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Cultura

Andrés Suárez, cantante: "La palabra no pasa de moda en tiempos de absoluta locura cibernética y de pantalla por encima del paisaje”

"En este trabajo tienes que volver a los bares por encima de los grandes festivales y de las macropropuestas musicales”

El cantante Andrés Suárez.

El cantante Andrés Suárez. / Cedida

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Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

Zamora

El músico Andrés Suárez regresa a la ciudad. El gallego abre el ciclo "Cantando contracorriente" en las aceñas de Cabañales este sábado, 22 de agosto, a las 21.00 horas, con apertura de puertas media hora antes.

Vuelve a Zamora con su nueva criatura bajo el brazo, con su nuevo disco, con “Lua”.

Acudo con mi décimo disco de estudio y además de la mano de quien me llevó desde mi segundo disco, que es mi amigo Álvaro (de Paz), que es una de las personas que más cuidan la música en este país. Con un Álvaro en cada ciudad, la música en directo estaría protegida. Zamora es una tierra muy musical, donde voy con este disco en formato acústico y también, por supuesto, a cantar lo que me pidan.

Toca en acústico, pero arropado por…

Iré con mi equipo técnico, por supuesto, sin ellos no viajo. Nos estamos olvidando más de los técnicos cuando son lo más importante, tanto el equipo técnico como los que montan un escenario a 50 grados o a 10 grados negativos. En esta ocasión voy en formato meramente acústico y me están encantando. Con “Lua” regreso al cantautor, con “Lua” vuelvo a un formato íntimo de canciones, aunque algunas sí están vestidas con banda y por eso vamos a festivales y a fiestas, pero lo echaba de menos. Jugué con el pop, jugué con un rock, estuve en festivales… en un momento más vital. Este disco nace de un dolor profundo, de una depresión diagnosticada en 2024, y fui más introvertido y más introspectivo y me vino bien. Echaba de menos al tipo que cantaba en los bares y que era extremadamente feliz. Cada vez cargamos más los escenarios de efectos, sonidos, y creo que alejamos al espectador, al menos, al mío. Echaba de menos viajar con mi guitarra. En Zamora estaré con mi guitarra y con mi piano, y esos son los efectos que yo llevo. Mis propias historias con mi guitarra, nada más.

El músico gallego Andrés Suárez.

El músico gallego Andrés Suárez. / Cedida

Su esencia de cantautor, ¿le ha sanado?

Me ha sanado el público, me ha sanado la música. Yo que en el 2024 quería cancelar la gira porque no me veía capaz de subirme a un escenario y fue el escenario y la literatura lo que me ayudó. Vivimos días en los que, por desgracia, hay realidad muy dura y muy bélica. Estamos todos enfadados, estamos de vacaciones disgustados, estamos insultándonos en redes. Sin embargo, la gente va a un concierto y, de repente, vuelve a sonreír. La gente va a un concierto y no se insulta. No puede pasar de moda Aute, Silvio Rodríguez, Paulo Milanés o Robe Iniesta, porque la palabra no pasa de moda. No puede pasar de moda el cantautor. Volverá “Yolanda”, “El sitio de mi recreo” y “Agárrate fuerte en mi María” frente a estos momentos de absoluta locura cibernética, de pantalla por encima del paisaje. Toda esta locura que a todos nos absorbió estallará. Volverán las aulas a ser aulas, y volverán los bares a ser templos.

Este disco nace de un momento vital complicado, pero en el álbum experimenta e incluso coquetea con la bachata. ¿Por qué?

“Lua” es luna en gallego. La luna tiene dos caras, una que brilla y que hace que los marineros vuelvan a tierra. Y hay una parte oscura de la luna, una parte negra, una parte que no vemos. Ese fue mi 2024, mi 2025 e incluso comienzos del 2026. De repente, en el 24 me siento bien, pero viví una ruptura extremadamente traumática y eso me llevó a una profunda depresión, donde me encerré en casa, donde compuse canciones de profundo dolor. Y fui a México, que es mi segunda casa, a donde viajo muchísimo y allí conocí a la persona que creo me devolvió la fe en el amor y me enamoré. Ahí surge la bachata. Pasé de una voz afónica al comienzo del disco a una voz cursi, cantándole a nuestra protagonista mexicana al final. Soy el dolor y soy la alegría del disco. Este es un disco que narra dos años y medio de mi vida. Fueron 70 canciones terminadas, para elegir doce.

En una canción callo las peores experiencias, que, como todos, las tuve

Plasma en sus canciones aspectos íntimos, ¿mantiene todavía su privacidad?

Soy una persona que presumo demasiado de los míos, de mi tierra, de mi raíz. Yo publiqué un libro hace muchos años, que se llamaba “Más allá de mis canciones”, donde sin yo decirlo, salían fotografías de mis padres, de mis mejores amigos, mis mejores amigas, que casi me mataron cuando lo vieron en las librerías, pero lo hice, para presumir de la gente que me rodea. En una canción callo las peores experiencias, que, como todos, las tuve. Obviamente, no soy distinto a nadie y ,a lo mejor, lo más desagradable, lo más feo, lo más horrible… Es mi tabú.

¿Qué queda del chico de Ferrol que apostó por la música, que tocó en el metro en Madrid y en miles de bares?

Yo vengo de las orquestas, vengo de la BBC (bodas, bautizos y comuniones), vengo de montar escenarios, de conducir furgonetas, vengo de trabajar en todo porque creo que es un oficio extremadamente difícil. Yo lo único que hice fue trabajar. Queda todo de ese chaval. Yo no sé si mañana voy a vivir muy holgadamente de la música, pero lo tengo claro es que voy a vivir. No tengo ni idea de qué será de mí. Damos por hecho los éxitos. A día de hoy, me va muy bien, se llenan los bares, se llenan las salas y puedo pagar mis facturas con la música. Pero si la cosa se pusiera jodida, yo vuelvo al metro con la cabeza muy alta, o a Libertad 8 o al Ávalon. Sé que viviré de la música siempre. Eso es lo que queda del gallego de aldea que buscaba ser cantante. Amo este oficio.

En el momento vital en el que está ahora, ¿prefiere tocar en espacios como el WiZink Center o en espacios más reducidos como las aceñas de Cabañales?

Las aceñas son un marco espectacular, tanto que le pedí a Álvaro (de Paz) volver porque es un paraje de ensueño. Tocar en el WiZink es una pasada. Ver un estadio repleto de cabezas, que están ahí por ti, que pagan una entrada… es la guinda del pastel. Es el creerse por un momento el rey del mundo y que se te caiga una lagrimita en el post-concierto. El problema es creer que por llenar un WiZink, lo has conseguido y que el trabajo se acabó. Los casos que he visto de gente que considera que ya han tocado el techo y que no tiene que hacer nada más, pierden el oficio de la música. En este trabajo tienes que volver a los bares y si pierdes de vista el bar, estás perdido. Por encima de los grandes festivales y por encima de las macropropuestas musicales que hoy están tan de moda está el bar, el garito, que es donde debemos tener el foco.

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