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Verano Joven

Varitas, conjuros y libros: una original escuela de hechicería inculca la magia de la lectura a los menores de Zamora

La fantasía sirve como hilo conductor para acercar a los niños y niñas de la ciudad a la literatura, el arte, la creatividad y, también, a la convivencia. La pequeña escuela zamorana de magia y hechicería abre su puerta secreta en el Palacio de la Alhóndiga para dar rienda suelta a la imaginación.

Dos niños leen y juegan durante el taller.

Dos niños leen y juegan durante el taller. / Lucas Anta / LZA

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Zamora

"No solo de Harry Potter vive la magia". Con este lema la narradora Judynsky dirige en la Alhóndiga su particular escuela zamorana de magia y hechicería. La propuesta mezcla literatura, creatividad, juegos y fantasía para despertar en los menores el gusto por la lectura. Participantes, muchos de los cuales, llegan buscando a Harry Potter y acaban descubriendo a Anna Kadabra, Merlín el Encantador, los chamanes e, incluso, algunas sorprendentes historias de magia vinculadas a Castilla y León.

El taller, incluido en la programación del "Verano Joven" que impulsa el Ayuntamiento de Zamora, cuenta además con su particular rito de entrada. Los niños se colocan en fila y van tocando distintos elementos. Si tocan la varita hacen un gesto; si tocan el caldero, remueven; si tocan el hechizo, realizan otro movimiento. Pueden tocar uno, dos o los tres. Es su particular manera de cruzar la puerta de entrada a la escuela en la que cada uno descubrirá la fuerza de su magia interior.

Taller hechicería y brujería, la alhóndiga

Niños y niñas participantes en la actividad. / Lucas Anta / LZA

Una vez dentro, los protagonistas tienen claro que han venido a pasarlo bien. Emma, Xiana y Diana coinciden en que el taller es "muy chulo". Cuando se les pregunta qué poderes les gustaría tener, aparecen la transformación, la capacidad de hablar con animales y plantas, la telequinesia o el teletransporte. También hay quien sueña con un ave fénix como el animal fantástico que le acompañará en la aventura. Mientras Juan y Leo ya han descubierto que en la escuela hay tiempo para muchas cosas. Y es que los que ya han acabado la actividad principal pueden jugar, dibujar o coger un libro. Juan lo tiene especialmente claro cuando se trata de elegir poderes: hielo, fuego, fuerza, volar y leer la mente. Leo, sin embargo, apuesta por la posibilidad de transformar cosas.

Muy cerca de ellos, está Catalina quien confiesa que si pudiera elegir, tendría dos poderes: volar y teletransportarse. También conoce los libros de Anna Kadabra y señala a Harry Potter entre sus historias favoritas. Celia, en cambio, tiene una preferencia más sencilla: lo que más le gusta es dibujar. Si pudiera elegir un poder, sería invisible "para poder camuflarse", revela.

Taller hechicería y brujería, la alhóndiga

Cartel del caldero de la convivencia y distintos materiales empleados en el taller. / Lucas Anta / LZA

El programa se extiende durante dos semanas y prácticamente no deja espacio para el aburrimiento. Taller en el que todo comienza con el caldero de la convivencia en el que todos echan sus mejores ingredientes para proseguir con variadas actividades en las que descubren el color de su magia, fabrican sus propios diarios llenos de hechizos, relatan conjuros y elaboran atrapasueños. Cada día una aventura en la que no faltan los animales fantásticos, los objetos mágicos y un sombrero seleccionador.

Incluso se adentran en el mundo de la aromaterapia y la cromoterapia para trabajar con olores, colores y materiales para crear sus propios portavelas y portainciensos. La escuela también cuentan con una jornada en la que trabajar la calma desde una nueva perspectiva. En este caso, el objetivo es aprender a relajarse mediante actividades relacionadas con el yoga, la atención plena y la meditación.

Taller hechicería y brujería, la alhóndiga

Una de las niñas realiza un dibujo. / Lucas Anta / LZA

La recta final está reservada para la expresión y la imaginación. Cada grupo prepara la escenificación de un cuento y crea sus propios hechizos a partir de un tubo estropeado. Taller que termina con una auténtica fiesta de graduación, con entrega de diplomas y alguna sorpresa audiovisual.

Detrás de todas estas actividades existe una intención que va mucho más allá del entretenimiento. Judynski quiere aprovechar la fascinación que despierta la magia para acercar a los niños a los libros. "Vamos a trabajar la magia a partir de la literatura infantil y juvenil»" explica. Por eso, cada sesión parte de una propuesta literaria diferente.

La estrategia consiste en utilizar aquello que ya les interesa para conducirles hacia otros contenidos. Si quieren fabricar una varita, primero hay una historia. Si quieren lanzar un conjuro, antes hay que trabajar la rima. Si quieren conocer una criatura fantástica, hay un libro detrás. "Al final, a través de lo lúdico y de la temática de la magia, todo tiene un sentido didáctico", indica la narradora. Original escuela en la que lo asombroso también es cómo reacciona cada aprendiz de mago. "Te sorprenden muchísimo porque su imaginación no tiene límites, entonces lo que se les ocurre a ellos nada tiene que ver con lo que tú puedes haber planificado", afirma la coordinadora.

Taller hechicería y brujería, la alhóndiga

Materiales y dibujos del taller. / Lucas Anta / LZA

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