a mi tío, ambos con trabajo, y pendientes de mí", nunca se sintió en el aire.
Y es que las expectativas que albergaba eran tan ilusionantes que resulta muy complicado poner dique a las emociones, los miedos, a la desazón que trunca tantos sueños... "Llegas a España con la esperanza de encontrar un empleo rápido y seguir estudiando porque esas son las referencias que tienes", explica, "sin embargo, te das de bruces con una realidad muy distinta y me hundí. Toledo me detuvo".
El milagro de la regularización
Pero cuando se cierra una puerta, se abre una ventana, para esta joven fue el anuncio en marzo pasado de la apertura de un proceso de regularización extraordinaria para personas migrantes que el Gobierno central de PSOE-Sumar preparaba para el 16 de abril y hasta el 30 de junio. La noticia fue un impulso para salir de esa tristeza paralizante y de desaliento.
Yoselín comenzó por comerse literalmente todas las disposiciones que se publicaban en el Boletín Oficial del Estado al respecto, una vía de escape para su frustración y desesperación. La regularización impulsó el traslado a Zamora con sus dos pilares, su padre y su tío.
Para los dos hombres era fácil encontrar otro empleo como albañiles en un sector con una demanda elevada. Quisieron probar suerte "en una ciudad de la que se hablaba muy bien en Telegram, la red en la que estamos muchos peruanos, tengo amigas que describían Zamora como un lugar tranquilo, bonito, que necesitaba repoblarse" y la Oficina de Extranjería de la Subdelegación del Gobierno central "tramitaba más rápido la documentación para regularizarnos".
Zamora, el horizonte esperado
La capital no defraudó a ninguno, Zamora la despejó el camino: "Encontré trabajo en quince días cuidando un niño. Eso me ayudó bastante a salir de mí misma, de esa depresión, me alivió conocer a más personas". Yoselín se detiene para ensalzar la gente de Zamora, "es muy amable. Yo no he percibido racismo ni marginación por ser peruana", destaca de forma espontánea. Aquí quiere fijar su residencia.
Tiene cita para este martes, 25 de agosto, para presentar la documentación que le permitirá homologar su titulación de Perú para trabajar en Zamora como maestra. "El carné de conducir lo logré en un mes, en Toledo se tarda siete meses. Aquí he podido solicitar la matrícula en Formación Profesional, he hecho un curso de electricidad, otro de formación de peluquería en Internet, otro de redes sociales, he estudiado inglés", por formación que no quede, está abierta a experimentar en cualquier campo laboral.
Yoselín agradece la oportunidad que le ha dado Zamora para retomar su vida, dejar atrás la sensación de estar varada sin posibilidades de crecer personal y profesionalmente, de disponer de ingresos para no sentirse una carga para su padre y ayudar a la familia que sigue en su país atemorizada por la delincuencia y sufriendo con los recursos escasos que permite el encarecimiento de la vida, de la comida, de la vivienda y de los servicios. Mientras el salario medio es de 1.200 soles al mes, la cesta de la compra a la semana en Lima está a un precio de entre 200 y 300 soles a la semana; una habitación cuesta 500 soles; la luz, el agua y el teléfono son caros, la enseñanza que es privada y la sanidad que funciona muy mal, no te atienden si no estás muy grave...". Por esa urgencia económica familiar recorrió los casi 10.000 kilómetros que le separan de su hogar.
"¡Ya soy migrante legal!"
Con un brillo especial en los ojos y una amplia sonrisa, exclama: "Me llegó ya el permiso provisional para trabajar de forma legal en cualquier sector, no me importa, y con residencia legal en Zamora". ¿Qué significa ese papel?: "¡Ya soy una migrante legal! Me sentí feliz. Tener ese papel en las manos es ver la oportunidad de lograr un trabajo que todo el mundo necesita". En tres meses, el Gobierno debe hacerle llegar el permiso definitivo, aunque solo tendrá validez por un año, subraya el abogado experto en Extranjería, Raúl Arturo Hirakawa Andía. Esto significa que "dos meses antes de la fecha de vencimiento de esa autorización, todas las personas que la han conseguido deben solicitar la renovación, que amplía la validez por cuatro años más". El Gobierno da una segunda oportunidad durante tres meses tras el vencimiento del permiso para llevar a cabo ese trámite que, de no hacerse, vuelve a dejar en situación irregular en España a la persona migrante y con un procedimiento sancionador en marcha a quienes no hayan cumplido con esa petición.
A buen seguro, esta joven no será una de las migrantes que olvide renovar el permiso que la convierte en trabajadora y ciudadana con derechos. "El proceso de este año y siete meses de depresión ha sido muy fuerte, lloraba mucho, tuve una enfermedad en la piel, traté de sobrellevarlo sola y reprimí mis sentimientos, y somaticé".
Sus fuertes creencias cristianas han jugado un importante papel para continuar adelante "desde pequeña", desde esa convicción de que "estoy aquí por algo", la misma que le ha guiado para "reconstruirme". En Zamora, está feliz, su intención es establecerse en esta provincia, donde ya ha tejido una red de amigos y amigas. Y deja una recomendación para aquellas personas que aún no han dado el paso de dejar su país de origen: "Hay que planificar cómo vas a desarrollar tu vida como migrante porque si llegas sin trabajo, te quedas en la nada".
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