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Literatura

Las tres visitas de Federico García Lorca a Zamora: un piano y el Duero

El investigador y filólogo Luis Mariano Esteban Martín profundiza en la presencia del poeta en la ciudad y aporta nuevos datos sobre sus estancias

Federico García Lorca y la cúpula en el mural de Carlos Adeva.

Federico García Lorca y la cúpula en el mural de Carlos Adeva. / J. N.

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Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

Zamora

Durante una investigación sobre la inauguración de la biblioteca del pueblo granadino de Fuente Vaqueros, el investigador Luis Mariano Esteban Martín se topó con referencias a Zamora. “Estaba revisando la correspondencia de Lorca y aparecía Zamora”, testimonia este filólogo cuya curiosidad le impulsó a profundizar en la presencia en la ciudad del poeta asesinado hace 90 años.

Lo primero que efectuó fue un rastreo para saber qué había publicado. “Analicé lo que había y comprobé que había cosas que no estaban bien precisadas o había errores fechas” señala.

Primer viaje y actuación en el Ateneo

Así el doctor en Filología Hispánica ha logrado comprobar que la primera visita del creador granadino tuvo lugar entre “el 15 de octubre y el 6 de noviembre de 1916”, según el itinerario conservado por Francisco García Lorca, con lo que atrasa su presencia unos días, ya que “se suele afirmar que fue el 8”, aclara.

El joven Federico, con 18 casi recién cumplidos, junto con un grupo de estudiantes de la Universidad de Granada, recorrió diversas ciudades, en concreto de Madrid a Santiago de Compostela, con una parada en Zamora, a donde llegó “el lunes día 23 de octubre sobre las 11 de mañana”.

El itinerario del viaje.

El itinerario del viaje. / Cedida

El estudioso ha consultado la prensa local de la época, donde aparece “el miércoles 25” un acto celebrado en el Ateneo “a las siete de la tarde del día anterior", pero señala que "evidente es un error, pues ese día el grupo de estudiantes estaba en Orense". Esgrime que "corresponde al día 23, acto en el que intervino el profesor Domínguez Berrueta” y alude a lo publicado por los diarios: “el señor Lorca, también alumno de la Universidad de Granada interpretó al piano algunos bellos trozos de música granadina, de los que es autor, entre ellos un poema en cinco cantos titulado “Poema del Albaicín” y una zambra”. El investigador también ha localizado que, en esos mismos días, escribe en su cuaderno de viaje Luis Mariscal, amigo del poeta: “García Lorca se lució toda la noche al piano”.

Duero

Este viaje a Zamora lo reflejaría Lorca dos años después, en su primer libro, “Impresiones y paisajes”, donde dejó un hermoso pasaje sobre el Duero, que, fragmentado, adorna ahora el Mirador del Troncoso, obra de Carlos Adeva.

Elmural de Adeva con los versos sobre el Duero.

Elmural de Adeva con los versos sobre el Duero. / J. N.

Conferencia

Doce años más tarde, en mayo de 1928, en una carta a su familia, el poeta comunica que ha recibido invitaciones “para leer poesías de Zamora, Gijón, Avilés y Oviedo”. El investigador señala que la Real Coral de Zamora del maestro Haedo “el 24 de abril le cursó la invitación, cerrándose la fecha para el 10 julio, tras retrasarla el poeta para asistir el día 2 a la boda de su amigo José Bergamín”. En Zamora, donde pasará dos o tres días, Lorca tuvo como “cicerone a su amigo José Antonio Rubio Sacristán, quien acabará siendo académico de la Historia”.

Horas después de su llegada a Zamora, el 10 de julio, remitió una tarjeta postal a Melchor Fernández Almagro en la que se incorpora la siguiente nota irónica de Rubio Sacristán: “Federico es una vaina, ¿verdad? Esta noche lo comprobaremos en su actuación de conferenciar (…)”.

Federico García Lorca. SUPLEMENTO DOMINICAL REPORTAJE DEDICADO A JOSE RUBIO SACRISTAN , INTELECTUAL ZAMORANO COMPAÑERO DE FEDERICO GARCIA LORCA , LUIS BUÑUEL Y SALVADOR DALI EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES DE MADRID. FEDERICO GARCIA LORCA

Federico García Lorca. / Archivo

La conferencia versó sobre el poeta culterano del XVII Pedro Soto de Rojas, granadino como Lorca. La prensa recoge, primero, un breve sobre este acto protagonizado por el “joven eximio poeta granadino don Federico García Lorca” y, al día siguiente, efectúa una amplia cobertura de la charla.

De vuelta en Granada, en agosto Lorca, en plena crisis personal, escribe a su amigo José Antonio Rubio para agradecer “a tu simpatiquísima y extraordinaria familia por las atenciones de que fui objeto en mi estancia”, así como notificarle que en breve le enviará un ejemplar del “Romancero gitano, en el que le ha dedicado el poema “Muerte de Antoñito el Camborio”. También le pide que le remita el texto de su intervención, que dejó olvidado en la casa de los padres de Rubio”. El investigador enfatiza que “del contenido de las conferencias en homenaje a Soto de Rojas dadas por Lorca en Granada, Zamora y La Habana solo tenemos extractos recogidos por la prensa de Zamora”.

La Barraca y Unamuno

En 1933, el 11 de abril, La Barraca, en su noveno itinerario, llegó a Zamora para representar “La vida es sueño en el Nuevo Teatro, actual Teatro Ramos Carrión. Al día siguiente, la prensa del momento efectuó una extensa reseña de la puesta en escena de la obra de Calderón y de los entremeses “La cueva de Salamanca” y “Los dos habladores”.

Esta actuación de La Barraca en Zamora se ha ligado con la posible presencia de Unamuno entre el público. Desde su punto de vista “se trata de un error" que tiene su origen en una confusión del “propio Lorca”. Luis Mariano Esteba Martin sustenta ese planteamiento en una entrevista concedida por Federico en la Residencia de Estudiantes al periodista Juan Chabás publicada por el periódico “Luzel 3 de septiembre de 1934, donde el poeta aludiendo a La Barraca dice que “(…) Hemos hecho una labor magnífica. Unamuno vio “El burlador de Sevilla”, y tanto le gustó, que, encontrándonos luego en Zamora (….)”.

Componentes de "La Barraca". Dibujo en el romance dedicado al zamorano por Lorca. SUPLEMENTO DOMINICAL REPORTAJE DEDICADO A JOSE RUBIO SACRISTAN , INTELECTUAL ZAMORANO COMPAÑERO DE FEDERICO GARCIA LORCA , LUIS BUÑUEL Y SALVADOR DALI EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES DE MADRID. FOTO DE LOS COMPONENTES DE LA BARRACA GRUPO DE TEATRO

Componentes de La Barraca. / Archivo

El investigador ahonda en que La Barraca nunca represento esta obra y que solo estuvo en Zamora en 1933 y añade que la obra de Tirso de Molina únicamente la representó La Barraca en Madrid en otoño de 1933 e invierno de 1934 y en agosto de 1934 en Santander, Segovia y Palencia, entre otras poblaciones. Esteban Martín concluye que “sin duda Unamuno vio la representación de la obra de Tirso en Santander” y certifica que hay constancia de su presencia en agosto de 1934, y volvería a verla el 25 de agosto de ese año en el Teatro Principal de Palencia, como figura en la prensa palentina. “Cuando Lorca alude al encuentro con Unamuno en Zamora se refiere a Palencia”, enfatiza.

Además, el investigador señala la web del Ministerio de Cultura, con el título de búsqueda La Barraca, tiene colgado el documento “El repertorio original e itinerarios” donde figura que en 1933 La Barraca paso por “Arévalo, Valladolid, Zamora, Salamanca y León”, lo que supondría que Lorca volvió con la compañía a Zamora. Sin embargo, “es un error”, ya que “tras pasar por Madrid, La Barraca no volvió a actuar hasta julio de 1933 en Valencia” sentencia Luis Mariano Esteban.

Tres visitas y Federicos distintos. El estudiante, que se gana a sus compañeros ante el piano, que contempla el Duero y convierte el paisaje en literatura. El escritor consagrado también conferenciante y, finalmente, el hombre de teatro que regresa al frente de La Barraca.

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